domingo, 8 de noviembre de 2026
Rito selk’nam que mezcla la festividad del ingreso a la adolescencia con una leyenda que invierte el dominio de la mujer sobre el hombre.

Según De Agostini, cuando el joven llegaba a la edad de 14 años, los hombres de la tribu lo separaban de su madre para ascenderlo a la categoría de adultos, con la revelación de algunos misterios tradicionales, sometiéndolo antes a una serie de pruebas. Esta ceremonia llamada Kloketen (novicio), se celebraba todos los otoños, en sitio aparrado. Estaba en la tradición ona que antiguamente las mujeres dominaban a los hombres como sus esclavos. Para mantener ese dominio, las mujeres se les aparecían a los hombres representando espíritus imaginarios, a los que les atribuían poder sobrenatural.

Esta estratagema la conservaban en el más riguroso secreto. Pero un día, los hombres las descubrieron y fue tal la indignación, que mataron a todas las mujeres, exceptuando a las jóvenes ignorantes del ardid.

Entonces los hombres, repitiendo la astucia de las mujeres, crearon ocho espíritus: a cada uno de ellos se le asignaba el papel a desempeñar en la función teatral del Klóketen, y se los distinguía por el modo de vestirse, los colores, y más que todo por la misión que desempeña ban en bien o en mal.

Pero antes de manifestar este secreto a los jóvenes Kloketen los obligaban a vivir 15 días solos y aislados, sometiéndolos a fatigas y privaciones de toda clase, aterrorizándolos para poner a prueba su coraje, con apariciones de espíritus.

Una vez superado este periodo de pruebas, empezaban las ceremonias de la aparición de los falsos espíritus en presencia de todas las familias para infundir el mencionado temor a las mujeres.

Con los cuerpos pintados y tapados los rostros con más caras grandes de cuero pintarrajeado, los espíritus aparecían en público, rodeados de hombres desnudos que bailaban. Las mujeres prorrumpían en gritos estridentes y se echaban al suelo tapándose la cara con las manos, porque si no morirían. Comenzaban entonces a desarrollar se los roles asignados a cada espíritu. Algunos eran muy crueles y golpeaban a los niños y a las mujeres, particularmente a aquellas que, según indicación del marido, habían sido poco dóciles durante el año, robaban las criaturas y herían o mataban a los hombres. Otros eran más benignos y tenidos por doctores (kon), pues poseían el poder de curar instantáneamente las heridas recibidas de los espíritus malignos, restituir a las criaturas y hacer resucitar a los muertos.

Terminadas estas ceremonias, de unas 3 semanas, los Klóketen se enteraban del misterio, debiendo jurar el perpetuo secreto. Todavía quedaban un año bajo la tutela de sus padres y después se les admitía definitivamente en la categoría de los hombres adultos, podían casarse y formar una familia.

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