
En diciembre de 1945, el Diario Esquel informa que un total de 206.884 pesos recaudados para fondos de las Escuelas del Territorio, “duermen” en el Banco Nación sucursal Trelew “mientras los niños de Trevelin, por ejemplo, tienen que jugar en la calle: En verano con un sol abrasador y en invierno con toda la humedad, el frío y la lluvia.
El columnista sostiene que esto es así “desde que se fundó Trevelin”.
“Hace siete años, se compró por suscripción y se donó el terreno para la escuela en Trevelin y se escrituró al Consejo de Educación. Hace también muchos años, el gobernador Baños mandó hacer cien mil ladrillos para construir el edificio policial y oficinas públicas, y cuando vino el gobernador coronel Styrle, resolvió porque sí, donar estos ladrillos al Consejo de Educación, como si éste no tuviera fondos propios, por ser repartición autárquica (…) y así resulta el caso verdaderamente raro: que con el terreno regalado, los ladrillos regalados y el dinero que duerme en el Banco Nación, los chicos de la Escuela de Trevelin deben jugar en la calle, bajo el sol abrasador del verano y la humedad y el frío del invierno.
Sin embargo lo relatado no es de extrañar por cuando se trata de Trevelin, el pueblo conforme, el pueblo que nunca pide nada, aunque se tire el dinero del Estado en construir puentes y alcantarillas que duran lo que dura un lirio.
Y a propósito: dijeron que la obra del puente y la alcantarilla se iba a empezar por cuarta vez “inmediatamente”, pero todos sabemos cómo son estas cosas: están esperando que se avecine el invierno para empezar con la obra. Nunca han empezado a trabajar en verano, cuando el Percy está bajo, esperan que llegue el invierno para que el trabajo resulte otro mamarracho como los anteriores. Ya conocemos el resultado de estos trabajos de invierno y más los conoce el Estado que ha tirado tanto dinero inútilmente.
Hace siete años que se empezó a construir el primer puente y todavía no hay siquiera un puente provisorio o algo parecido para poder pasar, pero como decía, nadie se queja: (…) Trevelin es el pueblo más tranquilo del mundo.
Diario Esquel. 29 de diciembre de 1945.
