Donald Trump quiere pasar a la historia en todos los ámbitos que pueda, incluido el geográfico. Y su relación con gigantes tecnológicos, como Google, le ayuda en este sentido. Ya consiguió que el lago Ontario pasase a llamarse lago América o el golfo de México fuera el golfo de América o que el Kennedy Center se llamara, durante unos días, Donald J. Trump y John F. Kennedy Center. Pero se le quedaba corto, así que quiso algo mucho mayor: un océano.
En concreto, quiso que el océano Atlántico se llamara océano Trump. Lo confirmó él mismo durante un mitin de campaña en el T. Ed Garrison Arena de la Universidad de Clemson, en Pendleton, Carolina del Sur. El presidente estadounidense viajó hasta allí para apoyar a la candidata republicana Darline Graham de cara a las vitales elecciones de medio término. Según relató en su alocución ante un enfervorecido público, llamó al mismísimo Sundar Pinchai, CEO de Google, para pedirle que a partir de ahora apareciese su nombre en lugar del histórico para ese océano.
«Solo me gustan dos océanos: el Atlántico y el Pacífico», relataba, refiriéndose a las dos grandes masas de agua que tiene Estados Unidos a una lado y al otro de sus costas.
«No voy a poner ni a Trump ni a América en ningún otro océano que no sean estos dos. Consideramos seriamente el océano Atlántico, y llamé a Google Maps, que se portaron genial con el lago —Ontario—,. Hablé con un tipo brillante, Sundar. Él dirige todo Google. Es un tipo brillante, Sundar Pichai. Y le dije: ‘Sundar, estoy pensando en el océano Atlántico, ¿podéis encargaros?’. ‘No, no, no. Esta vez no lo hago’, dijo. ‘Los océanos son diferentes, señor. Ya sabe, cubren un montón de países. Por favor, no nos pida hacer eso’. Así que probablemente pasaré. Creo que vamos a mantener el océano Atlántico, ¿no?», dijo ante las risas de los presentes.
Trump también planteó que el estrecho de Ormuz se llamara en su honor, aunque para ello debía antes liberarlo. De momento, ese estrecho sigue sin estar controlado del todo y ahora mismo no está nada claro cómo lo va a lograr.
Incluso planteó que se convirtiera Irán en un estado más del país. De momento, ambas cosas se han quedado solo en objetivos irrealizables para el presidente estadounidense.
Fuente: ABC

