Cecilia Bagnato abordó el impacto del cambio climático, el origen de los incendios y la necesidad de fortalecer herramientas judiciales frente a los delitos ambientales.
La problemática de los incendios forestales en la Patagonia llegó a uno de los principales escenarios internacionales de debate jurídico y ambiental de la región, de la mano de la esquelense Cecilia Bagnato, quien expuso recientemente en la ciudad de Brasilia sobre la situación que atraviesa el sur argentino.
La presentación tuvo lugar en el IV Congreso Internacional de Fiscales de Latinoamérica, un espacio que reunió a representantes de distintos países para abordar el avance de los delitos ambientales y el crimen organizado, bajo el eje del “enfrentamiento transnacional” de estas problemáticas.
Durante su intervención, Bagnato ofreció un diagnóstico detallado sobre la realidad de los incendios forestales en la región andino-patagónica, destacando su enorme valor ambiental, con ecosistemas únicos como los bosques milenarios del Parque Nacional Los Alerces.

En ese contexto, advirtió que el cambio climático dejó de ser un condicionante externo para convertirse en un “factor determinante de riesgo”. Según explicó, la última temporada registró la sequía más intensa de las últimas tres décadas, lo que derivó en incendios prolongados que afectaron más de 40 mil hectáreas en la región.
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el origen de los focos ígneos. La fiscal remarcó que entre el 90% y el 95% de los incendios son provocados por acción humana, ya sea por negligencia o de manera intencional. En ese sentido, sostuvo que en algunos casos el fuego se utiliza como herramienta vinculada a intereses económicos, particularmente en procesos de cambio de uso del suelo.
A este escenario se suma la presencia de especies exóticas como los pinos, altamente combustibles, que agravan la propagación del fuego y dificultan su control, generando un problema estructural en el manejo del territorio.

Más allá del daño ambiental, la exposición también puso el foco en las consecuencias sociales. Bagnato destacó el impacto del humo en la salud pública, por la presencia de partículas finas que afectan el sistema respiratorio y cardiovascular, así como las secuelas psicológicas en las comunidades afectadas, que enfrentan pérdidas materiales y emocionales.
Desde el plano judicial, planteó la necesidad de avanzar en herramientas legales más eficaces para investigar y sancionar estos delitos. En ese marco, propuso incorporar figuras como el “ecocidio” dentro del Código Penal y profundizar las investigaciones para determinar responsabilidades, incluso de actores económicos o institucionales.
En una de las definiciones más contundentes de su presentación, sostuvo que “proteger la Patagonia es proteger un regulador climático global”, subrayando la importancia de una justicia ambiental activa y coordinada a nivel internacional.
Cecilia Bagnato se desempeña como procuradora de fiscalía en Esquel, dentro del Ministerio Público Fiscal de Chubut, donde ha trabajado en investigaciones vinculadas a delitos complejos y, especialmente, a problemáticas ambientales. Su participación en este tipo de encuentros internacionales refleja no solo su trayectoria en el ámbito judicial, sino también el creciente protagonismo de la Patagonia en la agenda global sobre cambio climático y protección del ambiente.
Su intervención en Brasilia se inscribe en un proceso más amplio de construcción de redes de cooperación entre fiscales de distintos países, orientadas a enfrentar delitos que trascienden fronteras, como los incendios forestales, la explotación ilegal de recursos y otras formas de criminalidad ambiental.

La exposición dejó en claro que los incendios forestales en la Patagonia no son un fenómeno aislado, sino parte de una crisis ambiental global que requiere respuestas integrales. En ese sentido, el aporte de Bagnato permitió visibilizar la situación de la región en un ámbito internacional, poniendo en agenda la necesidad de políticas públicas, herramientas judiciales y cooperación regional para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales de la actualidad.
Desde Esquel hacia el plano internacional, la voz de la justicia patagónica se suma así al debate global, con un mensaje claro: la defensa del ambiente ya no es solo una cuestión local, sino una responsabilidad compartida.

