sábado, 20 de julio de 2024

Un barrio humilde, formado por familias provenientes, en su mayoría, del interior chubutense, que atraídas por la fuente de trabajo que generaba en ese entonces  la pesca, decidieron asentarse junto buscando un mejor porvenir para sus hijos; allí se instalaron entre las vías en campamentos hechos con lonas, luego levantaron sus casitas de adobe, que en ese entonces era lo más accesible, ya que solamente necesitaban de mano de obra porque el material estaba allí en la costa del rio, en el que también lavaban sus prendas, de él también extraían su leña.     

Corría el año 1965 y un grupo de amigos se juntaron para despuntar el vicio con algo que los unía LA PELOTA DE FUTBOL. El equipo se llamó San Ramón en memoria de Ramón Neculqueo.

Entre los primeros integrantes del plantel estaban: Lucho Castillo y Tucho Cotaro haciendo punta, Washington Narváez, Cati González, Hilario Tripaylaf, Berwin Navarrete, los hermanos Canario, Herrera, Emilio Velarde, Viera, el popular “sapito” Carraza, Dianda, Chingoleo, el “Chivo” Morales, “Paparulo” Nahuelhual, Roberto Ramallal, Bernabe Maliqueo, “Lopecito”, Baltazar Velarde, Méndez, Huicha, “Toto” Velarde, Torres, Escobar, “Juanito” Mansilla, “Piche” González, Carlos Yáñez, el “Cabezón” Lucero, y “Juancito” Hernández.

El primer juego de camisetas, después de hacer una vaquita, lo compraron en <casa Graña>. Tenía los colores de River, pero era e único que pudieron conseguir, al menos estaban todos iguales, salvo la que usaba “Rindo” Canario que tenía la banda más angosta.

Con respecto al calzado, muchos tenían los clásicos SACACHISPAS, otros usaban simples alpargatas y los menos, pero más pudientes lucían “Sportlandia” o “Botafogo”.

De esta manera comenzaron los amistosos, y en el primer torneo barrial de Rawson participaron: La Rivera, El Deportivo Chile, Chacarita y Ferro.

Así nació el que hoy es el equipo de futbol Interbarrios más viejo de Rawson, en junio cumplirá 35 años, es el más antiguo después de Germinal.

Vaya nuestro recuerdo a quienes fueron sus fundadores y vistieron su camiseta. Muchos de ellos hoy ya no están entre nosotros, pero llevaremos siempre en nuestros corazones.

DOÑA BERTA

Llego al barrio junto a su esposo y 3 hijas desde Dolavon, en tren, el día 5 de enero de 1957. Acamparon a unos metros del rio, frente a la estación. La carpa había sido confeccionada con una lona que les presto Alfredo Sánchez, un vecino camionero, con quien el jefe de familia comenzó a trabajar. Todos los días cargaba hasta 10 veces el camión en la cantera de Playa Union.

Informador capitalino: ¿Cómo vivian en ese campamento?

Doña Berta: Habíamos hecho un reparo con mitades con mitades de ladrillos que íbamos a buscar al basural. Allí hacíamos fuego y cocinábamos. La leña que cortábamos aquí era de tamariscos, la otra la conseguíamos de lo que traía la corriente del rio. También recibíamos la ayuda de Don Jiménez que siempre le comprábamos y él nos regalaba las astillas que quedaban.   

I.C: ¿Cuánto tiempo vivieron en el campamento?

D.B: Prácticamente un año pasamos todo el invierno y después, como el patrón de mi esposo no podía pagarle todos los viajes que había cargado, le dio algunos ladrillos y pudimos construir nuestra primer cocina. Luego con adobes levantamos una pieza, y así, de a poco fuimos saliendo adelante.

I.C: ¿Se les presento algún inconveniente por ocupar las tierras?

D.B: Algunas personas no querían que nos instalemos aquí porque decían que las tierras eran de ferrocarril. Teníamos al frente la estación, sobre la calle Tello un ramal y al costado, donde hoy es la calle Sarmiento, otro ramal en el que se hacia el cambio de via. Estábamos rodeados de vías con el rio Chubut al fondo.

Si alguien nos preguntaba donde vivíamos respondíamos frente a la estación del otro lado de la via.

I.C: ¿Qué servicios tenían?

D.B: El aguala traíamosde la plaza que estaba detrás de la estación, donde hoy están los edificios. A la noche usábamos un candil o una lámpara a kerosene con tubo. La ropa y todo lo que había para lavar, lo llevábamos directamente al rio, y si sentíamos frio nos acurrucábamos  en el fogón a leña que usábamos para cocinar, calentar agua, etc. En el horno de barro hacíamos pan casero y cada tanto un churrasco.

I.C: ¿Dónde efectuaban las compras?

D.B: En lo de Macias o en La Anónima. Aquí en el barrio uno de los primeros negocios fue “Despensa La Española”, en Don Liñeiro, ubicado en San Martin y Tello. Recuerdo que luego hubo dos más, Despensa Costa Sur, de Don Abel Muso y mercadito Chubut, de doña Zoila de González

I.C: ¿Tuvieron muchos problemas con la crecida del rio?

D.B: Si, fuimos evacuados varias veces. Hubo una inundación muy grande en la que falleció una nena de 9 años. A nosotros nos sacó Prefectura, nos llevó a la comisaria y luego estuvimos en el hospital unos cuantos días hasta que bajo el agua.

I.C: ¿Cómo se llamaba el barrio en ese momento?

D.B: Se lo conocía como Barrio Estación, hoy se llama San Ramón, en memoria a un vecino.

I.C: Háblenos sobre Don Ramón ¿usted lo conocía?

D.B: Si, se llamaba Ramon Neculqueo, era una persona de gran corazón, tenía uno de los pocos empleos con sueldo fijo, trabajaba en obras sanitarias. Ayudaba mucho a los que tenían poco. Hacia grandes pedidos de alimentos y en su casa creo una despensa. Pero él no vendía nada, allí íbamos a buscar algo cuando necesitábamos. Falleció en junio del año 64. A su casa llegaban las cartas que tanto esperábamos. La dirección era Barrio Estación, casa Nº 8.

I.C: ¿En que trabajaban en ese entonces?

D.B: Al día siguiente que llegue, a las 7 de la mañana empecé a trabajar en Agri-Pesca, clasificando camarones y langostinos. También en la Camaronera del Sur, donde hoy es el cuartel de bomberos.

I.C: Podría nombrar alguno de los primeros pobladores de San Ramón?

D.B: Los Herrera, Nova, Castillo, Don Ramon, Ramallal, Liñeiro, Muñoz, Bastida, Rois-Tocho, Vocesky-Morales (el papa del chivo), Chingoleo, Mazureka, Payalaf, Chico, Bastisttina, Velarde, Centurion, Gazcon, Boada y otros que no recuerdo.

Variedades, la comparsa del barrio se creó el 23 de febrero de 1985, una muestra más de la voluntad y entusiasmo del San Ramón

Nota de archivo de “El Informador Capitalino”

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