
La historia Coliqueo es tan interesante como la del hombre que lo historió: Meinrado Hux. Los dos nacieron lejos. Ignacio Coliqueo en Huincul, cerca de Temuco, Chile. Meinrado en Suiza. Nunca se vieron pero si se encontraron. En la historia de los Toldos. Ignacio, era el nombre cristiano. Dice la tradición oral que había recibido un tremendo balazo en la cabeza y fue dado por muerto. Estuvo con su gente en la laguna del cuero (cerca de Huinca Renancó) y fue muy amigo de Manuel Baigorria. Peleó en la batalla de Cepeda y en Pavón. Desde el Cuero emprendieron una durísima peregrinación a la zona de Junín, a la laguna “Mar chiquita”. Allí pudieron finalmente beber y bañarse, pese al frío de agosto. Y luego plantaron los toldos en la Tapera de Díaz.
Murió en una rodada en febrero de 1871. Durante su velorio estuvo su caballo atado en el palenque con toda su platería. Sus mejores caballos fueron ahorcados luego. También una yegua gorda.
Meinrado fue el gran historiador de Coliqueo y de nuestros paisanos los indios. Escribió quince libros rigurosos, imprescindibles para el investigador. En 1948 había llegado con un grupo de monjes y juntos fundaron un monasterio Benedictino en Los Toldos, provincia de Buenos Aires.
Cuando observó que los descendientes de Coliqueo y los vecinos de Los Toldos no conocían su propia historia se dispuso a investigar con la persistencia del monje. Sólo con la muerte abandonó la tarea.
La fotografía ha sido atribuida al italiano Benito Panunzi, aunque hay dudas entre algunos especialistas, que creen que podría ser de Esteban Gonnet. Son curiosas las dos marcas circulares, blancas, que tiene la imagen.
Fuente: colección Cuarterolo, vía Museo de Arte e Historia de Los Toldos. Fragmento del libro “Paisanos”, de Juan Pablo Baliña
