jueves, 8 de enero de 2026
Ubicación de los colonos en el departamento Río Senguer entre 1890 y 1904

 

En 1888 Steinfeld y Botello se desempeñaban como empleados del Museo de la Plata. En agosto de ese año el Perito Francisco Moreno les encomendó que relevaran el interior de la región central de la Patagonia, que en su mayor parte era desconocida. El mando de la expedición recayó en Carlos Ameghino, quien fue separado del cargo el 12 de marzo de 1889 por no cumplir con las instrucciones que se le encomendaron. Pese a ello, llevaron al museo una importante carga con muestras de minerales, plantas, animales, cráneos de indígenas y fósiles.

Ese mismo mes, el Perito Moreno encomendó a Steinfeld y a Botello realizar una nueva expedición a la zona. Con ellos llevaron lo necesario como para permanecer un año. Entre esos elementos se encontraba una embarcación plana de 12 toneladas de porte para transportar huesos de dinosaurios y un pequeño carro, apropiado para desplazarse en los terrenos del sur. Pese a ello, no utilizaron dicha embarcación, porque el informe de Ameghino acerca de un gigantesco esqueleto completo de dinosaurio era inexacto.

En el libro “Renacimiento de la Patagonia” se publicaron algunos párrafos de un manuscrito inédito de Botello referido a la expedición.

“El 4 de agosto de 1889 llegamos al Chubut (se refiere a la colonia galesa) de regreso de nuestra expedición al río Senguer y lagos Colhué Huapi y Musters, de donde levantamos el plano e hicimos las observaciones meteorológicas de esa región. Desde nuestra llegada a Trelew, pequeña población de la Colonia, nos ocupamos en poner en orden las colecciones. El 16 de octubre se embarcó Antonio Steinfeld, mi compañero de viaje, con destino a La Plata, a donde fue llamado por el director del Museo (se refiere al Dr. Francisco Moreno).” (Ygobone, 1964)

Steinfeld embarcó 14 cajones repletos de fósiles, objetos arqueológicos y “restos de indígenas antiguos”.

Luego Botello informó de una nueva expedición organizada al año siguiente, en compañía de Steinfeld, que había regresado al Chubut. La integraban cinco hombres, entre ellos un dibujante, y llevaban:

“un sextante, dos brújulas, un termómetro de ebullición y un termómetro centígrado para la temperatura del aire”. También contaba la expedición con dieciséis caballos, ocho mulas y cuatro perros, “auxiliares indispensables agregaba para viajar en Patagonia”, (Ygobone, 1964)

En el libro referente a sus exploraciones como Perito de límites, Francisco Moreno se refirió a Steinfeld y Botello, elogiándolos por el reconocimiento de la región del nacimiento del río Mayo:

“Poseía yo datos exactos sobre esta depresión del río Mayo que me habían comunicado los señores Steinfeld y Botello, cuando en 1888 dispuse que exploraran la región entre el lago Buenos Aires y el lago Fontana, y me es agradable reconocer aquí la exactitud de esas observaciones” (Moreno, 1897)

En sus dos libros el geógrafo alemán Hans Steffen también se refirió a las expediciones desarrolladas por Steinfeld y Botello. Fue el propio Steinfeld quien se las narró:

“Fue el mismo Steinfeld quien, como empleado del Museo de La Plata, en unión con los señores Botello y Moler, descubrió, a ocasión de una expedición a las cordilleras vecinas (1890) el lago La Plata, recorriendo en seguida la región de las mesetas que sigue al sur hasta el lago Buenos Aires y desde ahí, continuando siempre al sur, los desolados y fragosos terrenos de lava, hasta salir por el valle del río Chico en el puerto Santa Cruz. Una copia del croquis de este viaje que me entregó el señor Steinfeld, muestra interesantes detalles de una región casi completamente desconocida…” (Steffen, 1910)

“Un progreso importante en la aclaración de la topografía del borde oriental de los Andes alrededor del paralelo 45, se realizó sólo el año 1890 por el viaje de una comisión del Museo de la Plata, en la que participaron los miembros de la institución, A. Steinfeld, E. Botello y M.G. Moler. Partiendo desde la región del Chubut interior y del Senguer recorrieron los valles del Río Mayo, el más grande de los afluentes meridionales del Senguer, remontándolo hasta la región boscosa, donde el avance a caballo se hizo más difícil; doblaron después hacia el N., donde con toda seguridad atravesaron la divisoria de las aguas (continental) frente al río Goichel u otro brazo de nacimiento del río Nirehuao, que pertenece a la región de Aysén, sin seguir, sin embargo, la corriente de agua que corre hacia el W. Desde aquí cruzaron a través de un terreno montañoso más elevado (Mohler indica 1.170 metros sobre el mar) hacia el lago Fontana, en el cual se detuvieron cinco semanas, explorando los alrededores y demarcando sus contornos. Descubrieron aquí una segunda cuenca lacustre situada al W. del lago Fontana, que se encuentra en comunicación con éste por un canal de más o menos 900 metros de largo; este lago se denominó La Plata. Pero, por un bosquejo de Mohler, podemos ver que no fue explorada su continuación hacia las cordilleras y sólo reconocieron el extremo oriental de esta nueva cuenca lacustre.” (Steffen, 1947).

Libro “La colonización del oeste de la Patagonia central”, de Alejandro Aguado

 

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