domingo, 21 de junio de 2026

En Qatar llegó el momento de su vida. “Vaya donde vaya, de lo que la gente quiere hablar es de mi gol a Argentina”, dice sobre el 1-2 que anotó para terminar de remontar el 1-0 inicial de Messi. Un fogonazo deslumbrante en el mayor de los escenarios, ante la mayor estrella del mundo. Le llovió una pelota despejada desde muy alto, controló en el área, cerca del pico, se giró y se vio rodeado por cuatro argentinos. “Todo sucedió muy rápido”, recuerda. “Me concentré en encontrar el espacio y tomar la decisión correcta”. Consiguió unos centímetros y disparó mientras se le echaba encima un defensa. “Cuando vi que iba hacia la portería, sentí que iba a entrar”. Y entró. “Fue una sensación indescriptible, un momento de enorme alegría para mí y para todos los saudíes”.

La victoria ante Argentina fue un acontecimiento nacional. “El fútbol significa muchísimo para nosotros. Fue increíble sentir la felicidad que provocó. No solo en Arabia Saudí, sino también más allá de sus fronteras. Si no hubiéramos ganado el partido, marcar un gol así no habría sido tan especial. Pero ha quedado para la historia”.

Después de ese Mundial de Qatar, Cristiano Ronaldo se mudó a la liga saudí, una operación que atrajo mucho talento detrás del portugués. El nivel se ha disparado en el país. “La velocidad, la intensidad y la calidad del fútbol saudí son ahora mucho mejores”, dice. “El impacto más importante ha sido en los estándares de exigencia. Los jugadores extranjeros llegan con carreras extraordinarias, pero también con hábitos diarios excepcionales: cómo entrenan, cómo se recuperan, cómo se preparan, cómo compiten y cómo gestionan la presión. Para los jugadores jóvenes saudíes, eso no tiene precio”.

 

Fuente: El País

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