martes, 18 de agosto de 2026

La investigadora y becaria doctoral vinculada al CIEFAP publicó como primera autora un trabajo científico dedicado a la ecología, las características de las plantas y la producción de frutos del maqui en poblaciones silvestres del noroeste de Chubut.

El conocimiento de los recursos naturales de la Patagonia también se construye desde el territorio. En Esquel, una joven investigadora viene desarrollando una línea de trabajo que combina ciencia, conservación y producción sustentable a partir de una especie profundamente ligada a los bosques andino-patagónicos; el maqui (Aristotelia chilensis).

Se trata de Lucila Bertotti, licenciada en Ciencias Ambientales y becaria doctoral cofinanciada entre la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia del Chubut y el CONICET, cuyo trabajo se desarrolla en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP).

Recientemente, Bertotti alcanzó un nuevo reconocimiento en su trayectoria científica al publicar como primera autora un trabajo dedicado a estudiar la fenología, las características morfofuncionales y la producción de frutos del maqui en poblaciones silvestres del noroeste de Chubut. El trabajo fue realizado junto a Liliana Teresa Contardi, Marina Caselli, María Virginia Alonso y María Florencia Urretavizcaya.

El maqui es un arbusto nativo de los bosques andino-patagónicos que puede alcanzar varios metros de altura y produce pequeñas bayas de color oscuro, reconocidas por su elevado contenido de compuestos antioxidantes. Pero detrás de ese fruto existe un ecosistema y una dinámica natural que todavía presenta numerosos aspectos por conocer.

Precisamente allí se concentra el trabajo de Bertotti. La investigación analizó dos poblaciones silvestres de maqui ubicadas en Chubut, considerando sus características ambientales, el desarrollo de las plantas y su producción de frutos durante tres años.

La publicación fue realizada junto a Liliana Teresa Contardi, María Virginia Alonso y María Florencia Urretavizcaya, integrantes del equipo de investigación del CIEFAP.

El estudio contempló sitios con diferentes niveles de precipitación y analizó variables relacionadas con el suelo, el tamaño de las plantas, la superficie de sus copas, la producción de frutos y distintos indicadores de funcionamiento de las hojas.

Entre los resultados, los investigadores observaron que las plantas ubicadas en el sitio con mejores condiciones de suelo presentaron mayor altura y superficie de copa. Además, encontraron una relación positiva entre el tamaño de la copa y la producción de frutos, un dato que puede resultar de utilidad a la hora de pensar estrategias de manejo del recurso.

La investigación también permitió identificar indicadores fisiológicos que podrían ayudar a comprender cómo responde el maqui frente a diferentes condiciones ambientales.

El trabajo de Lucila Bertotti forma parte de una investigación doctoral mucho más amplia: “Manejo sustentable de especies de bayas nativas patagónicas: aportes al desarrollo productivo regional de calafate y maqui”. El proyecto busca avanzar en el conocimiento de estas especies para encontrar alternativas que permitan aprovecharlas sin poner en riesgo las poblaciones naturales.

La preocupación no es menor. En Argentina, buena parte de la demanda de estos frutos se abastece mediante la recolección de ejemplares silvestres. Frente al crecimiento del interés por sus propiedades nutricionales y funcionales, una extracción sin pautas adecuadas podría generar presión sobre el recurso.

Por eso, la investigación plantea tres grandes dimensiones: el manejo de las poblaciones silvestres, la domesticación y el cultivo, y su aporte al desarrollo territorial. La intención es generar información que permita avanzar hacia sistemas de producción adaptados a la realidad patagónica, combinando conservación y aprovechamiento.

Como integrante del Área de Ecología de Ecosistemas Terrestres, Lucila Bertotti participó de un estudio sobre la fenología, los rasgos morfofuncionales del follaje y la producción de frutos de Aristotelia chilensis (maqui).

