“Yo sueño con algún día ser intendente de mi ciudad”. Con esa frase, el presidente del PJ Chubut, Gustavo Fita, dejó explicitada su aspiración política de cara a 2027 y se posicionó dentro del escenario interno del peronismo comodorense.
Fita no esquivó la consulta sobre su futuro y fue directo: “A mí me gustaría ser intendente de mi ciudad y no lo niego”. Aunque aclaró que siempre trabajará dentro de un proyecto colectivo y no desde ambiciones individuales, la definición lo instala formalmente en la discusión por la conducción municipal.
CRÍTICAS A LA GESTIÓN ACTUAL
En paralelo a su proyección personal, el dirigente marcó distancia con la actual administración de Othar Macharashvili, quien llegó al Ejecutivo municipal por la lista del PJ.
“El intendente llegó al lugar que está por la lista del PJ y hoy yo no me siento representado, y como yo hay muchos que no nos sentimos representados”, sostuvo, en una de las declaraciones más contundentes.
Fita describió una ciudad deteriorada y cuestionó el estado general de Comodoro. “La siento sucia, la siento con problemas de todas las índoles”, afirmó, enumerando reclamos por baches, falta de mantenimiento y ausencia de respuestas en los barrios. “La gente nos putea por los baches, por la mugre, porque no damos solución”, agregó, en tono autocrítico.
Incluso coincidió con el diagnóstico del exintendente Juan Pablo Luque, quien recientemente habló de una ciudad abandonada. “No nos podemos enojar porque la gente nos diga la verdad. Tenemos que hacernos cargo”, expresó.
AUTOCRÍTICA Y RECONSTRUCCIÓN DEL PJ
Más allá del plano municipal, Fita planteó que el peronismo debe abandonar los personalismos y reconstruir una agenda centrada en la producción y el trabajo. “Nos corrimos de la agenda de la gente”, reconoció, al convocar a un debate interno profundo.
“El PJ tiene la obligación de sentarse a discutir qué quiere para 2027, si va a ser una opción real en la ciudad y en la provincia”, planteó, insistiendo en que la discusión debe darse dentro del partido y no en los medios.
Con ese planteo, el presidente del PJ no sólo cuestiona el rumbo actual de la gestión municipal, sino que comienza a perfilarse como alternativa dentro del mismo espacio político.
De cara a los próximos años, su mensaje combina autocrítica, diferenciación y una ambición explícita: gobernar Comodoro Rivadavia bajo un nuevo proyecto que, según sostiene, vuelva a poner en el centro la producción, el empleo y el orden urbano.

