
Antes de desarrollar con algún nivel de detalle los acontecimientos que tuvieron lugar durante los primeros cuarenta años del siglo XIX, será bueno establecer cómo habían quedado instaladas en el territorio norpatagónico las diferentes etnias, sean éstas las tehuelche septentrional austral, y la boreal si utilizamos la clasificación de Casamiquela, las provenientes del occidente de la cordillera de los Andes sobre finales del siglo XVIII como la Huilliche que luego fueron denominados “salineros”, y las etnias Puelches y Ranqueles a las que algunos investigadores las consideran fruto de la mezcla entre Tehuelches y Huilliches.
En el año que Buenos Aires conforma la Primera Junta de Gobierno y expulsa de la administración del Virreinato del Río de la Plata a Baltasar Hidalgo de Cisneros, y recordando que los Tehuelches septentrionales y los serranos ya habían sido ocupantes del Suroeste de la provincia de Buenos Aires, específicamente la zona de las Salinas o los “lagos salados”, según Martha Bechis, en aquel año estaban radicados los huilliches provenientes de la falda Este de la cordillera. Algunos consideran que estos huilliches constituyeron el primer grupo cordillerano de importancia que registró en la región a partir de 1810. Por su lado, Rodolfo Casamiquela opina que estos huilliches estaban estrechamente vinculados a los “puelches del Nahuel Huapi”, es decir, son sus antepasados. Sin embargo, José Bengoa, en “Historia del pueblo mapuche”, si bien incluye a los huilliches cuando detalla la ubicación de las etnias que habitaban la Araucanía sobre finales del siglo XVIII, no aporta datos sobre ellos, haciéndolo en cambio in extenso sobre el resto, esto es, los “costinos, abajinos, arribanos, boroanos, pehuenches, puelches o pampas.
Alrededor de 1818, como consecuencia de la entrada desde Chile a la Patagonia de algunos boroganos o boroas con la intención de extender la “Guerra a Muerte” en nombre del Reino de España, se inicia un proceso de mestizaje con aquellos huilliches. Con el transcurso del tiempo, desde Buenos Aires esta conjunción de etnias fue conocida como “indios salineros” o “salineros”.
El área del centro-norte patagónico de este “corredor” que unía la pampa húmeda con el océano Pacífico y cuyo límite sur era el río Negro, fue ocupada por los ranqueles. Algunos investigadores creen que esta etnia era el fruto del mestizaje entre los Tehuelches septentrionales, los puelches, y los pehuenches del sur (neuquinos)
Los boroganos también hicieron su aporte a este grupo a partir de 1818, año de la independencia del país trasandino.
La zona cordillerana -próxima al lago Nahuel Huapi, en la que se ubican los mejores pasos hacia la Araucanía-, instalados estaban los manzaneros, integrados por parte de los pehuenches del sur, huilliches y Tehuelches septentrionales australes. En la zona sur de la provincia de Buenos Aires, se ubicaron los Tehuelches septentrionales boreales.
Mientras tanto, en la zona que se constituiría años más tarde como emisora de etnias hacia la Patagonia Norte como era la Araucanía, no se producían sucesos que provocasen cambios en la distribución espacial de las distintas etnias. No obstante, ese apego a sus entornos geográficos no se aplicaba a las nuevas lealtades políticas coyunturales dentro del proceso independentista chileno. En este sentido, fue así que la de los abajinos o llanistas, que era el grupo con mayor dinámica, a través de sus jefes Coñuepan y Colipi, apoyaban decididamente la causa independentista de los patriotas chilenos. Enfrentados a ellos, estaban los boroganos, que con el cacique Mariluan adherían a la Corona Española.
Es por ello que del lado chileno, y sobre los últimos años de la década de 1820, los enfrentamientos entre los restos del ejército español, más algunos criollos y españoles contra el ejército revolucionario continuaban. Los resultados fueron progresivamente favoreciendo a las fuerzas patriotas, lo que provocó por parte de los realistas y sus adherentes buscaran refugio a través de los boquetes disponibles, como se dijo, en la cordillera en tierra de los pehuenches.
Dentro del grupo de “criollos chilenos realistas”, se destacaban “los hermanos Pincheira”, que junto a varios jefes boroganos mas la mayoría de los pehuenches ingresaron a las Pampas a mediados de la década de 1820. Su objetivo tenía una combinación “política” y “económica”, pues habían decidido continuar la guerra contra aquellos criollos independentistas y, de paso, arrasar para ello pueblos, riquezas y personas. En esta asociación de criollos chilenos, en esta simbiosis entre oficiales del ejército español e indígenas, es decir, entre la “guerrilla realista” que buscaba recuperar el poder del rey y el bandidaje como siempre sucede, cada cual tenía sus objetivos particulares que estaban cobijados por uno superior desde lo geopolítico: ingresar a las pampas e instalarse para ejercer su dominio.
Si bien la razón central de aquel movimiento de guerrilla que encabezaban los hermanos Pincheira incluía la defensa de la integridad del reino español, dentro del grupo indígena, básicamente araucano, en realidad los empujaba la conquista de nuevos espacios vitales, no tan estrechos ni disputados como los que existían en la Araucanía.
Fragmento del libro “Sobre la ocupación del norte patagónico”, de Miguel Contissa
