
El estadio Azteca “te vibra en el cuerpo”, dice Betty. En el también llamado Coloso de Santa Úrsula “viví el mejor momento de mi vida”, confiesa Elba.
Así definen Betty García y Elba Selva, dos de las jugadoras de “Las Pioneras”, su experiencia cuando jugaron, en 1971, en el campo de juego más famoso de México, ese que hoy mira el mundo por ser una de las sedes del Mundial de Fútbol.
Ellas, y otras futbolistas, estuvieron silenciadas de la historia durante 50 años.
Y los 4 goles que le hizo Elba, con asistencia de Betty, a las inglesas recién se pudieron ver hace tres años.
Increíble, pero real.
Fue la periodista Ayelén Pujol la primera en recuperar la memoria del primer campeonato mundial de fútbol femenino México 1971 en su libro “¡Qué jugadora! Un siglo de fútbol femenino en la Argentina” publicado en 2019.
“Jugaba al fútbol desde niña, era la machona. Luego volví a jugar de grande. Y ya como periodista me empecé a hacer preguntas, porque si yo puedo jugar, debe haber habido otras antes. ¿Quiénes fueron? ¿Por qué yo tenía sólo posters de futbolistas varones en mi habitación de adolescente?”, cuenta Ayelén.
Comenzó a indagar y se encontró con Lucila Sandoval, una ex arquera que tenía un programa de radio y visibilizaba a las futbolistas de las décadas del setenta y ochenta.
La periodista decidió escribir el libro, buscar a las jugadoras del Mundial ´71, recurrió a archivos, e incluso viajó a México.
“Mi objetivo con el libro —comparte la periodista— era contar algo que no estaba contado, recuperar la historia, fue un aporte militante, como feminista”.
Y vaya si lo logró. No fue fácil porque las jugadoras que aún viven se sorprendían porque una periodista quería escribir sobre ellas, y ni hablar del escaso archivo sobre estas pioneras.
El silencio histórico —y hasta disciplinador— sobre este Mundial Femenino se explica, en gran parte, porque no fue reconocido por la FIFA, y es más, hubo amenazas de sanciones para clubes y países que incentivaran el fútbol de mujeres.
México reunió a seis selecciones: Dinamarca, Italia, Argentina, Inglaterra, México y Francia. Las campeonas fueron las danesas.
Las argentinas llegaron sin sponsor, sin camisetas y sin botines. Los organizadores le dieron los elementos cuando llegaron a suelo mexicano.
“Lo pasamos tan, pero tan bien. Me acuerdo como si fuera ahora”, comparte Betty. “Fue impresionante jugar en el Azteca, te vibraba el cuerpo, y la gente nos alentaba”.
No era para menos, había 110 mil personas en el estadio. Ese partido fue el 21 de agosto, por eso en esa fecha se conmemora en Argentina el Día de la Futbolista, por decisión del Congreso nacional del año 2020.
Fue en 1971, casi 15 años antes de que Maradona le hiciera el famoso gol a los ingleses, el que hizo con la “mano de Dios”, el más reproducido de la historia.
Elba miró ese partido mientras trabajaba en una clínica médica en Buenos Aires. El dato se lo dio a Andrés Burgo, autor de El Partido. Argentina-Inglaterra 1986, para la reedición de su libro —que se publicó por primera vez en 2016— en la que el escritor incluyó a “Las Pioneras” luego de haber conocido la historia gracias al trabajo de Ayelén Pujol.
Es más, se acaba de estrenar el documental “El Partido”, basado en el libro de Burgo, con dirección de Juan Cabral y Santiago Franco.
Los cuatro goles de Elba recién se pudieron ver en 2023, cuando se estrenó “Copa 71”,el documental producido por Serena y Venus Williams, junto a la futbolista Alex Morgan.
“¿Cómo decís vos? ¿Que hice historia yo?”, se la escucha decir a Elba en ese documental. Ella era mamá de un niño de 2 años cuando jugó el Mundial, que se quedó con el papá en Argentina.
Ayelén da una explicación a esta frase: “Les ha costado entender el valor de lo que hicieron. Es un proceso. Betty y Teresa (Suárez, otra de “las pioneras”) se fueron acercando al feminismo en estos años”.
