domingo, 28 de junio de 2026

La fase inicial giró al ritmo de las grandes figuras, en especial de Messi, convertido en el máximo goleador de las Copas del Mundo, pero también sobresalieron las pausas de hidratación, los ídolos inesperados, el poder ofensivo de Francia, las tribunas llenas a pesar de los precios disparados y las protestas de Irán.

Vinícius Júnior, Lamine Yamal, Cristiano Ronaldo, Erling Haaland, Kylian Mbappé y Lionel Messi.

 

El Mundial más hiperbólico, con 48 selecciones, 104 partidos y tres países sedes —y también el de un país en guerra con uno de sus participantes—, comienza con una deportación en Miami: el somalí Omar Artan debió volverse por decisión de Estados Unidos a su país, donde fue recibido como héroe. El mundo es más generoso sobre el césped: el primer gol lo hace un colombiano, Julián Quiñones, que juega para México, uno de los 289 futbolistas —de un total de 1.248, el 23,3%- que representan a un país diferente del que nacieron. La ola mexicana, el ole, el Cielito lindo y los sombreros de mariachis por el aire celebran el 2-0 contra Sudáfrica en el Azteca, un estadio único en su especie, el más mundialista del planeta. En Guadalajara, los checos vuelven al Mundial después de 20 años pero es como si se hubieran quedado en Praga. Corea del Sur suma un triunfo que será inútil.

En el Mundial de los precios dinámicos y disparados, hasta 30.000 dólares, casi todos los estadios están llenos, también el de Seattle para el Bélgica 1-Egipto 1. Uruguay prueba con 47 centros, pero le alcanza para un empate con Arabia Saudita. Estados Unidos no deja dormir ni entrenarse en su territorio a Irán, país con el que está en guerra, y la FIFA lo permite: los iraníes viajan desde Tijuana hasta Los Ángeles, donde empatan 2-2 con Nueva Zelanda.

El 16 de junio debería ser declarado el Día Mundial de los Goleadores: dos de Kylian Mbappé en el Francia 3-Senegal 1, dos de Erling Haaland en el Noruega 4-Irak 1 y tres de Lionel Messi en el Argentina 3-Argelia 0. “Es por una cuestión ajena a lo deportivo, pasé unos días difíciles”, explica sus lágrimas Messi, que iguala a Miroslav Klose como el máximo goleador de los Mundiales y, en tren de multiplicar récords, se convierte en el primer futbolista en jugar seis Copas del Mundo. En la efeméride del día se cuela un Austria 3-Jordania 1.

La África subsahariana aparece en escena: República Democrática del Congo incomoda a Portugal. Harry Kane se suma al Mundial de los grandes: dos goles para el 4-2 a Croacia. Ghana invoca a los espíritus —o un hincha vestido de chamán sopla un polvo blanco en las tribunas— y le gana en el minuto 95 a Panamá. Un Azteca pintado de amarillo se rinde ante Luis Díaz, desequilibrante en el 3-1 de Colombia contra Uzbekistán.

No solo el norte y el centro del continente: Sudáfrica, con seis jugadores del Mamelodi Sundowns y dos del Orlando Pirates, le arruina el triunfo a Chequia: 1-1. Atentos a este nombre: el suizo Johan Manzambi, 20 años, sangre angoleña y congoleña, ingresa 20 minutos con Bosnia y convierte dos goles. Canadá consigue su primer triunfo en su octavo partido en los Mundiales con un 6-0 a Qatar —y un triplete de Jonathan David—, pero la imagen es de dolor: Ismaël Koné se fractura la tibia y el peroné. El Mundial se juega en Estados Unidos, pero se vive en México, que le gana 1-0 a Corea del Sur, se clasifica a dieciseisavos de final y millones, con el pato Merlín, salen a las calles.

