domingo, 26 de abril de 2026

 

El reciente anuncio del gobernador Ignacio Torres sobre la ampliación de la planta potabilizadora de Rawson vuelve a poner en agenda una obra clave para la capital provincial. La actual planta, concebida para que tuviese una vida útil de 25 años, fue construida a fines de los años 80 y representó en su momento un salto estructural en el sistema de abastecimiento de agua potable de la ciudad.

Su origen se remonta a 1986, cuando el gobierno provincial tomó la decisión de financiar una infraestructura que permitiera dejar atrás un esquema cada vez más insuficiente basado en perforaciones.

LA DECISIÓN POLÍTICA QUE IMPULSÓ LA OBRA

En junio de 1986, durante la gestión del gobernador Atilio Viglione, la Provincia resolvió financiar la construcción de una planta potabilizadora para Rawson.

Hasta ese momento la ciudad capital se abastecía principalmente a partir de los llamados pozos Norton, un sistema de captación subterránea que con el crecimiento poblacional comenzaba a resultar claramente insuficiente para cubrir la demanda.

La solución elegida fue desarrollar una planta de potabilización que permitiera tratar agua superficial y garantizar un abastecimiento más seguro y sostenido para la comunidad.

UN CONVENIO INSTITUCIONAL PARTICULAR

La ejecución de la obra se estructuró a través de un convenio firmado el 9 de junio de 1986, aprobado posteriormente por la Legislatura mediante la Ley Provincial N° 2740.

El acuerdo fue suscripto entre el Gobierno del Chubut y la Cooperativa de Servicios Públicos de Rawson, presidida en ese momento por Marcelino Trivelli.

El esquema elegido tenía una característica poco habitual para obras de esta magnitud:

  • La Provincia aportaba la totalidad de los fondos necesarios para financiar el proyecto, la construcción y la puesta en servicio de la planta.
  • La Cooperativa asumía la responsabilidad integral de ejecutar la obra: técnica, administrativa, económica y jurídica.

Es decir, el Estado provincial financiaba la infraestructura, pero la instrumentación completa quedaba en manos de la entidad cooperativa.

UNA COMISIÓN DE CONTROL Y AUDITORÍA

Acto inaugural presidido por el gobernador Perl, el intendente García y el exgobernador Viglione

El convenio también establecía un mecanismo de control institucional.

Para supervisar la ejecución se creó una Comisión Administradora del Convenio (CAC) integrada por dos representantes del Gobierno provincial y dos de la cooperativa.

Entre sus funciones estaban:

  • controlar la ejecución de la obra
  • aprobar las contrataciones
  • supervisar las rendiciones de cuentas mensuales
  • remitir la documentación al Tribunal de Cuentas de la Provincia

Además, el Estado provincial se reservaba la facultad de realizar auditorías cuando lo considerara necesario.

FINANCIAMIENTO Y MECANISMO DE PAGOS

El sistema financiero del proyecto también quedó detallado en el convenio.

La Provincia se comprometía a transferir los recursos mediante pagos mensuales durante un plazo de 36 meses, que se depositaban en una cuenta específica abierta por la cooperativa en el Banco del Chubut.

El costo máximo estimado inicialmente para la obra fue fijado en 954.000 australes, sujeto a actualizaciones según el índice de variación del costo de la construcción.

A su vez, la cooperativa debía realizar un aporte financiero equivalente al 50% de los gastos de obra, destinado principalmente a garantizar la finalización del proyecto dentro de los plazos previstos.

UNA OBRA QUE SE TERMINÓ EN LA MITAD DEL TIEMPO

El gobernador Perl, el intendente García y el presidente de la cooperativa Sanguinetti cortan la cinta inaugural

Aunque el convenio contemplaba 36 meses de ejecución, la obra terminó realizándose con una velocidad mucho mayor. La planta potabilizadora fue construida en apenas 18 meses, y luego atravesó un período de tres meses de prueba de funcionamiento continuo.

Finalmente, la infraestructura fue inaugurada el 5 de diciembre de 1988, convirtiéndose desde entonces en el eje central del sistema de abastecimiento de agua potable de Rawson.

La obra se ejecutó “llave en mano”, y el único adicional registrado durante su construcción fue la instalación del alambrado olímpico perimetral destinado a proteger las instalaciones.

EL APORTE EXTRA DE LOS USUARIOS

Durante la ejecución del proyecto, la Cooperativa de Rawson aprobó en asamblea un mecanismo financiero complementario.

Se estableció un cargo adicional en la factura del servicio de agua, equivalente a un determinado volumen de metros cúbicos, que se aplicó durante 36 meses.

Ese aporte de los usuarios fue utilizado como fondo de contingencia para cubrir eventuales imprevistos durante la obra y posteriormente fue devuelto a los abonados en los 36 meses siguientes.

AGUA POTABLE Y USO INDUSTRIAL

El debate sobre el uso del agua potable también estaba presente desde aquellos años.

La planta fue concebida fundamentalmente para garantizar el consumo humano, mientras que muchas actividades industriales suelen recurrir a fuentes alternativas o a sistemas propios de tratamiento.

En distintos puntos del país, por ejemplo, industrias como las cerveceras instaladas sobre el río Paraná o el complejo de aluminio de Puerto Madryn utilizan sistemas independientes de provisión o reutilización de agua.

Sin embargo, en Rawson las plantas pesqueras terminaron utilizando agua potable de la red, pese a que existen antecedentes de perforaciones profundas capaces de proveer agua apta para uso industrial.

CUATRO DÉCADAS DESPUÉS

Casi cuarenta años después de su construcción, la planta potabilizadora inaugurada en 1988 ya no alcanza a cubrir la demanda de una ciudad que creció en población, actividad económica y extensión urbana.

Por ese motivo, el anuncio del gobernador Ignacio Torres sobre la ampliación de la infraestructura vuelve a poner en primer plano una obra estratégica para la capital provincial.

Se trata, en definitiva, de actualizar un sistema que fue pensado para la Rawson de fines de los años 80 y que hoy debe responder a una realidad urbana, productiva y demográfica muy diferente.

La nueva ampliación apunta justamente a garantizar que el servicio de agua potable pueda acompañar el crecimiento de la ciudad durante las próximas décadas.

 

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