lunes, 27 de abril de 2026

Veamos la siguiente cronología:

Diciembre 2023 – Asunción: Arranque del experimento. Diagnóstico catastrófico, herencia devastada, y la promesa implícita: el dolor es transitorio, el rebote será histórico.

12 de junio de 2024 – ExpoEFI – Javier Milei: “Lo peor ya pasó. La economía tocó un piso”.

14 de agosto de 2024 – Council of the Americas – Javier Milei: insiste en que “lo peor ya pasó”.

Ya cuando una frase necesita repetirse tanto, deja de ser diagnóstico y empieza a ser mantra.

Septiembre 2024 – TV (Susana Giménez), Javier Milei: “De acá para adelante solo quedan buenas noticias”.

9 de octubre de 2024 – Entrevista LN+, Luis Caputo: “Lo peor ya pasó y hoy ya podemos empezar a mostrar resultados”. Ahora se agregó el Ministro validando el relato.

7 de noviembre de 2024 – Declaración oficial, Javier Milei: “La recesión terminó”. Casi un acta de defunción de la recesión, pero sin velorio estadístico.

11 de noviembre de 2024 – Evento Ualá, Javier Milei: “El país entra en su mejor momento de los últimos 100 años”. Aquí frente el presente duro, se lo reemplaza por un futuro épico.

10 de diciembre de 2024 – Cadena nacional (1 año), Javier Milei: “Hemos dejado atrás lo peor”. El problema es que nada cambia.

20 de diciembre de 2024 – Bolsa de Córdoba, Javier Milei: “Proceso vertical de recuperación” y economía que “despega”.

30 de abril de 2025 – EFI 2025, Javier Milei: “Ahora es el momento de crecer”.

20 de mayo de 2025 – AmCham, Luis Caputo: crecimiento “por arriba del 6%” y Argentina como “ejemplo en 20 años”.

15 de septiembre de 2025 – Cadena nacional, Javier Milei: otra vez “lo peor ya pasó”.

13 de noviembre de 2025 – UIA, Luis Caputo: Argentina será el país que más crezca en los próximos 30 años.

3 de marzo de 2026 – Córdoba, Luis Caputo: “Futuro espectacular” y liderazgo global en crecimiento.

5 de marzo de 2026 – Mendoza, Luis Caputo: nivel de inversión “nunca visto” en 4 años.

14 de abril de 2026 – AmCham, Luis Caputo: los próximos 18 meses serán los mejores en décadas.

Según el oficialismo, la economía vive en un eterno amanecer: el sol está por salir, siempre. Sin embargo, es reiteración sin anclaje verificable. Cuando “lo peor ya pasó” se repite tres, cuatro, cinco veces, deja de ser un dato y pasa a ser un recurso narrativo.

El milagro invisible

Toda esta narrativa encierra una hipótesis mucho más incómoda que la de un gobierno exagerando logros: y es que efectivamente crea que ya cumplió. Que el “milagro económico” no sea una promesa incumplida, sino una realidad consumada.

Si fuera así, Javier Milei no estaría anunciando el futuro: estaría describiendo el presente. Y si insiste en que “lo peor ya pasó” no es porque se equivoca en el timing, sino porque, desde su marco conceptual, el problema ya fue resuelto. En este caso estamos en el verdadero riesgo. No el error, sino el dogma.

Al igual que le ocurrió al Kirchnerismo, cuando una política se vuelve dogmática, deja de necesitar validación empírica. Funciona al revés: si los datos o la percepción social no acompañan, entonces lo que falla no es la política sino la sociedad. No es que el salario no alcanza: es que la gente “no entiende”. No es que la recuperación no se siente: es que “todavía no la ven”.

Si uno escucha atentamente al Presidente, el Gobierno ya ganó. La Argentina ya es -en su propia narrativa- el mejor país de su historia reciente. Y si los argentinos no lo perciben, el problema pasa a ser casi moral: no lo ven,  no lo valoran, no lo agradecen. El desplazamiento es sutil pero profundo. La economía deja de ser un campo de resultados para convertirse en un campo de fe. Dicho de otro modo, no es solo optimismo reiterado. Es algo más sofisticado: un modelo donde el éxito no se mide por sus efectos, sino por su coherencia ideológica.

Milei viene proclamando el “inicio del mayor crecimiento de la historia argentina” desde antes de asumir. No es casualidad ni descuido retórico: es un recurso deliberado. La fórmula funciona como profecía autocumplida discursiva, una manera de fijar expectativas y, sobre todo, de desplazar el eje del debate desde el presente (recesión, caída del consumo, destrucción de empleo formal, pérdida del poder adquisitivo de jubilados) hacia un futuro siempre inminente pero nunca auditable. Es el mismo mecanismo de “el año que viene crecemos” que usaron Menem en el 95, Macri con el “segundo semestre” y, en otra escala, cualquier gobierno que necesita comprar tiempo político. La diferencia es que Milei lo eleva a liturgia.

El programa libertario muestra resultados mixtos -baja de la inflación mensual, superávit fiscal, cierto reordenamiento cambiario- y costos muy visibles -caída del salario real, aumento de la pobreza en 2024, retracción industrial, conflicto con universidades, jubilados, ciencia-. Lo que está fracasando no es necesariamente el diagnóstico (el desequilibrio fiscal y monetario era real), sino la pretensión dogmática de que el mercado por sí solo, sin Estado articulador, va a generar una recuperación con derrame. La evidencia empírica argentina y comparada (Chile post-1982, el propio Menemismo, incluso la experiencia de ajustes europeos post-2010) muestra que sin política productiva, sin inversión pública estratégica y sin mecanismos de redistribución, el crecimiento -cuando llega- es concentrado y excluyente.

Mientras Milei mantenga el monopolio del relato anti-casta y la oposición no construya una alternativa creíble, la disonancia entre discurso y realidad material se procesa como “costo necesario” o “culpa de la herencia”. El punto de quiebre suele llegar cuando tres cosas coinciden: el deterioro material toca a las clases medias que lo votaron, aparece un liderazgo opositor con densidad, y algún hecho simbólico rompe el encanto. Ninguna de las tres está madura todavía, pero la primera empieza a asomar fuertemente.

Si el milagro ya ocurrió, pero nadie lo nota, el problema deja de ser económico. Pasa a ser perceptivo. Y gobernar, entonces, ya no es mejorar la realidad sino corregir a quienes no la ven: una Argentina que se está transformando en Kuka.

 

Por Sergio Marcelo Mammarelli, abogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Autor de varios libros y Publicaciones. Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

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