miércoles, 17 de junio de 2026

El investigador del CIEFAP y CONICET se encuentra realizando una estancia científica en España, donde trabaja en proyectos vinculados a hongos comestibles, alimentos funcionales y desarrollo sustentable. Su trayectoria combina raíces patagónicas, innovación y un fuerte impacto científico y comunitario.


El investigador chubutense Maximiliano Rugolo continúa consolidando una carrera científica con proyección internacional. Actualmente se encuentra en España realizando una estancia de investigación en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC), en Madrid, en el marco de un programa ICOOP que promueve la cooperación entre instituciones científicas de distintos países. Allí trabaja junto al grupo “Modificaciones químicas en alimentos procesados” (#CHEMPROFOOD), profundizando estudios vinculados a hongos comestibles y desarrollo de alimentos funcionales.

Rugolo forma parte del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y desarrolla sus tareas en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP), institución con sede en Esquel y fuerte presencia en la región cordillerana. Desde allí viene construyendo una trayectoria enfocada en la micología, el aprovechamiento sustentable de recursos forestales y la innovación alimentaria basada en especies nativas de la Patagonia.

Durante su estadía, Rugolo trabaja junto al grupo CHEMPROFOOD en el desarrollo de alimentos elaborados a partir de cereales y hongos comestibles, buscando evaluar sus propiedades nutricionales, funcionales y perfiles de seguridad alimentaria.

Su historia profesional está profundamente ligada a la cordillera patagónica y a los bosques andino-patagónicos, escenario natural donde encontró el eje de sus investigaciones. A lo largo de los años participó en numerosos estudios sobre hongos silvestres comestibles, sus propiedades nutricionales y sus posibles aplicaciones industriales y alimentarias. Parte de ese trabajo quedó plasmado en publicaciones científicas internacionales y también en materiales de divulgación orientados a acercar el conocimiento a la comunidad.

Uno de los proyectos más destacados que impulsa actualmente apunta al desarrollo de alimentos elaborados a partir de combinaciones entre cereales y hongos. Durante su estancia en España trabaja específicamente con “harinas miceliadas”, producidas a partir de cereales colonizados por hongos, con el objetivo de crear productos como crackers o galletas con mejores propiedades nutricionales y funcionales. En el ICTAN puede acceder a equipamiento de última generación para analizar el perfil de seguridad y la composición química de esos alimentos experimentales.

La propuesta incluye el uso de harinas miceliadas, obtenidas a partir de hongos que colonizan distintos cereales, para luego analizar posibles aplicaciones en productos como crackers o galletas.

La investigación no sólo tiene valor académico, sino también un fuerte potencial de impacto social y productivo. Rugolo busca generar alternativas alimentarias innovadoras, saludables y sustentables, aprovechando recursos naturales disponibles en la Patagonia y promoviendo nuevos usos para especies fúngicas nativas. Esa línea de trabajo abre posibilidades para pequeños productores, emprendimientos regionales y futuras cadenas de valor vinculadas a la bioeconomía y la alimentación funcional.

Además, parte de sus estudios se centran en el cultivo y caracterización de hongos de interés comercial y ecológico. Entre sus investigaciones se encuentran trabajos sobre especies del género Pleurotus, conocidas por su capacidad para degradar residuos lignocelulósicos y transformar desechos forestales en productos de utilidad industrial. Incluso participó en proyectos orientados a desarrollar bioaglomerados biodegradables como alternativa al telgopor tradicional, utilizando hongos y residuos de la industria maderera patagónica.

Otro de sus aportes científicos relevantes está relacionado con el análisis nutricional y bioactivo de hongos silvestres de bosques de Nothofagus de la Patagonia. Sus investigaciones demostraron que varias especies poseen importantes propiedades antioxidantes, compuestos fenólicos y valor nutricional, aportando información inédita sobre recursos naturales de la región.

La tarea de Rugolo también incluye una fuerte dimensión educativa y de transferencia. Participó en la elaboración de libros y guías de divulgación científica, como “Mico-libro: Conociendo el mundo de los hongos”, pensado para acercar la micología a estudiantes y público general.

En 2025, Maximiliano Rugolo fue distinguido con el Premio Félix de Azara como “Joven Investigador en Ciencias Naturales”

Asimismo, colaboró en capacitaciones y proyectos de fortalecimiento técnico vinculados al cultivo de hongos y conservación de cepas en distintas provincias patagónicas.

El reconocimiento a su trabajo fue creciendo en los últimos años. En 2025 recibió el Premio Félix de Azara como “Joven Investigador en Ciencias Naturales”, una distinción que destacó su aporte científico y ambiental desde la Patagonia hacia el país y el exterior.

Mientras desarrolla su experiencia en España, Rugolo continúa fortaleciendo vínculos internacionales que permitirán potenciar futuras investigaciones desde la Patagonia. Su carrera refleja el valor de la ciencia desarrollada en el interior del país y el potencial que tienen los recursos naturales regionales cuando se combinan investigación, innovación y compromiso con la comunidad.

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