martes, 6 de octubre de 2026

El costo de mantener una vivienda está obligando a una amplia mayoría de los argentinos a resignar otros consumos, incluso algunos tan básicos como alimentos y medicamentos. El 83% aseguró haber reducido al menos un gasto durante el último año para poder afrontar los costos de su hogar, un porcentaje que supera ampliamente el promedio mundial, ubicado en el 75%.

Los datos surgen del informe global “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, elaborado por Hábitat para la Humanidad.

El relevamiento expone hasta qué punto el peso de la vivienda termina condicionando la economía cotidiana de las familias. El 38% de los argentinos redujo sus compras de alimentos y otros productos esenciales, mientras que otro 37% debió recurrir a ahorros o fondos que tenía reservados para afrontar emergencias.

La necesidad de conseguir mayores ingresos también aparece como una de las consecuencias: el 35% asumió trabajos adicionales o incrementó la cantidad de horas laborales para poder sostener los gastos habitacionales.

Uno de los datos más preocupantes es que el 34% reconoció haber tenido que elegir entre pagar los gastos de la vivienda o cubrir alimentación, vestimenta y medicamentos. Es decir, aproximadamente uno de cada tres argentinos quedó ante la disyuntiva de sostener su hogar o destinar esos recursos a otras necesidades básicas.

El impacto también se trasladó al consumo de servicios. El 19% redujo el uso de calefacción o climatización para disminuir sus facturas, casi tres veces el promedio internacional, que se ubicó en apenas el 7%.

Los inquilinos, los más afectados

La situación se profundiza entre quienes no poseen una vivienda propia. El 49% de los inquilinos argentinos manifestó tener dificultades para afrontar los costos habitacionales, mientras que entre los propietarios ese porcentaje desciende al 31%.

La incertidumbre también es considerable: siete de cada diez inquilinos temen que un problema económico inesperado pueda poner en riesgo su permanencia en la vivienda.

El estudio vincula el escenario argentino con años de volatilidad económica, pérdida del poder adquisitivo y aumento del costo de vida, factores que fueron reduciendo la capacidad de los hogares para absorber gastos extraordinarios.

El fenómeno argentino aparece, además, por encima de los indicadores internacionales. Mientras el 75% de las personas relevadas en el mundo tuvo que resignar algún gasto para afrontar su vivienda, en Argentina la proporción alcanza al 83%.

La percepción sobre el funcionamiento del sistema habitacional acompaña esos números: el 59% de los argentinos considera que el actual sistema de vivienda no funciona adecuadamente, en un contexto en el que sostener un techo implica para una parte cada vez mayor de la población resignar alimentos, medicamentos, ahorros o sumar más horas de trabajo.

Compartir.

Los comentarios están cerrados