martes, 30 de junio de 2026
La nación tiene menos de cuatro millones de habitantes y no tiene más de cuarenta años siendo independiente, sin embargo el éxito en todas las disciplinas aumenta año tras año.

 

“Un país de talentos”, dijo alguna vez Peter Skansi, leyenda del básquetbol croata. Es una frase corta, pero al mismo tiempo certera. Ni más ni menos. Croacia declaró su independencia de Yugoslavia en junio de 1991 y puso un punto y aparte. ¿Quién se iba a imaginar que una nación con menos de 4 millones de habitantes y apenas 34 años como estado independiente tendría tanto éxito en los deportes? Los croatas. Ellos mismos siempre estuvieron convencidos del potencial que tenían.

Yugoslavia ya era una potencia en varias disciplinas, por ende, Croacia heredó la cultura deportiva, y luego de 1991, profundizaron en ella con la bandera como escudo. Los croatas suelen ser altos, multifuncionales, atléticos. Y talentosos, como dijo Skans. Croacia, país que ocupa el puesto 130 del mundo en población y cuenta con menos habitantes que muchas ciudades del planeta, ha dado -y sigue dando- numerosas figuras en todas las competencias. Fútbol, tenis y también un gran palmarés en los Juegos Olímpicos, donde suelen destacarse en una gran cantidad de deportes.

Entre otros logros, acumula dos Copas Davis (2005 y 2018), los oros olímpicos del balonmano en Atlanta 1996 y Atenas 2004, títulos mundiales de waterpolo (2007 y 2017). También sobresalen los hermanos Kostelic, que obtuvieron ocho medallas olímpicas en esquí alpino, Blanka Vlašić, multicampeona mundial y doble medallista olímpica en salto de altura, y Dražen Petrović, crack que brilló en la NBA y tuvo un final trágico, entre otros.

Delegación Croacia en los JJOO 2012

Y ni hablar del fútbol: de los siete mundiales disputados, en tres llegó a semifinales y en uno a la final. La primera gran gesta fue su participación en Francia 1998, donde obtuvo el 3° puesto y se ganó el respeto. En 2018 jugó por el título ante Les Blues pero cayó, por ende, se quedó con la medalla de plata; mientras que logró otra más de bronce en 2022. La selección se ha ganado un lugar entre los equipos más respetados del fútbol internacional.

Hace algunos años, tres leyendas y directivos en ese momento del deporte croata declararon a la BBC: “Los croatas son simplemente talentosos de naturaleza”, “un país talentoso”, “Dios nos dio extraordinarios niños con talento”. Pero además de esa capacidad innata, ¿qué otras causas se le pueden atribuir a este éxito?

Hay que partir de la base de que a los jóvenes se les suele inculcar la cultura deportiva desde el comienzo. Desde edades tempranas, los chicos suelen practicar varios deportes al mismo tiempo antes de especializarse y eso garantiza habilidades físicas y técnicas.

Muchos deportistas crecieron durante la Guerra de Independencia o en los años posteriores, por ende tienen la bandera tatuada, predomina la identidad nacional. Es parte de ellos. Varios han contado que representar a Croacia adquirió un significado especial porque ayudaba a construir la personalidad de un país recién nacido.

“Sentíamos una responsabilidad tremenda. No éramos solo futbolistas; éramos los embajadores de un país que acababa de nacer y que había sufrido mucho. Salir a la cancha con la camiseta de Croacia y escuchar nuestro himno era algo que iba más allá del fútbol”, aseveró Zvonimir Boban, capitán en Francia 98, luego del debut en la Eurocopa 1996. Mientras que Davor Šuker, goleador de ese Mundial, rememoró: “Logramos poner a Croacia en el mapa. Antes del torneo, mucha gente no sabía dónde estaba nuestro país o qué había pasado allí. Gracias al fútbol, el mundo entero conoció nuestra bandera y nuestro orgullo”.

Zvonimir Boban y Davor Suker, leyendas del fútbol croata, en el Mundial 1998

Otra de las claves del éxito está relacionado con la formación de futbolistas. Según el Centro Internacional de Estudios del Deporte en Suiza, el Dinamo Zagreb, club más ganador del país, es el cuarto mayor “fabricante” de jugadores de Primera en Europa. Figuras como Luka Modrić, Mateo Kovačić y Joško Gvardiol se han desarrollado allí. Hajduk Split, Rijeka u Osijek son otros de los clubes formadores.

De los 26 jugadores que el entrenador Zlatko Dalic convocó para el Mundial 2026, 8 se formaron y debutaron en el Dinamo, mientras que hay otros 2 que pasaron por las juveniles (se fueron antes de hacer el estreno). Es casi un 40% de la nómina. El club de la capital fue, es y seguirá siendo vital para la selección, que eleva su nivel gracias a que Croacia exporta jugadores muy jóvenes a las principales ligas de Europa.

El líder de este plantel es el inoxidable Modrić, quien jugará su sexto Mundial y representa lo que es el espíritu croata. Cuando él tenía seis años, su familia tuvo que abandonar el hogar por la guerra -en la que su padre combatió-. Mientras huían, su abuelo fue capturado y ejecutado ante la mirada del pobre niño, quien años más tarde se convertiría en leyenda nacional.

Modric se crió entre escombros y vivió en hoteles de refugiados. “De niño rompía más ventanas que las bombas serbias”, contó, en diálogo con el diario croata 24 Sata, un empleado de uno de los refugios donde se alojó. “La guerra me hizo más fuerte. Fueron tiempos durísimos para mí y para mi familia. No quiero arrastrar ese tema para siempre, pero tampoco quiero olvidarlo”, relató ya de adulto. Luka encontró en el fútbol un espacio para salir de su cruda infancia y tiene, además de talento, resiliencia.

Luka Modric, leyenda de Crocia, cuando era joven

Estos aspectos se suman a la tradición deportiva, a la fuerte identidad nacional y a la imparable formación de atletas excepcionales. Así, se podría explicar, en parte, el éxito de Croacia, la pequeña gigante.

 

 

Por Nicolás Díaz Colautti para TyC Sports

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