Nada garantiza que la Pato Bullrich pueda lograr ahora una odisea parecida a la que el León Milei logró al ganarle a ella hace tres años, ganándole ahora ella a él. Ella lo sabe y Milei lo sabe. No obstante, ninguno de los dos subestima al otro.
Hoy, a un año de las elecciones de 2027 creemos que la Patricia Bullrich de este momento está intentando construirse como alternativa mediante un estilo muy parecido con el cual forjó Milei su presidencia. Estilo decimos, no contenido, que es distinto. La Pato expresa mejor que nadie el ánimo social mayoritario de este momento, pero sus dificultades para transformarlo en una opción de poder frente a los dos grandes (el peronismo, siempre, y ahora LLA) son cuando menos igual de difíciles a las que tuvo Milei en 2023..
La historia no suele repetirse y por lo tanto, a pesar de que hubiera mil coincidencias, nada garantiza que Patricia pueda lograr ahora una odisea parecida a la que Milei logró al ganarle a ella hace tres años, ganándole ahora ella a él. Ella lo sabe y Milei lo sabe. No obstante, ninguno de los dos subestima al otro. Por eso ella está intentando crear sus condiciones de posibilidad. Mientras que Milei la está buscando neutralizar absolutamente. Este es el gran debate político del presente. Y lo afirmamos porque nunca jamás en toda su presidencia, y muy posiblemente nunca jamás en toda su vida, por su forma de ser, Javier Milei aceptó que alguien le mojara tantas veces las oreja sin reaccionar, pudiéndolo hacerlo. Por muchísimo menos que cualquiera de una de las tantas provocaciones que le viene haciendo Patricia, Milei expulsó de su lado hasta al más pintado. Por la más insignificante disidencia se enemistó con casi todos sus amigos antes de ser presidente, cuando era apenas un habitante humano más de la tierra. Y mucho más, desde que asumió la presidencia y comenzó a creerse dios, expulsando del paraíso a quien osara mirarlo de un modo o decirle algo que no le gustara. Frente a esa realidad indiscutible, que le perdone cien mojadas de orejas a Patricia (que aún no llegó a cien, pero por tantas va) es porque el presidente está calculando, midiendo. Como no recordamos lo haya hecho nunca antes.
Estamos frente a un modelo para armar. El peronismo y el mileismo son dos realidades. Patricia hoy no pasa de ser más que una posibilidad objetivamente hablando, pero subjetivamente es mucho más que eso. Ella está haciendo todo lo que está en sus humanas posibilidades para intentar llegar a ser candidata presidencial en 2027; sinceramente no creo que haya en su mente otra idea más que esa. Y Milei está haciendo hasta lo imposible para que eso no ocurra, incluso frenando con una moderación nos atreveríamos a decir extrema, las aristas más feroces de su personalidad naturalmente feroz.
Por Carlos Salvador La Rosa, sociólogo y periodista, para Los Andes

