En la expedición al norte patagónico del general Juan Manuel de Rosas, de 1833, se le encomienda en forma reservada al mayor Pedro de la Peña, castigar de muerte al cacique Huaquen, que tenía sus toldos en el arroyo del Gualicho (nordeste del territorio de Río Negro). Este último, luego de una larga persecución, fue alcanzado y muerto con otros aborígenes. Se tomó prisioneros a 70 integrantes de la tribu entre mujeres, niños y ancianos, y se les arrebató la caballada.
Las causas de este proceder extremo, fueron, aparentemente, el haber quebrantado los compromisos contraídos con el Gobierno y los constantes robos y asesinatos.

