viernes, 5 de junio de 2026

La iniciativa buscó promover hábitos saludables, generar conciencia sobre los efectos del tabaquismo y acercar el mensaje de prevención de una manera creativa, participativa y cercana a la comunidad.

 

En Esquel, una original campaña de concientización propuso a los vecinos intercambiar cigarrillos por frutas, una acción simbólica que buscó promover hábitos saludables y abrir el diálogo sobre los riesgos del tabaquismo. La iniciativa se desarrolló en el marco de las actividades por el Día Mundial Sin Tabaco y logró captar la atención de la comunidad por su carácter innovador y participativo.

La propuesta fue impulsada por profesionales y trabajadores vinculados a la promoción de la salud, quienes decidieron salir de los formatos tradicionales de prevención para generar una experiencia concreta con impacto visual y emocional. En lugar de limitarse a entregar folletería, eligieron representar mediante un gesto simple dos caminos opuestos: entregar un cigarrillo y recibir a cambio una fruta.

La actividad se desarrolló en espacios públicos de la ciudad y permitió establecer conversaciones directas con fumadores y no fumadores. Quienes se acercaban al puesto podían intercambiar cigarrillos por frutas, recibir información sobre los efectos del consumo de tabaco y conocer las alternativas de acompañamiento disponibles para quienes desean abandonar el hábito.

Si bien el objetivo no es que la persona deje de fumar de forma inmediata, se busca aprovechar el encuentro para difundir un mensaje preventivo y entregar folletería con información sobre los centros de atención y tratamientos disponibles.

El objetivo principal no fue señalar o estigmatizar a quienes fuman, sino generar conciencia desde una mirada positiva. La fruta se convirtió en un símbolo de bienestar, mientras que el cigarrillo representó una práctica que continúa siendo una de las principales causas prevenibles de enfermedad y muerte en el mundo.

La iniciativa también buscó reforzar un mensaje que los equipos de salud vienen trabajando desde hace años en Esquel: la prevención debe construirse de manera cercana y participativa. En distintas oportunidades, organismos sanitarios de la ciudad desarrollaron talleres, juegos y actividades educativas en escuelas primarias para abordar los riesgos asociados al tabaquismo y fomentar hábitos saludables desde edades tempranas.

Uno de los aspectos más destacados de la campaña fue su capacidad para generar conversaciones espontáneas. Muchos vecinos se acercaron por curiosidad, otros para compartir experiencias personales vinculadas al consumo de tabaco y algunos incluso para contar sus intentos de dejar de fumar. Esa interacción directa permitió que el mensaje trascendiera la simple entrega de información y se transformara en una experiencia de reflexión comunitaria.

Uno de los puntos de la actividad fue en las puertas del Hospital Zonal de Esquel.

La importancia de este tipo de propuestas radica en que el tabaquismo continúa siendo un problema de salud pública de gran magnitud. Especialistas recuerdan que dejar de fumar produce beneficios casi inmediatos para el organismo y reduce significativamente el riesgo de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y diversos tipos de cáncer. Además, la exposición al humo también afecta a quienes no consumen tabaco, especialmente niños y personas mayores.

Más allá de la cantidad de cigarrillos recolectados o de frutas entregadas, los impulsores de la actividad consideran que el verdadero éxito estuvo en la repercusión alcanzada y en la posibilidad de volver a poner el tema en agenda.

La imagen de una persona cambiando un cigarrillo por una fruta logró sintetizar en un instante un mensaje complejo sobre salud, prevención y calidad de vida.

Con una propuesta sencilla, cercana y participativa, la ciudad encontró una nueva manera de invitar a reflexionar sobre los efectos del tabaquismo y la importancia de elegir hábitos más saludables.

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