
Los padres de Gwendolen se habían casado en Gales. Arribaron a la Patagonia hacia 1880 y, a poco de llegar, perdieron a su Chubut a la edad de tres años. Gwendolen era la penúltima primogénita Margaret, ahogada en el río entre nueve vástagos. Hasta los doce años vivió en la zona de Dolavon. donde había nacido. Para 1911 la familia se mudó a Bryn Crwn donde habían comprado una chacra.
Próxima a cumplir sus veinticinco, se casó con Edward Thomas. La primera etapa de su matrimonio estuvieron radicados en Tierra Salada (hoy 28 de Julio). Allí Edward trabajó la chacra y fueron padres de tres hijos. Más tarde, aceptaron hacerse cargo de la administración de un campo en Mallín Blanco, propiedad de Mihangel Ap Iwan. Al cabo de tres décadas regresaron a Dolavon.
Reconocidos por su hospitalidad, criaron y albergaron en su hogar a varios niños. Edward murió en 1969 y Gwendolen lo sobrevivió dieciocho años. Con amplia sonrisa y animada conversación, ella daba a todos su bienvenida. Comunicativa y cordial, se mantenía informada de cuanto ocurría, lejos y cerca suyo. Le agradaba comentar sus lecturas y evidenciaba agilidad en su memoria. Uno de sus felices recuerdos lo constituía el viaje que realizó en 1975 a Gales, integrando un grupo del Chubut.
Ya en sus últimos años, sus dificultades para caminar no eclipsaron su buen ánimo. La acompañaba Ivor Evans, a quien llamaba pensionista y trataba como uno de sus hijos. Los días finales los pasó en Buenos Aires, al cuidado de su nuera Alwina.
Texto de “Cien atuendos y un sombrero” – Albina Jones de Zampini

