
En septiembre de 1889, Vivaldi inició los trámites para obtener tierras para establecer una misión católica a la vera del río Chubut, en la zona de Paso de Indios. La respuesta oficial no se hizo esperar: el 31 de diciembre de ese mismo año, mediante un decreto del presidente Juárez Celman, se le concedieron 40.000 hectáreas para el asentamiento de la misión. En julio de 1890 Vivaldi funda la Colonia de Santa María del Paso de Indios sobre la margen norte del río Chubut, aprovechando las condiciones climáticas, que favorecían la práctica de actividades agrícolas y ganaderas. Los albañiles italianos Mauricio Bandan y Feliciano Pramassaz, construyeron la capilla y la vivienda del sacerdote, utilizando piedra toba del lugar unidas con una mezcla de tierra y agua. Los techos eran de chapa de cinc con vigas de madera y caña tejida, y las ventanas y puertas de madera con dinteles de piedra. En torno a este núcleo se levantaron pequeñas viviendas de adobe para unos 50 aborígenes. Sobre este punto hay una cierta discrepancia, ya que el salesiano Pascual Paesa afirma que «de no haberse reproducido el milagro de Loreto, las casas deben haber sido simplemente toldos. Ni el pionero del Chubut, P. Bernardo Vacchina, en 1893; ni el venerable Patriarca de la región, P. Juan Muzio, las han visto; ni consta en ningún documento».
Vivaldi se va y se frustra la colonia
Vivaldi viajó al Vaticano en 1891 con el propósito de gestionar la creación del Vicariato Apostólico de la Patagonia Central y promover el arribo de alguna congregación religiosa, como la de los Trapistas. Sin embargo, la gestión resultó infructuosa y el sacerdote no regresó nunca más a la Argentina, siendo reemplazado en su cargo por Pedro Bonacina en 1892. Los salesianos intentaron continuar con la misión religiosa de Vivaldi a través del padre Bernardo Vacchina, quien en 1893 acordó con Bandan y Pramassaz un arreglo que les permitía usufructuar la capilla y la casa.
Finalmente la misión religiosa nunca llegó a funcionar como tal y fue abandonada. En la actualidad queda en pie solo la capilla y la casa del canónigo, los cuales se hallan dentro de un establecimiento privado. En cuanto a Vivaldi no volvió no volver al país, se sabe que Vivaldi viajó a México en 1893 y que más tarde estuvo en Brasil para ver a su hija moribunda. Después de eso partió hacia París, refugiándose en el asilo de las Hermanas de San Vicente de Paul, Fundación de Santa Genoveva, donde falleció el 15 de enero de 1902.

Fragmento del libro “Paso de Indios – Historia y Memorias (1884-1962)”, de Patricio G. Donato
