Construido en 1914 por la familia Breide, el establecimiento fue clave para transformar el trigo cultivado en la zona en harina para el consumo de las familias. Tras un proceso de reconstrucción y reacondicionamiento, se prepara para reabrir sus puertas el 14 de noviembre, con su maquinaria histórica y mejoras en los espacios de producción y venta.
A orillas del río Minas, en Epuyén, se encuentra uno de los testimonios más representativos de la historia productiva de la Comarca Andina; el antiguo Molino Harinero. Sus instalaciones guardan parte de la memoria de una época en la que el cultivo de trigo y la elaboración de harina eran actividades centrales para el abastecimiento de las familias y el desarrollo económico de los pobladores rurales.
Más de un siglo después de su construcción, el establecimiento se prepara para comenzar una nueva etapa. La reconstrucción del edificio está llegando a su tramo final y la Municipalidad de Epuyén prevé reinaugurarlo el próximo 14 de noviembre de 2026, con el propósito de recuperar su actividad, preservar su maquinaria y poner en valor un espacio ligado a los orígenes de la localidad.
La iniciativa busca unir la historia con el presente: mantener viva una forma tradicional de producción y, al mismo tiempo, ofrecer a vecinos y visitantes la posibilidad de conocer de cerca cómo se transforma el cereal en harina.
El origen del molino se remonta a comienzos del siglo XX, cuando la familia Breide se instaló en el valle de Epuyén. En 1904, sus integrantes se asentaron en la zona y, diez años después, Miguel Breide impulsó la construcción del establecimiento en el paraje La Rinconada.

El objetivo era moler el trigo que se cultivaba en las parcelas de la familia y brindar una herramienta productiva a los agricultores de la región, que necesitaban procesar sus cosechas. En aquel tiempo, el trigo, la avena y la cebada constituían recursos fundamentales para la alimentación cotidiana; una vez molidos, se convertían en harina para elaborar pan, polenta y otros alimentos tradicionales.
La actividad molinera no se limitaba a Epuyén. Distintas localidades de la Comarca Andina contaban con establecimientos de este tipo, vinculados con una economía rural basada en el trabajo de la tierra y el aprovechamiento de los recursos disponibles.
El molino de los Breide fue uno de esos espacios que permitieron procesar la producción local sin depender exclusivamente de la llegada de alimentos desde otras regiones. Las fuentes históricas ubican el cese de su funcionamiento original en 1942, aunque la industria molinera regional entró en una etapa de decadencia más amplia durante las décadas siguientes, en un contexto de cambios económicos y pérdida de competitividad frente a los grandes establecimientos harineros.
La recuperación del Molino Harinero forma parte de los esfuerzos por preservar el patrimonio productivo de Epuyén y transmitir a las nuevas generaciones los conocimientos asociados con la elaboración tradicional de harina.
En años anteriores, el establecimiento volvió a ponerse en funcionamiento dentro de un proyecto municipal de revalorización histórica y turística. La producción obtenida se comercializó en la zona y el lugar se incorporó a las propuestas para conocer las raíces rurales de la localidad.
La conservación de la maquinaria histórica es uno de los puntos centrales de la nueva etapa. La intención es que el molino no quede reducido a un edificio antiguo, sino que continúe mostrando el proceso de molienda y permita comprender el papel que tuvo esta actividad en la vida cotidiana de los primeros pobladores.

De esta manera, el proyecto combina la preservación de elementos históricos con la recuperación de una actividad productiva que forma parte de la identidad de la Comarca Andina.
La reconstrucción del edificio está llegando a su etapa final y los trabajos recientes también incluyeron mejoras destinadas a ordenar el funcionamiento del establecimiento y adecuar sus condiciones higiénicas. El objetivo es que el espacio pueda retomar la producción y venta de los alimentos que históricamente elaboró.
Entre los productos que se busca recuperar se encuentran la harina y la polenta, dentro de una propuesta que combina el funcionamiento del molino con la posibilidad de mostrar al público su proceso de elaboración.

La reapertura prevista para el 14 de noviembre representa una oportunidad para recuperar un espacio que atravesó distintas etapas de la historia de Epuyén; desde los años en que el trigo era parte fundamental de la economía familiar hasta los esfuerzos actuales por reactivar la producción y poner en valor el patrimonio.
El molino conserva el recuerdo de una época en la que buena parte de los alimentos se obtenían a partir del trabajo de las propias familias y de los recursos de la tierra. Su recuperación también permite reconocer el conocimiento de quienes sembraban, cosechaban y procesaban los cereales en condiciones muy diferentes a las actuales.
Con el edificio reacondicionado y la maquinaria histórica como protagonista, Epuyén busca devolverle actividad a uno de sus espacios más emblemáticos. La intención es que el molino siga siendo un lugar de producción, memoria y aprendizaje, capaz de conectar la historia de la localidad con nuevas oportunidades para el desarrollo local y el turismo.

