lunes, 4 de mayo de 2026

El líder mapuche Facundo Jones Huala inició una huelga de hambre en la Unidad 6 de Rawson, donde permanece detenido con prisión preventiva desde mediados de 2025, en el marco de una causa que aún se encuentra en etapa de investigación. La medida consiste en la ingesta exclusiva de líquidos y responde a una serie de reclamos vinculados tanto a su situación procesal como a las condiciones de detención.

El abogado Gustavo Franquet confirmó que la decisión fue adoptada en los últimos días y precisó: “Ha comenzado una huelga donde solo ingiere líquido”. En ese sentido, explicó que el detenido “está reclamando por su situación judicial, por las injusticias que están cometiendo con él”, además de cuestionar el contexto en el que se encuentra alojado.

En relación a las condiciones del penal, Franquet describió un escenario de deterioro estructural y afirmó que “las condiciones en las que están detenidos ahí, los presos en general en la cárcel de Rawson, son muy malas”. Entre los problemas mencionados, detalló cortes de energía, filtraciones de agua y dificultades para conservar alimentos: “los cortes les han quemado los freezer, las heladeras en las que los presos guardan la comida, porque la comida que les dan es muy mala”.

El letrado también hizo referencia a antecedentes de denuncias sobre el estado del establecimiento y sostuvo que se trata de “una cárcel que tiene cerca de 80 años y que además está en un estado importante de abandono”. En ese marco, cuestionó que “no se aseguren condiciones dignas de vida a los presos”.

Otro de los puntos planteados por la defensa es la distancia geográfica respecto del entorno familiar del detenido. Sobre este aspecto, Franquet señaló que mantenerlo en Rawson responde, entre otros motivos, a que “es una cárcel supuestamente de máxima seguridad, razón por la cual no lo quieren llevar a Esquel”, y vinculó esta situación con antecedentes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en materia de derechos de las personas detenidas.

Respecto de la situación sanitaria dentro del penal, el abogado indicó que el propio Jones Huala refirió haber escuchado en la enfermería sobre posibles casos de tuberculosis. “Él me dijo que escuchó que estaban hablando de la tuberculosis, que hay gente con tuberculosis”, explicó, aunque aclaró que se trata de información indirecta.

En el plano judicial, la defensa sostuvo que el dirigente mapuche “va a cumplir un año en prisión preventiva porque lo están investigando”, y remarcó que “no hay una acusación formal”. Según explicó, el expediente fue declarado como caso complejo, lo que habilitó la extensión de los plazos: “le dieron dos años para la investigación y mientras tanto cada tres meses se discute la prisión preventiva”.

Franquet cuestionó el desarrollo del proceso y consideró que “es una ceremonia, porque los jueces dicen que como las condiciones no cambian, se mantiene la prisión preventiva”. En esa línea, agregó que la fiscalía “todavía está definiendo a ver si lo puede acusar de algo”.

Finalmente, el abogado sostuvo que la causa se enmarca en una persecución más amplia contra su defendido: “todo lo que pasó en la Patagonia se lo atribuyen a la RAM y todo se lo atribuyen a Facundo Jones Huala”, afirmó, al tiempo que cuestionó la construcción de la figura de “terrorismo mapuche” en el expediente.

El caso continúa en etapa preliminar, atravesado por cuestionamientos de la defensa sobre la legalidad de la detención y por denuncias sobre las condiciones de encierro, mientras se aguardan definiciones en torno a la eventual formulación de cargos.

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