martes, 28 de abril de 2026


Siempre discreto, difícil de llegar a lo profundo de su vida privada, San Martín cuido escrupulosamente de su imagen pública.

Algo aparece superficialmente gracias a los escritos de Vicuña Mackenna, Sarmiento, Norberto Galasso, Ismael Bucich, Horacio Salduna, Luis Felipe Aguirre Laspiur.

Allá en España, de muy joven se hablaba de “su compañera de armas” una mujer de Cádiz y después con “Lola” de Badajoz. Nada más se sabe.

Llegado a Buenos Aires lo encontramos con “María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciana de Escalada y de la Quintana”. San Martín diría: “Esa mujer me ha mirado para toda la vida”. Se casaron el 12 de septiembre de 1812. Y la recordará hasta el último momento: “Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín”.

Los enemigos llegaron a vincularlo con una criada mulata de su esposa llamada “Jesusa” y hasta que tuvo un hijo natural con ella. Un absurdo rozando lo inmoral. Una Fake news se diría hoy.

En la jefatura del Ejército del Norte, las malas lenguas seguramente confundían una amistad y patriotismo con algo más, con doña “Juan Rosa Gramajo Molina”, esposa del dueño de una de las estancias ubicadas en las afueras de la ciudad, establecimiento éste en el que se hospedaba. Otra barbaridad pensando en una relación con una mujer casada.

Habladurías lo vincularon con “María Josefa Morales”. Mexicana, condesa de los Ríos y viuda de Pascual Ruiz Huidobro mientras estuvo en Mendoza, ella es quien guardo el Corvo y el Estandarte de Pizarro hasta que fueron enviados a Francia.

Ya en Lima, Perú. Aparece en escena “Rosa Campusano” de 25 años y muy amiga de Manuela Sáenz, la famosa compañera de Simón Bolívar. Rosita era frecuente visitante de la residencia “La Magdalena”, antigua casa de descanso de los virreyes del Perú, quizás como simple informante, colaboradora y nada más. Muchos años después aparecerá el título de “La Protectora”.

Cuando San Martín viaja para entrevistarse con Bolívar en Guayaquil, lo hace solo. Su anfitriona en Guayaquil fue “Carmen Mirón y Alayón”. Se dice que nueve meses después, nació Joaquín Miguel de San Martín y Mirón. Este hombre comentaba que era descendiente del prócer argentino.

San Martín… un genio! en 36 horas, se reunió dos veces con Bolívar, asistió a ceremonias, participó de agasajos, charló con hermanos de logia y engendro un hijo.

 

 

Por Miguel Ángel Martínez 

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