domingo, 25 de enero de 2026

Al día siguiente del golpe fallido, Evita en su lecho de enferma y sometida a una transfusión de sangre cita en forma secreta a José Espejo, Isaías Santín y Florencio Soto, directivos de la C.G.T. y al comandante del ejército, general Humberto Sosa Molina, que había reemplazado a Solari y les ordena la compra de cinco mil pistolas automáticas y mil quinientas ametralladoras destinadas a armar milicias obreras. Las armas se adquirieron, pero Perón, después del fallecimiento de Eva, las destinó para equipar a la Gendarmería nacional.

Los partidos políticos desarrollaron sus campañas. El peronismo se contentó con la celebración del 17 de octubre, en donde Eva Perón, ya muy debilitada, pronunciaría uno de sus últimos discursos fustigando a la oligarquía y convocando al pueblo a estrechar filas alrededor de Perón.

Por lo demás, en su campaña electoral, el peronismo se limitó a montar en la calle Florida una exposición en la que se mostraban los logros alcanzados por el gobierno, y pocos días antes de los comicios, el mismo Perón pronunció dos discursos que fueron transmitidos por todas las radios que controlaba el gobierno y que por cierto no eran pocas.

El 11 de noviembre de 1951 se va a las urnas. Las mujeres votan por primera vez y los resultados despejan cualquier duda. El triunfo de la fórmula Perón-Quijano es abrumador: 4.745.157 votos (62%). La U.C.R. reúne 2.406.050 sufragios (32%) y el resto de los partidos suman el 4%. Como dato ilustrativo surge que la participación femenina constituye un peso gravitante en los resultados de la elección: el 64% de los votos femeninos se han inclinado hacia Perón. Mayor que el porcentaje de los hombres.

Acceden por primera vez seis mujeres a las bancas del Senado y veintiuna a la Cámara de Diputados.

El peronismo inaugurará un nuevo período gubernamental con un sólido respaldo popular y legislativo. La esperanza de vencer a Perón a través de las urnas se aleja definitivamente. Los enemigos políticos retoman lentamente el camino que los conduce hacia los pórticos de las guarniciones militares.

 

Fragmento del libro “Historia Argentina”, de José María Rosa

 

Compartir.

Los comentarios están cerrados