sábado, 28 de marzo de 2026

A partir de la década del 80′ las condiciones de comercialización de la lana cambiaron profundamente: Trelew se convirtió en el mercado concentrador hegemónico del país, y a partir de los 90′ en el Polo Lanero de su parque industrial se comercializa, lava y peina un alto porcentaje de la lana de todo el país, que luego es exportada por Puerto Madryn y otros puertos patagónicos, en una operatoria promovida mediante reembolsos fiscales.

La concentración de la demanda es extrema, por desaparición o quiebra de las firmas tradicionales, quedando actualmente limitada a tres grandes empresas transnacionales.

Existencia de ganado ovino (en miles) – a Chubut – b total país

Fuente: Federación Lanera Argentina, Boletín 407, setiembre 1992, pág. 17. *Datos provisorios del Censo Nacional Agropecuario 2002. INDEC

El precedente cuadro muestra que entre 1952 y 2002, el stock ovino del país mermó en un 77,76%, y el de Chubut en un 13,92%. Como consecuencia de esa diferencia de mermas, en 1952 Chubut tenía el 7,52% de la existencia total de ovinos, y en 2002 el 30,91%, que representan más del 60% del total nacional de hacienda merino, productora de lana fina. Esto la convierte en la principal productora de lana, aunque a nivel mundial la producción y exportación argentina no sean ya cuantitativamente relevantes.

La década de los 90′ con la convertibilidad un peso = un dólar, deterioró aún más el poder adquisitivo de la mercancía lana, puesto que se cotizaba en dólares y éstos eran la única “mercancía” barata en el mercado interno argentino. En un mercado inmobiliario sobreofertado de campos, valuados según su tasa de beneficio o a cien pesos-dólares por oveja, los precios de los mismos cayeron por debajo del valor de las mejoras y hacienda, y alimentaron compras especulativas que en no pocos casos se cancelaban sin efectivo, haciéndose cargo el comprador de la deuda bancaria acumulada por el vendedor.

 

En este marco, y en la estela dejada por los megamillonarios como Ted Turner, que adquirieron campos en la cordillera o la costa atlántica por sus valores paisajísticos o cinegético-ictícolas, aparecieron inversores extranjeros que por precios irrisorios compraron y compran grandes extensiones de naturaleza como inversiones-refugio, especulando con su valorización y, en muchos casos, sin interés en su explotación pecuaria.

También hubo transferencias de las grandes empresas inglesas de tierras: Al producirse la guerra de Malvinas en 1982, las grandes estancias de The Argentine Southern Land Company y de The Tecka Land Company fueron adquiridas por el grupo familiar Menéndez Behety, Braun, Campos, Caminos, Hume, Paz. Diez años después, en la década de 1990, la primera de ellas fue comprada por los hermanos Benetton, que también adquirieron otras estancias en Santa Cruz al mismo grupo familiar. Los Benetton han financiado la creación y funcionamiento del Museo de Leleque.

Finalmente, la salida de la convertibilidad en 2002 coincidió con una suba cíclica del precio internacional de la lana, que alcanzó el nivel de los tres dólares por kg. equivalentes a diez pesos que, aunque devaluados, triplicaban el poder adquisitivo anterior, de alrededor de un peso con cincuenta. En consecuencia, el valor en dólares de los campos se mantuvo, y las operaciones de compraventa mermaron, por la negativa a vender de los propietarios y por la iliquidez. El posterior descenso de los precios de la lana en la zafra posterior (2002-2003) potenciado por la caída del dólar, ha sido una muestra más de la fragilidad e inseguridad del sector y de su carácter cortoplacista y operado desde el exterior, sin autonomía local. Mantiene actualidad la frase de Sarobe siete décadas atrás: “la economía patagónica tiene una base inestable, porque descansa sobre la valorización momentánea y ficticia de una sola rama de producción.

 

Fragmento del libro “Trelew y su hinterland 1889-1999”, de Horacio Ibarra y Carlos Hernández

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