lunes, 24 de agosto de 2026

El presidente Javier Milei volvió a referirse a la polémica que meses atrás generó la comercialización de carne de burro en Trelew y aseguró que todo se trató de una “opereta” orquestada por su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, destinada a instalar la idea de que los argentinos habían llegado a consumir ese animal como consecuencia de la crisis económica.

“Nos hemos comido otra opereta también. ¿No se acuerdan lo del burro? Que ahora comíamos burro”, planteó el Presidente y afirmó que se trató de “una operación armada desde un estudiante de periodismo en Argentina que trabaja para Lula”.

El mandatario explicó además por qué, a su entender, la noticia buscaba generar un impacto particularmente negativo sobre la situación económica del país. “Hay todo un asco sobre comer burro, porque la reflexión histórica era que el burro era el animal con el que ustedes trabajaban. Por lo tanto, si se terminaban comiendo el burro era porque estaban recontra cagados de hambre”, sostuvo.

Y concluyó: “Era como una pésima señal. Entonces quisieron instalar eso”.

Lo que ocurrió en Chubut

Más allá de la interpretación política que ahora realizó el Presidente, la experiencia con carne de burro efectivamente ocurrió en Trelew. A mediados de abril, el productor Julio Cittadini impulsó una experiencia para introducir la carne de burro como una alternativa productiva y gastronómica. Hubo una degustación pública y posteriormente diferentes cortes llegaron a comercializarse en una carnicería de Trelew.

La experiencia tuvo una respuesta que sorprendió incluso a sus impulsores: la carne, ofrecida entonces a alrededor de 7.500 pesos el kilo, se agotó en pocas horas.

Cittadini no presentó entonces la iniciativa como una consecuencia del hambre ni como un reemplazo obligado de la carne vacuna por razones económicas. Por el contrario, explicó públicamente que buscaba desarrollar una alternativa productiva para campos patagónicos donde la ganadería ovina atraviesa serias dificultades, entre otros factores por la presencia de depredadores.

El productor llegó a señalar posteriormente que el proyecto podía contribuir a recuperar más de 500 mil hectáreas abandonadas en Chubut y generar nuevas fuentes de trabajo.

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