sábado, 9 de mayo de 2026
Paisaje de Playa Magagna

La familia de Don Luis Magagna y Doña Rosa Zecchin, con sus hijos Inés y Antonio, llegó a la Argentina con familiares, procedentes de la Provincia de Padua, más precisamente de la Comuna de San Viminario, ITALIA en el año 1897, y se radicaron en Rawson, todos inmigrantes italianos.

Don Luis era de profesión carpintero, profesaban la religión católica, apostólica y romana. Ya radicados en Chubut, continuó en trabajos de su especialidad; entre otros hizo la carpintería completa del Colegio María Auxiliadora y del Colegio Salesiano. Laborioso como buen italiano, cultivaba además una parcela de tierra para proveer de lo necesario a su familia. En Rawson nacieron las tres hijas: Haydee, Enriqueta y María, y completó la gran estirpe familiar.

Don Luis era muy afecto a la pesca. Su gran distracción era la captura del pez-mero, existente en los pozones de la restinga, que abarca lo que hoy llamamos “Playa Magagna” y “Los Cangrejales”. Estas playas se encuentran en los campos de la estancia “San Mauricio”, al igual que la playa Santa Isabel.

Utilizaba para pescar una caña tacuara, con hilo o piolín de algodón. Una simple caña y su habilidad eran suficientes para una buena pesca, ya que no existían los sofisticados elementos de hoy día. Debido a esa afición, en aquel entonces era la única persona que llegaba a esas playas. Estaba enamorado de la belleza del lugar y de la vista panorámica del mar. Fue un asiduo concurrente, viajando en vagoneta o en breque. Construyó allí una vivienda de madera, revestida de chapa, para disfrutar con su esposa y la familia. Gozaban del paraje casi todo el año, pero sobre todo en el verano.

El puesto fue asentado a unos doscientos metros del FARO, a mano derecha sobre un faldeo. De allí el nombre de PUESTO 0 PLAYA MAGAGNA. Aunque le dicen simplemente Magaña, perduró el nombre del primitivo habitante.

Mi informante, nieto de Don Luis, el Señor Eugenio Ciolfi Magagna, me dice que en el lugar del asentamiento de su abuelo, y por mí comprobado, emergía majestuosamente una gran piedra llamada PIEDRA HONGO, por su semejanza a un gigantesco hongo. Era notable verla hasta en pleamar, por más alta que fuera la marea, no alcanzaban las aguas a cubrir su parte superior, como si estuviera alerta a la llegada de visitantes a esas playas. Hoy, debido al desgaste producido por el tiempo y las mareas, casi se ha perdido la imagen.

Don Eugenio Ciolfi Magagna me dice que su abuelo tenía un hotel en Rawson, y le contaba su madre, que allí hospedaba el italiano Francisco Pietrobelli cuando llegaba a la villa.

Cuando en el año 1910 se anunció la llegada del cometa “HALLEY” se divulgaron los más variados comentarios sobre los efectos que provocaría, entre ellos, el anunciado fin del mundo y toda clase de catástrofes. Existió la anécdota, en aquel entonces, que Don Luis, tuvo la idea de compartir el fin anunciado, trasladándose con su familia a su lugar preferido y por él amado.

 

Texto de: “Pioneros de la Costa Chubutense” – Isabel Caminoa de Heinken

 

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