viernes, 30 de octubre de 2026

El emprendimiento fue seleccionado entre 15 propuestas de Chubut y competirá en la categoría Emprendimientos Tradicionales – Crecimiento y Expansión. Detrás del reconocimiento hay una historia que comenzó durante la pandemia, cuando su creador empezó a fabricar pipas a mano y encontró en la madera patagónica una forma de expresar la identidad del lugar que eligió para vivir.

Un emprendimiento nacido en Alto Río Percy, a pocos kilómetros de Esquel, logró destacarse en el escenario provincial y se prepara para avanzar a una nueva instancia. Se trata de Los Crovas, el proyecto artesanal de Javier Crova, seleccionado entre los tres representantes de Chubut que participarán en la instancia nacional de Emprendimiento Argentino 2026, una iniciativa organizada por el Ministerio de Economía de la Nación.

La selección se realizó en el Ecocentro de Puerto Madryn, donde 15 proyectos de la provincia presentaron sus propuestas ante un jurado evaluador. Los Crovas se destacó en la categoría Emprendimientos Tradicionales – Crecimiento y Expansión, a partir de una producción especializada en pipas artesanales de alta gama y objetos elaborados con madera noble.

El reconocimiento representa un nuevo paso para una iniciativa que combina oficio, dedicación y una búsqueda particular; crear piezas que no solo tengan valor artesanal, sino que también transmitan algo del paisaje y la identidad de Alto Río Percy.

Javier Crova es oriundo de Mar del Plata, pero su vínculo con la cordillera chubutense comenzó mucho antes de instalarse definitivamente en la región. Desde 1991 visitaba estos paisajes y, en 2001, se radicó en Alto Río Percy junto a su esposa, Teresita, y sus tres hijos.

La propuesta resultó ganadora en la categoría Emprendimientos Tradicionales – Crecimiento y Expansión, durante la instancia provincial del certamen, organizada por el Gobierno del Chubut.

Antes de dedicarse a las pipas, desarrolló distintas actividades laborales, entre ellas trabajos vinculados con el SENASA, la Escuela N.º 188 y el INTA. Su formación y experiencia como docente rural también dejaron una marca en su manera de trabajar; aprender a resolver problemas con los recursos disponibles y fabricar aquello que no se consigue.

El origen de Los Crovas se remonta a 2020, en plena pandemia. La idea surgió a partir de una pipa que le prestó su cuñado y que Javier intentó reproducir. Lo que comenzó como una experiencia personal, casi como un pasatiempo para ocupar el tiempo y trabajar con las manos, fue creciendo a medida que sus primeras creaciones llegaron a familiares y conocidos.

La buena recepción lo impulsó a perfeccionar la técnica, investigar materiales y desarrollar un taller propio. Con el tiempo, aquella primera prueba se transformó en un oficio artesanal con identidad propia.

Una de las características distintivas de Los Crovas es que no trabaja con una lógica de producción en serie. Cada pipa se elabora individualmente y puede demandar entre seis y ocho días de trabajo, desde el tallado hasta las etapas de lijado y terminación.

En ese proceso, Javier también fabrica muchas de las herramientas que utiliza, adaptándolas a las necesidades de su trabajo. Investiga maderas patagónicas poco habituales para este tipo de objetos y busca aprovechar sus características para desarrollar piezas singulares.

Cada creación lleva su firma y un nombre propio. Si se trata de un encargo, puede conservar el nombre elegido por quien la solicita; en otros casos, es el propio artesano quien se lo asigna. La intención es que cada pieza tenga una identidad particular y que el trabajo manual no se pierda detrás de una fabricación estandarizada.

Los Crovas llevará su propuesta a la instancia nacional de Emprendimiento Argentino 2026, donde representará a Chubut y al trabajo emprendedor que se desarrolla en la región cordillerana.

El emprendimiento, además, tiene una dimensión familiar. Teresita participa en la elaboración de las bolsas y otros detalles de presentación, mientras que sus hijos colaboran en distintas tareas, desde el lijado hasta la edición y la comercialización.

Así, el proyecto no se limita a fabricar un objeto: incluye el diseño, la presentación y todos los detalles necesarios para que el trabajo llegue a quienes valoran la artesanía.

El crecimiento de Los Crovas permitió que sus creaciones trascendieran el ámbito local. Sus productos se comercializan en Argentina y en el exterior, y el emprendimiento ha sumado experiencias y reconocimientos vinculados con el mundo de las pipas artesanales.

Entre sus antecedentes figuran su participación en espacios especializados, la presencia de sus piezas en el Amsterdam Pipe Museum y una distinción obtenida en una competencia de fumada lenta. Estos pasos contribuyeron a ampliar la visibilidad del trabajo realizado desde Alto Río Percy.

La proyección comercial también está vinculada con la intención de mostrar las posibilidades de las maderas disponibles en el país y poner en valor un trabajo artesanal que demanda conocimiento, paciencia y atención a los detalles.

En ese camino, la instancia nacional de Emprendimiento Argentino 2026 aparece como una oportunidad para presentar la experiencia acumulada, fortalecer el proyecto y explorar nuevas posibilidades de crecimiento.

Una de las particularidades de la propuesta es la búsqueda y experimentación con maderas patagónicas que no suelen utilizarse para la fabricación de pipas.

Javier Crova participa del programa Esquel LAB, una iniciativa de acompañamiento e incubación de emprendimientos que cuenta con el respaldo de la Subsecretaría de Turismo de Esquel.

El programa busca contribuir al fortalecimiento de proyectos productivos mediante asesoramiento y herramientas para su desarrollo. Desde el área municipal destacaron la evolución de Los Crovas y el vínculo de trabajo construido durante el proceso.

La selección provincial también permite visibilizar la diversidad de propuestas que se desarrollan en la región y el potencial de iniciativas que, aun nacidas en espacios rurales, pueden encontrar oportunidades en mercados más amplios.

Con su avance a la instancia nacional, Los Crovas suma un nuevo capítulo a una historia que comenzó con una pipa hecha durante la pandemia y que hoy tiene como escenario un taller rodeado de bosque, río y cordillera.

Desde Alto Río Percy, Javier Crova busca demostrar que el trabajo artesanal puede convertirse en una alternativa productiva con proyección, sin perder el vínculo con el territorio. Cada pieza lleva algo de ese lugar; la madera, el tiempo dedicado a trabajarla y la identidad de una comunidad que también busca hacerse conocer a través de sus emprendimientos.

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