sábado, 20 de julio de 2024
Usuarios hacen fila en casa de cambio en Buenos Aires, Argentina

Argentina y el Fondo Monetario Internacional anunciaron este domingo que “han acordado los objetivos y parámetros centrales” de la revisión de un nuevo plan de pagos para los próximos seis meses. El preacuerdo técnico deberá ser ratificado esta semana y cerrarse antes del próximo vencimiento, el lunes 31 de julio. La negociación es delicada: a tres semanas de las primarias y a menos de tres meses de las elecciones generales, el peronismo gobernante necesita evitar que una subida brusca en la cotización del dólar se ensañe aún más con los precios mientras la inflación alcanza el 115,6% interanual. El FMI tiene la mano en el grifo, y el Gobierno ha decidido delinear otra devaluación por sectores del peso argentino para limitar el acceso a divisas, engrosar las reservas del Banco Central, y lograr el acuerdo.

Las reservas internacionales argentinas se han desplomado en los últimos meses, la sequía ha hecho estragos en los ingresos esperados para este año, y el país terminó pagando en yuanes el último vencimiento de su deuda con el Fondo. Ahora, Argentina necesita la venia del organismo para acordar sus próximos pagos y asegurarse los desembolsos que llegarán hasta fin de año mientras elige a su próximo presidente.

La firma del acuerdo está en la recta final. El organismo y el Gobierno anunciaron que “han finalizado lo aspectos medulares del trabajo técnico de la próxima revisión”. El acuerdo “busca consolidar el orden fiscal y fortalecer las reservas reconociendo el fuerte impacto de la sequía, el daño a las exportaciones y los ingresos fiscales del país”, según un breve hilo de Twitter publicado el domingo por la cuenta del FMI.

Argentina tiene una docena de tipos de cambio que se han encarecido a partir de este lunes. El dólar tiene un valor oficial de 280 pesos, un precio de referencia que el Gobierno encarece con impuestos según el sector de la economía que los demande. El “dólar solidario”, por ejemplo, la cotización que rige para los 200 dólares mensuales que los argentinos pueden comprar cada mes como “ahorro”, cuesta desde este lunes unos 490 pesos, 30 más que la semana pasada. Según el Gobierno, unas 900.000 personas compran un promedio de 150 dólares todos los meses. La cotización a la que acceden ahora costará lo mismo que pagan quienes hacen compras en el exterior.

Las medidas del Gobierno también incluyen un impuesto del 25% a la importación de servicios, del que estarán exentos aquellos que tienen que ver con salud o educación; un impuesto extra del 7,5% a todas las importaciones de bienes, que no incluye medicamentos, combustibles ni insumos de la canasta básica alimentaria; y una subida del tipo de cambio para los importadores primarios del sector agrario, que pasará de 300 pesos a 340.

Mientras los argentinos se arrancan los pelos intentando descifrar cómo afectará cada una de estas devaluaciones a sus billeteras, el Gobierno espera que esas medidas le ayuden a ingresar 2.000 millones de dólares para sus reservas internacionales y una recaudación tributaria extra de 1,3 billones de pesos, que equivale al 0,8% del Producto Bruto Interno.

Así, Argentina espera llegar a un acuerdo para pagar los tres vencimientos de deuda que tiene con el FMI hasta fin de mes, que suman 2.600 millones de dólares, y recibir los desembolsos del próximo semestre para seguir pagando la deuda de 44.000 millones de dólares contraída por el Gobierno de Mauricio Macri en 2018.

El mes pasado, el Gobierno ya había rascado el fondo de la olla y pagó al organismo internacional 1.000 millones con yuanes procedentes del intercambio de moneda firmado con China. Podría volver a hacerlo antes de este fin de semana y agravar la cuenta negativa, pero el Gobierno confía en el preacuerdo. Según adelantó el ministro de Economía y precandidato presidencial del peronismo, Sergio Massa, el domingo, el FMI hará dos desembolsos entre agosto y noviembre que ”cubrirán largamente las obligaciones”. Los detalles se conocerán antes de que termine la semana, aseguró.

El Gobierno argentino lleva semanas negociando cambios en las metas fiscales y de acumulación de reservas acordadas en 2022 con el FMI. En junio, el Fondo tendría que haber desembolsado 4.000 millones de dólares, pero no lo hizo porque Argentina incumplió dos de las tres metas pactadas para el primer trimestre del año: la de la acumulación de reservas y la meta de déficit fiscal por debajo del 2%. Massa confía ahora en que sus medidas saquen de la agenda política al FMI, ese “vecino incómodo”, como lo llama, al menos durante lo que resta de la campaña electoral.

Este lunes, la primera reacción a las nuevas medidas cambiarias estuvo en la calle: el dólar paralelo, que en las últimas dos semanas rompió la marca de los 500 pesos, se vende a 550 en la calle. Los mercados han sido más optimistas: los bonos soberanos argentinos en dólares operaron con aumentos de hasta el 2,6% este lunes y las acciones argentinas que cotizan en la bolsa de Nueva York -como la petrolera estatal YPF- levantaron hasta un 3%.

Fuente: El País

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