El estudio analiza las condiciones climáticas extremas que favorecieron los incendios forestales en Argentina y Chile y advierte sobre una tendencia creciente hacia escenarios más cálidos y secos.
El fuego que este verano avanzó sobre bosques milenarios en la Patagonia no fue solo una tragedia ambiental: también es una señal del cambio climático en acción.
Una investigadora del CONICET con sede en Puerto Madryn participó en un informe científico internacional que analizó las condiciones climáticas que favorecieron los incendios del verano de 2026 en Argentina y Chile.
La Dra. Natalia Pessacg, investigadora del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET), integró el equipo de especialistas de siete países que elaboró el estudio titulado “El cambio climático impulsa la destrucción de los árboles más antiguos del mundo”, centrado en la atribución climática de los incendios y de la sequía que los precedió.
“El ‘clima de incendios’ es una combinación ‘idónea’ de calor, sequía y fuerte viento. Este clima ofrece la mayor probabilidad de que se inicie un incendio, de que exista combustible para el fuego y de que se esparza con rapidez”, expresa la investigadora.

“Las tendencias en el inicio y propagación del fuego están muy relacionadas con las tendencias combinadas de sequía y calor. Esto hace que el riesgo de incendio ascienda rápidamente en aquellas áreas en que tanto el riesgo de olas de calor como el de sequía están aumentando a la vez”
El informe reúne a investigadores de Argentina, Chile, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos, y analiza cómo las condiciones meteorológicas extremas que favorecieron los incendios en los Andes patagónicos están vinculadas con el calentamiento global.
En este sentido, Pessacg advierte que “en el norte de los Andes patagónicos, incluyendo a la comarca andina de Chubut, los estudios realizados evidencian una marcada tendencia hacia condiciones más secas que se intensificará en el futuro”.
El trabajo concluye que el aumento de temperaturas y la persistencia de condiciones secas incrementan la probabilidad de incendios forestales de gran magnitud en la región.

Los datos relevados muestran señales claras en la provincia de Chubut. Durante enero de 2026 se registraron récords de temperatura en la cordillera: la estación meteorológica de El Bolsón marcó 38,4 °C el 5 de enero, la temperatura más alta registrada para ese mes desde que existen mediciones. En tanto, la estación de Esquel registró 11 días consecutivos con temperaturas máximas extremas, el segundo período cálido más prolongado de los últimos 65 años.
“En Chubut, donde los incendios forestales son la principal causa de deforestación, la tendencia hacia aumento de temperatura y condiciones más secas, en el contexto de cambio climático, aumentan significativamente el riesgo de incendios”
Uno de los objetivos centrales del estudio fue evaluar si el cambio climático influyó en la probabilidad de que ocurra un evento como el de 2026. Para hacerlo, los investigadores combinaron datos observacionales con simulaciones climáticas que comparan el clima actual del planeta que es 1.3°C más cálido que el del planeta preindustrial (1850-1900).
Los resultados indican que el cambio climático aumentó aproximadamente 2,5 veces la probabilidad de que se produzcan condiciones meteorológicas como las registradas durante los incendios en la Patagonia.
Los modelos climáticos analizados coinciden en una tendencia preocupante: las condiciones meteorológicas que favorecen los incendios podrían volverse cada vez más frecuentes en el futuro.
El aumento de las temperaturas, junto con una disminución proyectada de las precipitaciones estacionales, genera un contexto propicio para incendios más intensos y difíciles de controlar.

“Aún queda mucho para hacer en la gestión del riesgo de incendios.
En Argentina es necesario avanzar hacia sistemas de alerta con
mayor resolución y monitoreo”
“Como en otras problemáticas ambientales, la reducción de presupuesto, el debilitamiento de los organismos de control, el negacionismo, la desregulación, el desfinanciamiento de organismos como Parques Nacionales o Bomberos y Brigadistas aumenta significativamente el riesgo”, concluye Pessacg.

