La becaria doctoral con lugar de trabajo en el CIEFAP fue primera autora de un artículo publicado en la revista científica Current Microbiology. El estudio analizó 85 aislamientos de hongos patagónicos y encontró actividad antibacteriana en 49 de ellos.
En los bosques de la Patagonia existe un universo que durante mucho tiempo permaneció prácticamente invisible para la mayoría de las personas. Son los hongos que crecen sobre los árboles, entre la vegetación, en el suelo y en distintos ambientes de la región.
Pero para la ciencia, esos organismos pueden esconder mucho más que una presencia silenciosa dentro de los ecosistemas. Algunos producen moléculas capaces de interactuar con otros organismos y que podrían tener aplicaciones de interés para la salud.
En esa búsqueda trabaja desde Esquel la licenciada Daiana Andrea Calderón, becaria doctoral del CONICET y con lugar de trabajo en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP).
Su investigación acaba de alcanzar un nuevo hito; Calderón fue primera autora de un artículo científico publicado en la revista internacional Current Microbiology, dedicado al potencial antibacteriano de hongos provenientes de distintos ambientes de la Patagonia.

El trabajo, titulado “Antibacterial Potential of Patagonian Fungi: Screening, Metabolite Profiling, and Novel Findings”, fue realizado junto a Enrique Andrés Del Vigo, Gabriela Myriam Cabrera, Cybele Carina García y María Belén Pildain.
El estudio analizó 85 aislamientos fúngicos pertenecientes a tres grandes grupos: Ascomycota, Basidiomycota y Mucoromycota. Los investigadores buscaban determinar si esos hongos eran capaces de producir sustancias con actividad frente a bacterias.
El resultado fue particularmente significativo; 49 de los 85 aislamientos mostraron actividad inhibitoria frente a bacterias Gram positivas y Gram negativas. Esto significa que más de la mitad de los aislamientos evaluados presentaron algún grado de capacidad para inhibir el crecimiento bacteriano bajo las condiciones experimentales utilizadas.
Los hongos son organismos capaces de producir una enorme diversidad de metabolitos secundarios, es decir, compuestos que no son necesariamente indispensables para su crecimiento pero que pueden cumplir distintas funciones biológicas.
Algunos de esos compuestos pueden presentar propiedades de interés para la medicina y la biotecnología. La investigación de Calderón busca precisamente identificar esos metabolitos y determinar qué actividad biológica presentan.

Para hacerlo, los investigadores cultivan los hongos en condiciones controladas y trabajan con los compuestos que producen. Luego evalúan si los extractos obtenidos tienen capacidad para afectar el desarrollo de determinados microorganismos.
El estudio recientemente publicado incorporó además el perfilado de metabolitos de aquellos extractos que demostraron actividad antibacteriana, buscando avanzar desde la observación de que un hongo inhibe una bacteria hacia la identificación de qué sustancias podrían estar detrás de ese efecto.
El trabajo publicado no apareció de manera aislada. Forma parte de una línea de investigación que Calderón viene desarrollando desde hace varios años.
Entre 2010 y 2021 cursó la Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Esquel. Además, entre 2017 y 2021 se formó como Profesora de Biología en el Instituto Superior de Formación Docente N.º 804.
La trayectoria de Calderón permite observar cómo una formación universitaria vinculada con la biología puede terminar desembocando en una investigación de frontera.
Su trabajo doctoral tiene como eje el estudio de compuestos bioactivos de hongos de los bosques patagónicos, particularmente aquellos que puedan presentar propiedades antibacterianas, virucidas y antivirales de importancia para la salud.
Uno de los elementos que vuelve especialmente interesante esta investigación es que el CIEFAP posee una importante colección de cultivos fúngicos. En una publicación institucional de 2024, el centro señalaba que su cepario contaba con más de 2.000 aislamientos provenientes de los bosques patagónicos, constituyendo una fuente de biodiversidad que puede ser explorada en búsqueda de nuevos metabolitos.
En aquella publicación del CIEFAP ya se explicaba que la investigadora estudiaba la actividad antibacteriana y antiviral de hongos de Patagonia pertenecientes a la colección de cultivos institucional.
En ese momento, evaluaba la actividad antibacteriana frente a 14 cepas de interés para la salud, mientras que también analizaba la posible actividad antiviral frente a virus como herpes, polio y chikungunya.

La resistencia antimicrobiana es uno de los principales problemas que enfrenta la medicina contemporánea. Las bacterias pueden desarrollar mecanismos que les permiten sobrevivir a los medicamentos diseñados para eliminarlas o controlar su crecimiento. Cuando eso ocurre, infecciones que antes podían tratarse con relativa facilidad pueden volverse más difíciles de combatir.
Por eso, la búsqueda de nuevas moléculas con actividad antibacteriana constituye un área de investigación de enorme interés. Los hongos representan una fuente especialmente atractiva de compuestos naturales. La propia publicación científica señala que los hongos patagónicos son una fuente todavía poco explorada de metabolitos secundarios con potencial antimicrobiano.
Los resultados obtenidos son prometedores, pero todavía forman parte de una investigación científica en desarrollo. Que un extracto fúngico muestre actividad antibacteriana en condiciones de laboratorio no significa que exista un nuevo antibiótico listo para ser utilizado en pacientes.
El camino desde el descubrimiento de una molécula activa hasta el desarrollo de un medicamento es largo e incluye numerosas etapas de identificación, aislamiento, caracterización química, evaluación de mecanismos de acción, seguridad, toxicidad, eficacia y eventualmente ensayos preclínicos y clínicos.
El valor del estudio está precisamente en aportar una primera evidencia y señalar cuáles son los hongos y compuestos que merecen ser estudiados con mayor profundidad. La publicación de Daiana Calderón tiene también una dimensión que excede los resultados del experimento.
Una investigadora formada en Esquel, trabajando en el CIEFAP y estudiando organismos de los bosques patagónicos, logró que los resultados de su investigación fueran publicados en una revista científica internacional.
Ese recorrido conecta tres dimensiones; la formación científica local, la biodiversidad de la Patagonia y la investigación de alcance global. El conocimiento generado desde la cordillera puede así integrarse a una conversación científica que se desarrolla en distintos lugares del mundo.
El siguiente desafío será determinar con mayor precisión qué moléculas producen ese efecto y qué posibilidades reales pueden ofrecer. Mientras tanto, desde Esquel, una joven científica continúa explorando un universo microscópico que podría guardar nuevas herramientas para uno de los grandes desafíos de la salud contemporánea.

