El año pasado, cuando el municipio de Rawson inauguró la planta de adoquines, el intendente Damián Biss aseguró que producirían 8.000 unidades diarias, con lo que proyectaban convertirse en “un centro de producción para todo el valle”.
“Estamos creciendo, reinventándonos y cumpliendo objetivos importantes para la ciudad”, expresó, confiado, el mandatario de la capital. Sin embargo, con el correr de los meses, los esperanzadores resultados no aparecieron y el tema -como tantos otros anuncios de Biss- fue cayendo en el olvido.
La semana pasada, el Banco del Chubut intimó al municipio de Rawson a devolver en un plazo de 60 días el edificio que ocupa en comodato (donde funciona la planta de adoquines y la ADER) y el intendente Damián Biss, junto a varios funcionarios, salió públicamente a cuestionar la decisión, argumentando que se está afectando la producción y el desarrollo de la ciudad.
Un repaso por el funcionamiento real de los espacios que operan en ese inmueble abre interrogantes sobre el verdadero impacto de esas políticas.
Una agencia costosa con escasa actividad
Dentro del edificio funciona ADER, un organismo que le cuesta a los rawsenses $130.343.921,17 al año, según el presupuesto 2026.
Creada originalmente con el objetivo de impulsar el desarrollo productivo local, la agencia funciona hoy como contención laboral de algunos funcionarios cercanos al intendente y muestra en la práctica una actividad acotada a la realización de cursos y capacitaciones, en su mayoría dirigidos a emprendedores.
Según los datos relevados, se trata de talleres con muy baja convocatoria, en muchos casos, con menos de diez asistentes por encuentro.
A pesar de ese nivel de actividad, el municipio destinó parte del edificio a oficinas acondicionadas para cinco funcionarios –liderados por Fernando Vosecky-, consolidando una estructura administrativa que contrasta con el escaso alcance de las acciones que se desarrollan.
Ayup anuncia 8000 adoquines diarios y una cuadra estándar cada 4 días
En el mismo predio también funciona la planta de adoquines municipal, inaugurada a comienzos de septiembre del año pasado con una proyección ambiciosa: según el director general de Proyectos municipal, Mariano Ayup, “la planta puede producir entre 7.000 y 8.000 adoquines diarios, lo que equivale a una cuadra estándar cada 3 o 4 días”.
De acuerdo a parámetros técnicos, pavimentar una cuadra de 100 metros por 8 de ancho requiere entre 55.000 y 60.000 adoquines, por lo que en ese período el municipio debería haber ejecutado alrededor de 20 cuadras completas.
Pero la realidad está lejos de esa proyección inicial. Actualmente, la planta produce apenas 2.000 adoquines diarios, es decir, un 25% de lo anunciado. En seis meses, la obra concreta se limita a un solo pasaje del Área 12, finalizado recientemente.
Una inversión inexistente
Otro dato relevante es el origen de la planta. El municipio de Rawson no realizó inversión alguna para su adquisición: la máquina fue donada por la planta de adoquines de Trevelin, el traslado estuvo a cargo de Vialidad Provincial y la capacitación del personal se realizó con recursos de la Secretaría de Trabajo de la provincia. Es decir, el equipamiento llegó a la ciudad sin costo directo para las arcas municipales.
En este contexto, el gasto que hoy sostiene el municipio se vincula principalmente al pago de funcionarios y estructura administrativa, más que a inversión productiva.
Entre el discurso y los resultados
El planteo oficial, que advierte sobre un supuesto perjuicio al desarrollo productivo ante la posible pérdida del edificio, contrasta con los números de funcionamiento de los programas que allí operan.
Tanto la Agencia de Desarrollo Económico como la planta de adoquines muestran una brecha significativa entre los objetivos anunciados y los resultados concretos.
Mientras el municipio sostiene una estructura con costos elevados, la producción efectiva y el impacto en la economía local aparecen como variables todavía pendientes de consolidación.