Estados Unidos demuestra que es cada vez menos soccer y cada vez más fútbol: 2-0 a Australia. En las tribunas gana Escocia, pero en la cancha, Marruecos: 1-0. Vinicius y el gol, capítulo 2: Brasil 3-Haití 0. Miguel Almirón se tapa la boca para decirle algo —¿en español, en guaraní, en inglés?— a un turco que acude a las nuevas reglas de la FIFA y pide la intervención del VAR: tarjeta roja al paraguayo. Los reyes de Países Bajos, Guillermo y Máxima, hacen un 2×1 con mil kilómetros de distancia y cinco horas de diferencia: primero se visten con la bufanda naranja de los neerlandeses en el 5-1 a Suecia y luego con la camiseta azul de Curazao —un país autónomo dependiente del reino— en el 0-0 con Ecuador. Es el torneo de los superhéroes, pero Eloy Room, de Curazao, destapa otro récord: ataja 15 remates en 90 minutos, como ningún arquero había conseguido en ese lapso desde que se computan estadísticas, en 1966. En otro partido, otro suplente prolífico: a Deniz Undav le bastan 30 minutos para convertir los dos goles de Alemania en su 2-1 ante Costa de Marfil. Japón pide que lo tomen en serio: 4-0 a Túnez.

Con banderas de Marruecos y Guinea en sus botas en honor a las nacionalidades de sus padres, Lamine Yamal —por primera vez como titular— es un chico de 18 años que se presenta a lo grande: España 4-Arabia Saudita 0. El arquero iraní, Alireza Beiranvand, hace la atajada del Mundial: tirado en el piso, con un brazo, retiene un remate a quemarropa de Maxim De Cuyper. Cabo Verde vuelve a sorprender a un campeón del mundo: 2-2 a Uruguay. Egipto le gana a Nueva Zelanda con un gol de su faraón, Mohamed Salah, y otros dos de futbolistas con apodos que homenajean a dos viejos héroes de Mundiales, el brasileño Zico y el francoargentino David Trezeguet.

A 40 años del Maradona 2-Inglaterra 1, los récords ven a Messi y se asustan, salen corriendo: a dos días de cumplir 39 años, el argentino le hace dos goles a Austria, deja atrás a Klose y se convierte, con 19 tantos, en el máximo goleador de los Mundiales. Mbappé, sin embargo, no desaparece de su espejo retrovisor: también le hace dos a Irak en un partido en el que una tormenta eléctrica demora dos horas el entretiempo. Haaland quiere recuperar el tiempo perdido en los Mundiales y también convierte por duplicado a Senegal. Argelia no está para récords, sino para ganarse el pan del día: 2-1 a Jordania.

A la fiesta, al fin, se suma Cristiano Ronaldo: anota por dos en el 5-0 de Portugal a Uzbekistán y tiene su propio récord, el de único jugador en convertir en seis Mundiales diferentes. Le preguntan lo que le preguntaría cualquiera, por Messi, y reacciona como solo reaccionaría CR7: no responde. En Inglaterra-Ghana no hay goles, pero sí gestos: 1) el inglés Djed Spence evita darle la mano al ghanés Thomas Partey, acusado de violación; 2) Jude Bellingham se tapa la boca para hablar con Jordan Ayew pero, a diferencia de Almirón, el VAR interpreta “una conversación amistosa”; y 3) a Bellingham le dan el premio al mejor jugador del partido, pero dice que lo merece un ghanés. Los croatas superan 1-0 a Panamá y levantan en andas a Luka Modric, que festeja 200 partidos para su selección. Colombia le gana 1-0 a República Democrática del Congo y el hincha que se disfraza de Patrice Lumumba en las tribunas se gana a todos: es el simpatizante del Mundial.

Empiezan los días con seis partidos: sobredosis total de fútbol. Suiza le arruina el primer puesto a Canadá, un local herbívoro. Bosnia le gana 3-1 a Qatar y es el primer equipo en asegurarse uno de los ocho lugares de la tabla maldita: la de los mejores terceros. Una vidente anuncia el desembarco de ovnis en el Brasil-Escocia pero Ancelotti al fin les da minutos a Neymar y Endrick. Vinicius y el gol, capítulo 3. Haití convierte un gol en los Mundiales después de 52 años, pero pierde en la cancha con Marruecos y en la Corte Suprema de Estados Unidos, que abre la puerta a la deportación de 350.000 haitianos. México le hace tres a los checos, se pregunta “¿Y si sí?” y Javier Aguirre le anuncia a Guillermo Ochoa “Vas a jugar”. “Gracias güey”, le responde el arquero en su sexto Mundial. “No, te lo mereces”, cierra el técnico. Memo vuela en el Azteca.

 

Fuente: El País

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