
Llegamos al Cincuentenario de la Fundación de la Colonia, año en que por todos lados y en especial en Trelew, la población se aprestaba a celebrar tan grato acontecimiento, con los más diversos actos. En Trelew, y no en Rawson, como debió haber sido en razón de ser el primer lugar donde se instalaron, además de ser la Capital del Territorio, se concentraron los actos oficiales de la celebración y con el fin de contribuir a su realce en las demás localidades y en los distintos distritos del Valle, los actos del Día del Desembarco se realizaron el 27 de julio a fin de permitir la concurrencia de todos a Trelew al día siguiente. Es muy probable que ello se debió en gran parte, a que en ese día, hacía entrega de su Salón Conmemorativo la Sociedad San David, en forma oficial, el que como todos sabemos fue dedicado a los Primeros Colonos Galeses, por las penurias y sacrificios soportados en los primeros años de la Colonización. Tampoco hay que dejar de reconocer que como pueblo, Trelew ya era sin lugar a dudas el mejor y más importante de toda la Patagonia y su influencia como tal, se notaba en el desenvolvimiento diario en todos los actos comerciales, sociales y culturales de la zona.
De ello, no tenía el Honorable Concejo Municipal la menor duda; de ahí su preocupación para que sus calles y edificios guardaran la estética de una pequeña ciudad, cuando en su sesión del 31 de enero aprobara la Ordenanza sobre permisos de edificación, nivel y línea, facultando a la Presidencia para que designe a una persona competente que se encargara de su cumplimiento. Esta Ordenanza, conjuntamente con la de Cercos y Veredas aprobada en 1908, bien pronto le iban a dar a Trelew esa fisonomía que desde su fundación, le fue propia y que mereciera los elogios de cuantos la conocieron.
El valor de los solares en la planta urbana, los que se notaba que ya escaseaban, estaban en continuo aumento y para el mes de marzo, se realiza un remate de 24 lotes de una hectárea cada uno, sobre la prolongación de la Avenida Fontana a poco más 1.000 metros del pueblo, los que tenían una base de $ 630 m/n cada uno, pagaderos en tres cuotas, con hasta un año de plazo sin intereses.
Fragmento del libro “Trelew, un desafío patagónico”, de Matthew Henry Jones (El Regional)
