sábado, 18 de abril de 2026

En octubre de 1920 surge en las lides locales el National Racing Club, nueva institución deportiva, la que, como el Club Independiente, también resultó un desprendimiento del glorioso Trelew Atletic Club. Según los datos que obran en mi poder, su primer encuentro con Independiente lo realiza el 12 de octubre de 1921, siendo derrotado por 2 a 1, mientras que en el segundo partido entre ambos, jugado el 23 de abril de 1922 el triunfo correspondió a Racing por 3 a 1.

La rivalidad entre ambas instituciones, dentro y fuera de la cancha fue tal, que muchas familias se distanciaron debido a su entusiasmo por una u otra divisa… y durante los partidos entre ambos, mientras que los simpatizantes del Racing les gritaban «perrera» a los de Independiente, estos le respondían con el grito de «pajarera».

Estos epítetos despectivos comenzaron a aflorar allá por el año 1925, en ocasión del juego brusco que venía practicando un joven italiano llamado Elio Moroni, integrante del cuadro de Independiente, al que se le había dado el apodo de «Cadorna», en recordación al famoso general italiano, Conde Luis Cadorna, que actuara en la Primera Guerra Mundial, quien con su juego vigoroso que contagiaba al resto del equipo, no dejaba de significar un riesgo permanente para la integridad de sus adversarios. De ahí el mote de los de la perrera», utilizado por la hinchada de Racing, en respuesta a los de la pajarera que gritaban los de Independiente.

Para conocer el origen del apodo utilizado por los de Independiente, efectué consultas con veteranos Jugadores del cuadro rojinegro, quienes me manifestaron que por aquellos años vivía en Trelew un español, cuyo nombre no recordaban, el que era muy ocurrente y dicharachero, quien en una oportunidad asistió a una reunión de la C. Directiva de Racing, en cuyo transcurso se iba a tratar un asunto de cierta importancia o de interés para la afición futbolística local. Como es de imaginarse, los del Club Independiente estaban a la expectativa de Io que se resolvería en la reunión, de ahí que cuando se dio la misma por terminada, no demoraron sus simpatizantes en entrevistar al español de referencia, quien manifestó que fue tal la discusión y el vocerío reinante que aquello parecía una pajarera», término éste que les causó mucha gracia y de ahí el apodo que se les puso.

Pese a todo lo expuesto, fueron gratos años inolvidables, que calaron hondo en los recuerdos de todos los que en una forma u otra, participaron en estos hechos. Para ello téngase en cuenta que en aquellos años Trelew, no dejaba de ser una familia grande

 

Fragmento del libro “Trelew, un desafío patagónico”, de Matthew Henry Jones (El Regional)

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