Como suele suceder, el origen de estos pueblos está teñido por la leyenda y la epopeya.
Futaleufú, distante ocho kilómetros de la frontera con Argentina y a 45 de Trevelin, está ligado profundamente con la historia del Valle 16 de Octubre y las localidades de Trevelin y Esquel.
Su cronología se inicia hacia 1912, cuando una familia chilena, los Moraga, que hasta entonces vivía en 16 de Octubre, cruzan la frontera y allí nomás, pegados a ella, ocupan en el paraje conocido como El Límite.
Oriundos de la Isla Grande de Chiloé -como muchos pobladores chilenos de la Patagonia argentina- la familia de Ceferino Moraga había permanecido muchos años en el lado argentino. Su instalación en El Límite dará lugar a uno de los hechos más sangrientos registrados en la historia de la zona y que, no habiendo sido esclarecido, es todavía hoy origen de las más diversas conjeturas.
Reuniendo varias de estas versiones e historias narradas a uno y otro lado de la frontera, podemos reconstruir al menos un bosquejo de esta historia.
Siete varones y varias mujeres formaban parte de la familia Moraga. A su arribo a El Límite, se enfrentaron con la intrincada muralla verde que les opuso la selva valdiviana, viéndose obligados a ocupar los escasos espacios abiertos que la vegetación les permitía y tratando de ganar poco a poco mayores terrenos al bosque enmarañado de cipreses, coihues y la apretada caña colihue.
“El Limite” no sólo era un lugar estrecho para ocupar: esencialmente era el único paso posible hacia el lado chileno desde el centro del Valle 16 de Octubre, razón por la cual, otras muchas familias intentaron también cruzar por él de regreso a su país. Pero antes de enfrentarse con la muralla vegetal, eran rechazados por los Moraga que estaban dispuestos a defender sus derechos de ocupación, armas en mano si era preciso, sobre todas las tierras, según ellos, que estuvieran del lado chileno.
La tensión fue creciente durante varios años. No sólo pobladores chilenos necesitaban pasar por El Límite para alcanzar tierras libres en suelo chileno. También pobladores de 16 de Octubre buscaban establecer una ruta de comunicación al Pacífico, y el Paso del Futaleufú era una de las alternativas más probables. Se dice que hubo varios enfrentamientos armados e incluso algunas muertes dudosas o desapariciones de pobladores que intentaron cruzar El Límite.
Entre 1919 y 1920 se desatan los hechos violentos que terminan con la muerte de los siete varones de la familia Moraga.
Las versiones más coincidentes afirman que fueron muertos en una emboscada cuando regresaban de un arreo de hacienda en la veranada que conservaban en 16 de Octubre. La masacre tuvo lugar cercas del río Futaleufú, a cuyas aguas habrían sido arrojados los cuerpos. Incluso se menciona que uno de los muertos habría sido un niño de once años.
Acerca de los autores del hecho, se indica que pudo tratarse de un ajuste de cuentas por parte de dos hombres jóvenes que llegaron de Puerto Montt u otra localidad de Chile, al Valle 16 de Octubre, buscando vengar de esa manera la muerte de un hermano suyo presumiblemente a manos de los Moraga. Estas versiones, comunes y hasta recopiladas en Futaleufú, sostienen que los autores habrían recibido ayuda de parte de pobladores en 16 de Octubre.
Finalmente, las versiones sostienen que los autores de esta masacre fueron detenidos por autoridades argentinas y llevados a Llanquihue. Los cuerpos de los Moraga fueron recuperados de la aguas del Futaleufú y sus féretros atravesaron el Valle 16 de Octubre hacia el Norte y desfilaron lúgubres por entre el caserío del incipiente Pueblo del Molino.
Fragmento del libro “Trevelin, un pueblo en los tiempos del molino”, de Fiori y De Vera

