domingo, 23 de agosto de 2026

A medida que el cosmopolitismo se expandió con la llegada de otros grupos étnicos, los galeses, por la prioridad que asignaban a los valores espirituales y al asociativismo, estuvieron en desventaja competitiva frente a los nuevos inmigrantes, más pragmáticos y con una desembozada vocación de lucro. Ningún galés se realizó individualmente como gran empresario.

Fue así que en los últimos años del s. XIX y las primeras décadas del XX se produjo un desplazamiento constante del liderazgo en la sociedad local-regional, cada vez más cosmopolita, en la que los nuevos referentes (españoles, argentinos, italianos y otros) con mayor fuerza y dinamismo, reemplazaron a los galeses, tanto en las actividades económicas, como en los cargos formales (consejo municipal, entidades sociales, comisiones) y en el status de reconocimiento y respeto personal. Ese desplazamiento de líderes supuso también el de valores.

Los dirigentes de la colectividad galesa (asentados desde el año 1865, como Lewis Jones, Abraham Matthews, Richard Berwyn, John Murray Thomas, Edward J. Williams y otros) se mostraron abiertos hacia estos inmigrantes italianos o españoles (aunque no faltaron los alemanes, sirio-libaneses, judíos y otros), directivos de empresas particulares o funcionarios del estado, que arribaban con algún título, capital o prestigio. Se fue conformando así, un grupo relativamente integrado por su posición social, participación en instituciones del estado, asociaciones o comisiones de carácter civil, relaciones personales o familiares.

Pero las entidades cooperativas fundacionales de los galeses no fueron partícipes de esa apertura: En 1918, de los trece miembros de la Comisión Directiva de la Compañía Unificada de Riego, doce eran galeses y sólo uno, el último, era “hispano” (José Castro, casado con una galesa y cofundador de Dolavon), y en el mismo año, la totalidad del Directorio de la Cía. Mercantil del Chubut era galés.

Comerciantes locales o representantes de importantes casas comerciales, como Francisco Pecoraro (“ramos generales”), Leonardo Novaro (“ramos generales”), José Berreta (fábrica de pastas, “ramos generales”, acopio de frutos), Ángel Bottaro (barraca), Adolfo Knischnick (“ramos generales”), Baldomero D. Carrasco (“ramos generales”), Edmund B. Theobald (“ramos generales”), Martin Fennen (“ramos generales”), Evan John Roberts (La Anónima) Ebenezer M. Morgan (Compañía Mercantil del Chubut) o Joseph Jones (idem) y otros, pasaron a integrar el grupo dirigente local, junto a otros apellidos distinguidos de trayectorias profesionales o empresariales (el gerente del FCCC Ing. Edward Jones Williams) o funcionarios del estado (el gerente del Banco Nación Ovidio Pellerano o Emilio H. Cerruti, éste último también presidente de la “Liga Patriótica Argentina”, organización ultranacionalista) o militares (el Mayor Néstor Saráchaga o el coronel J.M. Sarobe) o por ejercer liderazgo político o religioso (Lewis Jones o Abraham Matthews, el padre Juan Muzzio). Pero pareciera que entre la dirigencia local predominasen los representantes de las actividades comerciales en general, y sobre todo, los dedicados a los rubros de “ramos generales” y/o a la comercialización de lanas. Es muy posible que hayan existido estrategias matrimoniales que permitieron la ampliación del poder económico, social o político.

El comerciante Luis de Bernardi estaba casado con una hermana de la señora de Ángel Bottaro, un prestigioso comerciante local.

Ebenezer M. Morgan se casó dos veces (la primera con Annie Jones, una de las maestras norteamericanas traídas por Sarmiento a Catamarca, contrayendo paludismo, causa que la llevó a la muerte en 1895). En 1.902 se casó por segunda vez con Mary Elen Jones, hermana de Robert Powell y John Samuel Jones; el primero fue gerente de la Cía. Mercantil Chubut en Trelew y el segundo, también empleado de la firma e intendente en el periodo 1936-1940%. El padrino de bodas fue el Ing. Edward Jones Williams.

Francisco Marcial Pecoraro (hijo del comerciante) se casó con Clotilde Vicca (hija de otro conocido comerciante). María Pecoraro contrajo enlace con el farmacéutico S. Cotignola, que sería más tarde concejal municipal. (“El Avisador Comercial” 02/04/1921).

Pedro Corradi (comerciante diversificado) se casó con Catalina Daleoso (hija de Pascual, comerciante, hacendado y dirigente local).

En todos los casos citados como ejemplo, los enlaces fueron endógenos, es decir que los contrayentes y su entorno compartían la nacionalidad de origen. Este tipo de comportamiento ha sido habitual en los procesos migratorios, e implicaba una forma de aferramiento a la identidad cultural por parte de los desarraigados, quienes privilegiaban las relaciones de amistad, negocios y emparentamiento con sus paisanos, con los que compartian lengua, costumbres e historia, y manteniendo una actitud recelosa hacia los otros, hacia los diferentes.

En el caso de Trelew y su vasto entorno, con población escasa, cosmopolita y con alta tasa de masculinidad, tal práctica llevó a la endogamia a la colectividad galesa, la más antigua, y a que los integrantes de grupos nacionales poco numerosos pero con poder económico, buscaran su pareja en la patria lejana. El mestizaje entre los diversos grupos se demoró, excepto para los más pobres (criollos, árabes) que se adaptaron más rápidamente a la situación y, especialmente en el ámbito rural, no tuvieron pruritos para emparentarse exogámicamente

Fragmento del libro “Trelew y su hinterland 1889-1999”, de Horacio Ibarra y Carlos Hernández

 

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