La propuesta será desarrollada por el equipo de Acqua y una kinesióloga y combinará información, ejercicios y experiencias en el agua. El objetivo es poner en agenda una problemática vinculada con la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular y promover herramientas que puedan incorporarse a la vida cotidiana.
Hay procesos que forman parte del paso del tiempo, pero que muchas veces recién empiezan a llamar la atención cuando sus consecuencias aparecen en la vida cotidiana. La dificultad para levantarse de una silla, subir escaleras, caminar con seguridad, mantener el equilibrio o realizar determinadas tareas pueden ser señales relacionadas con una pérdida progresiva de fuerza y capacidad muscular.
Con esa mirada, desde Acqua, en Villa Ayelén, Esquel, impulsan una propuesta destinada a poner en conversación un tema que todavía no ocupa el lugar que sus impulsores consideran necesario: la sarcopenia.
El sábado 3 de octubre se realizará un taller teórico-práctico destinado a personas adultas y adultas mayores. La actividad estará a cargo de Carlos Acciardi, Ana Julia Ochoa y Victoria Diperna, profesores de Educación Física, junto con la kinesióloga Laura Campos Rivero. La propuesta combinará una instancia de charla con actividades vinculadas con fuerza, movilidad, coordinación y equilibrio.
La jornada tendrá además una instancia práctica en la pileta climatizada de Acqua, de participación optativa. El espacio acuático será utilizado como una herramienta más para trabajar el movimiento y acercar a los participantes a ejercicios que puedan adaptarse a diferentes posibilidades físicas.

La sarcopenia se relaciona con la pérdida de masa y fuerza muscular y puede afectar progresivamente la capacidad funcional. Las guías clínicas internacionales consideran al entrenamiento basado en resistencia —es decir, el trabajo de fuerza— como una herramienta central para su abordaje.
Pero detrás de la definición médica hay una cuestión mucho más concreta; qué capacidad tiene una persona para seguir haciendo por sí misma aquello que forma parte de su vida diaria. Desde Acqua buscan justamente trasladar la conversación desde el concepto de enfermedad hacia el de prevención y conciencia corporal.
“Nos afecta y nos interpela a todos los que tenemos más de 50 años. Empieza un poco antes”, explicaron Carlos Acciardi y Ana Julia Ochoa, quienes remarcaron que la actividad está pensada para personas adultas y adultas mayores.
La intención, explican, no es preparar deportistas para una competencia. El desafío es otro; que el movimiento forme parte de la vida y permita llegar a las distintas etapas con la mayor autonomía posible.
La pérdida de masa muscular no necesariamente aparece de un día para otro ni se manifiesta inicialmente como un problema evidente. Puede expresarse de manera gradual, mientras la persona va reduciendo actividades, moviéndose menos o adaptando sus rutinas a aquello que le resulta más sencillo. Por eso, generar conciencia puede ser una herramienta importante.

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud señalan que las personas mayores deben realizar actividad física con regularidad y sumar actividades de fortalecimiento muscular. También recomiendan incorporar ejercicios multicomponente que trabajen fuerza y equilibrio, especialmente por su relación con la capacidad funcional y la prevención de caídas.
La evidencia clínica sobre sarcopenia también ubica al entrenamiento progresivo de fuerza como una de las principales herramientas para mejorar fuerza muscular y función física.
En otras palabras, no se trata solamente de hacer ejercicio para estar en forma. El movimiento también puede estar relacionado con algo mucho más cotidiano; conservar la capacidad de caminar, levantarse, trasladarse, jugar con los nietos, hacer compras o desenvolverse dentro de la propia casa.
La jornada tendrá una instancia de ejercicios en la pileta climatizada, aprovechando las características del medio acuático. Desde el espacio explicaron que buena parte de la actividad se realiza haciendo pie y que la temperatura del agua permite que también puedan acercarse personas con poca experiencia previa en el medio.
La intención no es plantear el agua como una solución en sí misma, sino incorporarla como una herramienta más dentro de una propuesta de movimiento.
La jornada combinará ejercicios de fuerza, movilidad, coordinación y equilibrio con situaciones funcionales relacionadas con la vida cotidiana. De esa manera, quienes participen podrán llevarse recursos que no queden encerrados en el taller, sino que puedan convertirse progresivamente en hábitos.

La propuesta también pone en juego distintas miradas profesionales. Por un lado, los profesores de Educación Física trabajan sobre el movimiento, las capacidades físicas y las posibilidades de desarrollar fuerza y funcionalidad. Por otro, la participación de una kinesióloga permite incorporar una perspectiva vinculada con el movimiento y la función corporal.
Esa combinación apunta a que el abordaje no quede reducido a una única disciplina. Y quizás allí esté uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa; hablar de sarcopenia antes de que la persona llegue a sentirse limitada por ella.
Hablar de sarcopenia también implica hablar de envejecimiento, sedentarismo, autonomía, fuerza, equilibrio y calidad de vida. Y, sobre todo, de la necesidad de pensar el cuerpo no solamente cuando aparece un problema, sino también mientras todavía existen posibilidades de prevenir o retrasar determinados deterioros funcionales.
La propia OMS sostiene que, en las personas mayores, incluso comenzar con pequeñas cantidades de actividad física es preferible a permanecer completamente inactivo y que el ejercicio debe adaptarse progresivamente a las capacidades y condiciones de cada persona.
La idea es empezar a prestar atención al propio cuerpo, entender qué cambia con el paso de los años y descubrir que mantenerse en movimiento también puede ser una forma de cuidar la independencia futura.

