lunes, 24 de agosto de 2026

En 2018, Néstor Di Pierro volvió a marcar una profunda división entre Comodoro Rivadavia y el Valle. El exintendente aseguró que “los problemas vienen del Valle” y contrapuso esa situación con la ciudad petrolera: “Los comodorenses nos dedicamos a trabajar”. No fue una expresión aislada: hacía unas semanas había afirmado que mientras Comodoro producía petróleo y sostenía las arcas provinciales, en el Valle sólo producían “papas y batatas”.

Di Pierro profundizó aquella mirada regionalista al asegurar que “siempre los problemas surgen de los lugares donde está concentrada la mayor politización de la provincia”. Al mismo tiempo, reivindicó a los dirigentes comodorenses: “Nosotros, los comodorenses, podemos discutir porque tenemos claro que nadie nunca nos regaló nada. Siempre nos costó todo el doble”.

En sus declaraciones también trazó una diferenciación en términos de honestidad. Mientras ubicó los problemas y los cuestionamientos por corrupción entre dirigentes del Valle, presentó a la dirigencia de Comodoro como ajena a esas prácticas y vinculada fundamentalmente al trabajo. Incluso cuestionó a diputados del Frente para la Victoria que, según dijo, se mostraban como “sanos, puros, castos y honestos”.

“Siempre los problemas surgen de los lugares donde está concentrada la mayor politización de la provincia”, expresó “el tano”.

En 2018, Di Pierro ya no vivía en Comodoro Rivadavia. Se había radicado en un barrio privado de Tigre, provincia de Buenos Aires, aunque ocupaba un cargo clave para Chubut: era el representante de la provincia en el directorio de YPF.

Su representación en la petrolera también había generado cuestionamientos ya que no se conocía un pronunciamiento suyo sobre el proyecto de YPF para explotar las arenas silíceas de Chubut, mientras la compañía había invertido 85 millones de dólares en Neuquén para procesar ese recurso.

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