lunes, 13 de abril de 2026

La crisis laboral en Comodoro Rivadavia suma un nuevo capítulo con un dato que grafica la magnitud del problema: más de 1.700 trabajadores de la construcción se encuentran actualmente desocupados en la jurisdicción, en un contexto donde las obras públicas anunciadas no logran ponerse en marcha y el sector petrolero continúa en retracción.

El diagnóstico fue trazado por el secretario general de la UOCRA local, Raúl Silva, quien expuso un panorama crítico tanto por la falta de actividad como por el incumplimiento de compromisos oficiales. “Hoy estamos en la cochina miseria, no tenemos trabajo de ningún ente”, resumió con crudeza.

Uno de los puntos que evidencia la parálisis es el caso del canal evacuador de avenida Chile, una obra que ya fue licitada y adjudicada pero que sigue sin fecha de inicio. Según explicó Silva, incluso tras contactos directos con la empresa responsable, no hay certezas sobre su ejecución. La situación refleja una constante: proyectos formalmente avanzados en lo administrativo, pero sin impacto real en la generación de empleo.

Promesas incumplidas y caída de la actividad

El dirigente sindical también apuntó a la falta de cumplimiento de compromisos asumidos por el gobierno provincial frente a la crisis del sector petrolero. En ese sentido, recordó que el gobernador había garantizado gestiones para evitar nuevas bajas laborales en la cuenca, particularmente en Comodoro Rivadavia, algo que —según indicó— no se concretó.

A esto se suma la salida de empresas del sector hidrocarburífero sin reemplazo, lo que agrava el escenario productivo y reduce aún más las posibilidades de absorción de mano de obra. “Hoy la situación es difícil para Nación, Provincia, Municipio y el petróleo. Por eso tenemos tanta desocupación”, explicó Silva, describiendo un cuadro de crisis generalizada que atraviesa todos los niveles del Estado y la principal actividad económica de la región.

Falta de coordinación y sin horizonte cercano

En paralelo, el titular de la UOCRA cuestionó la ausencia de un debate estructural sobre cómo revertir la situación. “Creo que no hay un debate serio. Hoy cada cual quiere llevar agua para su molino”, sostuvo, marcando la fragmentación política y sectorial frente a una problemática que requiere respuestas coordinadas.

Finalmente, planteó un escenario poco alentador a corto plazo, al considerar que las políticas del gobierno nacional no están orientadas a reactivar la obra pública ni a dinamizar la economía regional. “No lo veo positivo. El gobierno nacional tiene otro tipo de pensamiento y sinceramente no creo que esto pueda remontar en el corto plazo”, concluyó.

El cuadro que describe el sector de la construcción en Comodoro Rivadavia vuelve a encender señales de alerta sobre el impacto social de la paralización de obras y la retracción de la actividad petrolera, en una ciudad donde históricamente ambos motores han sido claves para sostener el empleo.

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