El Papa León XIII erigió el Vicariato Apostólico en 1884, nombrando cuatro días después a su titular Mons. Juan Cagliero. Este no fue reconocido por el gobierno nacional.
Ese mismo año el Arzobispo de la Sma. Trinidad de Buenos Aires Federico Aneyros, nombra al canónigo Francisco Vivaldi como Capellán del Chubut. Llega a Rawson en abril de 1884.
En junio de 1892 llega el primer salesiano P. Pedro Bonacina al territorio de Chubut. El P. Bernardo Vacchina se hizo cargo en 1893.
Los salesianos llegan al territorio 26 años después de la llegada de los primeros galeses, Vacchina los ve como parte del imperialismo inglés.
Los galenses [emigraron] llegaron a la Argentina siendo Ministro del Interior el Doctor Rawson.
Un millón de ellos [deseaba] pretendió colonizar el Chubut. Pero el Dr. Rawson [dio consentimiento] permitió la inmigración de cinco mil tan sólo. Un millón de [galenses] ellos hubieran [hecho del] convertido Chubut en un dominio británico y el ministro fue prudente y sabiamente previsor; ya desde entonces se conocen los sentimientos imperialistas ingleses19
Critica luego a sus escuelas, que eran pagadas por el gobierno, pero enseñaban en galense y además inculcaban su credo metodista. Apela luego a que solo la escuela de Rawson a car- go de una señorita francesa que conocía su nombre, pero no quiere nombrar y la salesiana formaban argentinos.
Para ellos todos los no galenses que llegaban al Chubut, sin excluir (sic) a los mismos argentinos eran unos intrusos en [los] sus dominios [galenses]. Anticatólicos, anti-latinos, [nada] poco o nada argentinos, se imponían con las escuelas, [que] cuyos maestros [subencio…] pagados por el gobierno nacional enseñaban en galense, [con su espíritu] inculcando su credo metodista. Hasta hubo quién intento izar la bandera británica sustituyéndola (sic) a [en vez de] la nacional. Lo impidió el último comisario señor Finoquetto. Creadas las gobernaciones, dos escuelas solamente respetaban el programa oficial, ambas en Rawson, asiento del gobernador.
La escuela nacional mixta a cargo de una señorita francesa y la escuela salesiana. Ambas formaban argentinos; en las escuelas galenses los hijos de los argentinos resultaban galenses británicos, porque ni ingleses querían ser los galenses.20
Luego se presenta ante el Presidente del CNE B. Zorrilla para remediar este perjuicio para la Religión y la Patria (en ese orden). Le solicita que les deje a cargo las escuelas nacionales, Zorrilla le contesta que esto no era posible pues las escuelas, de acuerdo a la Ley, deben ser laicas. Ante la negativa lo acusa de liberal.
Para remediar algún tanto este inconveniente perjudicial tanto a la Religión como a la Patria, me presenté al presidente del Consejo Nacional de Educación, entonces el Dr. D. Benjamín Zorrilla, y le pedí que nos encargara de las escuelas nacionales, fundando mi solicitud en las causas [nombradas] citadas. Me contestó que no le era posible, porque la escuela debía ser laica. Me comprometí a respetar la ley en las horas hábiles de enseñanza; agregó que; sería la concesión contraria al espíritu de la ley. El Doctor Zorrilla era liberal y los liberales toleran y respetan todos los credos, menos el único verdadero, el Credo Católico apostólico romano.
Vacchina luego nos relata la admisión de tres niños galeses protestantes y su posterior con- versión al catolicismo.
[Volviendo a nuestras escuelas] En nuestras escuelas de externos y pupilos [debo decir] diré que por orden del juez letrado [tenía] tuve que admitir a tres niños galenses protestantes. Toda la Colonia metodista se alborotó. Entregué a tres niños metodistas en un colegio papista! Pero así lo disponía para todos los niños desamparados un decreto del gobierno federal. Los padres de [los] esos tres niños habían perdido la patria potestad. Las hijas [también] de ellos fueron asiladas en el colegio de las hermanas. [Por cada asilado el gobierno debía dar, abonarnos 20 $ mensuales. Más vale poco que nada, pero esta chicatería llegaba muy tarde. Los [varones] niños protestantes prevenidos por sus correligionarios contra nosotros [eran, malísimos] se portaban muy mal; desobedientes, holgazanes, insolentes y mal hablados en su idioma. Pero ¿qué es lo que no [alcanza] pueden modificar la oración, la caridad, el sistema de D. Bosco Santo?
Poco a poco los pillos se transformaron con las explicaciones del catecismo por el buen ejemplo de sus maestros y compañeros, y después de un fervoroso mes de María, pidieron pasar al Catolicismo. Lo consiguieron después de prolija prepa- ración y experiencias. [y numerosas pruebas.] Los bautizamos bajo condición. Roberto Payró en sus relatos de viaje por la Patagonia de 1898 hace una lectura liberal de los salesianos en la Patagonia. Menciona allí el esfuerzo para desprestigiar las escuelas estatales, para luego instalarse y ampliar su compañía. Esta opinión es casi la misma que la que sostienen Raúl Díaz, Marcelino Martínez, José Zubiaur y otros inspectores dentro del CNE.
SALESIANOS
Pero los católicos apostólicos romanos trabajan también por su lado, para quebrar o disminuir la preponderancia de los disidentes, y en Rawson, como en Bahía Blanca, como en Patagones, han aparecido los salesianos con sus escuelas y talleres, en sus operaciones estratégicas de avance hacia el sur, en cuya dirección han llegado ya a Tierra del Fuego, en la parte argentina y en la parte chilena […] Aunque los salesianos afecten indiferencia por las cuestiones de interés general […] su influencia moral y comercial se hace sentir allí como en todos los puntos donde se establecen. Su primer esfuerzo tiende a desprestigiar las escuelas del estado, y atraerse a los niños de la comarca, con una educación de aparato, llena de exhibiciones de habilidad en la declamación, el canto, etc., que seduce a los padres poco filósofos, deseosos del lucimiento, aunque sea superficial, de sus hijos. Luego, tras el colegio, y como por la peana se besa el santo, vienen las pequeñas industrias y los pequeños comercios que permiten a esta compañía tener estancias y aserraderos, y hasta panaderías donde quiera que establezca una sucursal.
Continúa Payró diciendo que ellos también contribuyen al progreso material del país, aunque se preocupen más del propio, y también engloba a los anglicanos en la misma crítica: los misioneros anglicanos, tan famosos por su abnegación, no han hecho en resumen de cuentas otra cosa, y que sus misiones continúan siendo verdaderas factorías.
Texto de “La educación en el Chubut 1810-1916” – Sergio E. Caviglia. Biblioteca Sarmiento, Puerto Madryn

