domingo, 20 de septiembre de 2026
Obra pintada por Tomás Ignacio del Villar, en el año 1946. Es un óleo sobre tela, cuyas medidas son 1,50 x 2 metros.
En un intercambio epistolar con Simón Bolívar, después de Guayaquil, San Martín le escribe:
“…Con el mayor Delgado, portador de esta carta, le envío una escopeta y un par de pistolas, junto con mí caballo, que le ofrecí en Guayaquil. Acepte, general, este souvenir de su más ferviente admirador. Con estos sentimientos y la esperanza de que usted tenga la gloria de poner fin a la guerra de la independencia de Sudamérica, su seguro servidor. José de San Martín”.
El respeto y cuidado que el Prócer prodigaba a estos nobles animales es bien conocido. Instruyó a sus Granaderos no sólo en equitación, sino también en la atención y manutención de sus cabalgaduras. Él mismo los seleccionaba por la musculatura fuerte y armoniosa, mirada vivaz, costillar amplio, alzada de un metro cuarenta y cinco, temperamento fogoso combinado de mansedumbre para permitir seguridad y destreza en el campo de batalla.
De San Martín se ha dicho que “fue el militar que más se preocupó por el cuidado de los caballos”, que “transformó al gaucho en granadero…formando…un Regimiento a la europea añadiendo a las dotes de equitador más osado del mundo, la disciplina y táctica severa de la Caballería del Imperio…”. También se lo describe cabalgando por las calles de Mendoza sobre un “hermoso alazán tostado de cola recortada y tuse criollo”… y en otras ocasiones en un “zaino negro y de largas crines”.
Los famosos caballos gato y mancha
Nota aparte: Cada 20 de septiembre desde el año 1999 se festeja en nuestro país el Día Nacional del Caballo, establecido por la Ley 25.125. Esta fecha celebra la presencia y relevancia con que este animal acompañó a la organización histórica, económica y deportiva de la República Argentina.
Propuesta por la Federación Ecuestre Argentina, la celebración recuerda la llegada de los caballos Mancha (pelaje: overo) y Gato (pelaje: gateado) y su jinete Aimé Félix Tschiffely a Nueva York, el 20 de septiembre de 1928 en un viaje desde Buenos Aires que permitió demostrar la resistencia de los caballos criollos.
Por la Dra. Susana Villegas Marcó. Del Facebook de Miguel Ángel Martínez
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