La historia académica y profesional de Bertotti está estrechamente vinculada con el ambiente y los recursos naturales. Su perfil público la ubica en Esquel y registra su formación en la Universidad Nacional de La Plata, además de diferentes experiencias vinculadas al ambiente, la educación y la conservación. Entre ellas aparece su participación como voluntaria en el área de sendas y conservación del Parque Nacional Los Alerces.

También cuenta con experiencia docente y de capacitación, mientras que su trabajo científico se ha concentrado progresivamente en las especies nativas y en las posibilidades de desarrollar alternativas productivas compatibles con la conservación de los ecosistemas patagónicos.

Su incorporación al sistema científico se consolidó a través de la beca doctoral cofinanciada por CONICET y la Provincia del Chubut, otorgada para desarrollar durante 60 meses su investigación sobre frutos nativos patagónicos en el CIEFAP.

En 2024, además, la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata aprobó su admisión a la carrera de Doctorado con el proyecto sobre manejo sustentable de especies de bayas nativas patagónicas.

La investigación no queda encerrada en los laboratorios ni en los artículos científicos. El trabajo de Bertotti y del equipo del CIEFAP también ha tenido instancias de vinculación con escuelas y comunidades de la región. En Cholila, por ejemplo, participó junto a otros investigadores en una experiencia educativa destinada a acercar a estudiantes al conocimiento de las bayas nativas de la Patagonia, sus propiedades, posibles usos y potencial productivo.

Como parte de aquella experiencia se estableció un huerto de frutales nativos en la escuela, con ejemplares de calafate, michay, zarzaparrilla, arrayán y maqui, generando un espacio para que los estudiantes pudieran continuar observando su desarrollo y producción con acompañamiento técnico.

Ese vínculo entre ciencia y territorio es uno de los aspectos más interesantes de una investigación que no solamente busca conocer una especie, sino también generar herramientas que puedan ser aprovechadas por productores, familias rurales, comunidades y otros actores vinculados al territorio.

El estudio permitió caracterizar diferencias entre poblaciones asociadas a las condiciones del suelo y al ambiente, evaluar variaciones en indicadores fisiológicos de las plantas a lo largo de sus fases fenológicas y analizar la relación entre características estructurales de los ejemplares y la producción de bayas.

El estudio del maqui también permite poner en discusión una idea que atraviesa buena parte de la investigación que se desarrolla en la Patagonia: muchas veces los recursos con mayor potencial están frente a nuestros ojos.

El calafate y el maqui son especies presentes en los bosques de la región y cuentan, además, con antecedentes de utilización por parte de los pueblos originarios. Sus frutos poseen valor alimentario y cultural y, en los últimos años, despertaron un creciente interés por sus características funcionales.

La investigación científica busca ahora que ese interés pueda transformarse en oportunidades sin repetir modelos de explotación que terminen deteriorando el recurso. En ese camino, el trabajo de Lucila Bertotti representa también una manera de hacer ciencia desde Chubut y para Chubut: conocer profundamente aquello que forma parte del paisaje cotidiano, generar información y convertirla en una herramienta para pensar el futuro productivo y ambiental de la región.

El recorrido de Bertotti se suma al de otros jóvenes investigadores que desarrollan sus carreras en instituciones científicas de la cordillera y que tienen como objeto de estudio los propios ecosistemas patagónicos.

En el caso del CIEFAP, el área de Ecología de Ecosistemas Terrestres trabaja precisamente en la investigación del bosque andino-patagónico, su conservación, restauración y manejo, incluyendo el desarrollo sostenible de productos forestales silvestres como las bayas. Bertotti forma parte de ese equipo como becaria doctoral del CONICET.

Su reciente publicación como primera autora constituye así un nuevo paso en una carrera que busca unir formación académica, investigación científica y compromiso con el territorio, tomando como punto de partida una especie nativa para responder una pregunta mucho más amplia; cómo aprovechar los recursos de la Patagonia sin dejar de conservarlos para las próximas generaciones.

 

Compartir.

Los comentarios están cerrados