En el tratado firmado entre el Gobierno Nacional y las tribus tehuelches se había establecido también que aquel pasaría una ayuda a esas tribus, ganado, vestuario y alimentos (lo que genéricamente se denomina “vicios”). Encargado de distribuirlas anualmente era el Comandante militar de Patagones. Por tal motivo los indios realizaban periódicamente viajes a esa población, circunstancias que aprovechaban también para vender cueros de guanaco, plumas de avestruz y quillangos…
En el año 1869, las dos principales tribus de Santa Cruz, que eran las de los caciques tehuelches Casimiro Biguá y Orkeke, se organizaron en caravana para dirigirse a Carmen de Patagones con ese fin, llevando también sus mercaderías para negociar en esa localidad. Cuando están por iniciar la marcha, se unió al grupo el explorador inglés Jorge C. Musters, quien escribió un libro sobre ese viaje, donde aporta información tan abundante como interesante sobre Casimiro y las costumbres aborígenes.
Ya dentro del territorio que ahora corresponde a Chubut, al llegar al paradero de Génoa – Musters escribe Henno en su libro-, ubicado en las inmediaciones de la actual localidad de José de San Martín, la caravana se cruzó con otro grupo indígena que venía en sentido contrario.
El encuentro se realizó según el ritual acostumbrado entre los patagones: “Por nuestra parte (los indios de Casimiro y Orkeke) -narra Musters- se desplegó orgullosamente la bandera de Buenos Aires, mientras los del Norte hacían flamear una tela blanca”. Desde su encuentro con Piedra Buena no faltó nunca la bandera azul y blanca en los campamentos, parlamentos y reuniones de los indios de Casimiro, que lo hacía con el deliberado propósito de significar que ellos eran indios argentinos. Los indios del norte venían a las órdenes del cacique Hinchel, quien propuso a Casimiro y Orkeke la celebración de un Parlamento, moción que fue aceptada. Reunidos en el lugar convenido, después de escuchar a Hinchel y otros oradores, “se resolvió elegir a Casimiro jefe principal de los tehuelches”.
Este parlamento indígena, celebrado el 3 de noviembre de 1869, tiene una importancia extraordinaria, no sólo por las decisiones adoptadas, sino, fundamentalmente, porque se hizo bajo la tutela de la bandera argentina y se reconoció la autoridad de Casimiro Biguá, que era agente del Gobierno Nacional, significando por estas dos circunstancias la primera afirmación clara de soberanía argentina en esa apartada zona no ocupada aún por el hombre blanco.
En otro parlamento realizado allí mismo unos días después, y en el que intervino además un grupo de indios del Chubut, todos convinieron en ponerse bajo las órdenes de Casimiro para defender Patagones en el caso de producirse, tal como se tenía noticia, una invasión de los indios de Reuque y Calfucurá, jefes araucanos.
El historiador Aquiles Ygobone propuso en 1946 que este paradero indígena fuera declarado “lugar histórico nacional”; pero su propuesta no tuvo eco. El 3 de noviembre de 1979 el Centro Civil Argentino Luis Piedra Buena, de Bahía Blanca, para conmemorar el 110º aniversario de ese acontecimiento, colocó una placa de bronce en una pilastra en la localidad de José de San Martín. La placa lleva la siguiente inscripción: “Primer testimonio de reconocimiento efectuado en este lugar histórico. En homenaje a la desaparecida raza autóctona del aborigen Patagón o Tehuelche (Tsoneca). Que al enarbolar en este Paradero el 3 de noviembre de 1869 nuestra bandera ratificaron su acatamiento e identidad argentina”. Al acto concurrieron las autoridades municipales, Gendarmería Nacional, las escuelas y un pequeño grupo de descendientes de tehuelches quienes tuvieron a su cargo el izamiento de la bandera nacional.
Fragmento del libro Patagonia Azul y Blanca, de Clemente Dunrauf.