Elba y Betty son octogenarias.
Elba juega ping pong, newcom y baila folklore.
Betty es la DT de “La Norita Fútbol Club”, que lleva el nombre de Nora Cortiñas, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. Se va juntar con sus dirigidas a ver los partidos de la selección argentina.
“Me siento muy reconocida”, lanza Betty.

La modesta selección africana hasta puede ser primera de grupo si gana por goleada a Arabia Saudí y los charrúas y España empatan
La heroica y épica Cabo Verde sigue haciendo historia. Esta vez con otro inesperado empate a dos con Uruguay, a la que ha puesto al borde del precipicio y de un fracaso mayúsculo a las órdenes de Marcelo Bielsa. Las tablas han endemoniado el grupo y las posibilidades charrúas porque en la última jornada le espera España. Esta debe asegurarse la primera plaza para evitar a Argentina en los cruces y no podrá tomarse ese tercer partido a la ligera. Uruguay no supo ganar, condenada por sus errores defensivos en los dos goles que encajó. También acusó una falta de juego ante una meritoria selección que se ha revelado como la gran sorpresa de este Mundial. Si ante España arañó un empate sin goles metida en su área, en Miami repitió planteamiento con la diferencia de que fue capaz de desplegar contragolpes que inquietaron e hicieron dudar sobremanera a Uruguay. Cabo Verde resistió y también golpeó. Sin duda es la selección que más está defendiendo el privilegio que la FIFA ha concedido a las selecciones del último vagón del fútbol mundial al incluir 48 selecciones en este Mundial.
Dos potencias tradicionales como España y Uruguay han sido incapaces de derrotarla. Las combinaciones en la última jornada pueden llegar a ser tan explosivas que un empate entre charrúas y españoles o una derrota de estos últimos por la mínima hasta puede auparla a la primera posición del grupo si golea a Arabia Saudí.
Nadie podía pensar que con dos jornadas disputadas, Cabo Verde podría estar en la pelea por la clasificación para dieciseisavos tras enfrentarse a España y Uruguay, las dos favoritas que han tropezado con un rival ordenado, físicamente pletórico y con jugadores que tan pueden hacer daño si encuentran guardias bajas.
Bielsa dispuso un once con Sanabria y Canobbio, los dos jugadores con los que revolucionó el partido ante Arabia Saudí en el segundo tiempo. El efecto, sin embargo, no fue el mismo. El arranque charrúa fue de nuevo empastado, sin apenas profundidad y con el único recurso de cruzar balones al área. Vozinha, su popular guardameta, vivía tranquilo al amparo de la contundencia de sus centrales Lopes y Borges. Y a la primera que pudo correr a la contra arrancó una falta a unos 30 metros de Muslera. Pina golpeó con potencia y fe y los dos jugadores que formaban la barrera uruguaya se abrieron. La pelota pasó por medio y se coló pegada al palo ante la tardía reacción de Muslera. Con solo dos disparos en lo que iba de campeonato, uno ante España y este zapatazo de Pina, Cabo Verde marcaba su primer gol en una Copa del Mundo.
De este primer golpe se levantó Uruguay con una carga final en el primer tiempo que le dio para remontar el resultado. Maxi Araujo, quizá el único jugador uruguayo que ha mostrado una regularidad para competir a la altura de la mística de la camiseta, empató rebañando en plancha un rechace. En el tiempo de prolongación del descanso, Canobbio parecía que ponía a Uruguay a la historia en su sitio al desviar con un toque sutil una buena dejada de cabeza de Maxi Araújo.
Con la tranquilidad de haberle dado la vuelta al partido antes del intervalo, se esperaba a una Uruguay más definitiva y contundente en el segundo acto. Todo lo contrario. Volvió a emerger esa selección plana en ataque a la que además le volvió a condenar otro regalo defensivo. A una pérdida absurda en el costado derecho del centro del campo se sumó una salida incomprensible de Muslera fuera del área para interceptar la pelota. A puerta vacía, Varela no perdonó el regalo. La historia canchera charrúa pisoteada y enterrada para júbilo de los entusiastas caboverdianos.
Con algo menos de media hora por delante, Uruguay se desplegó previsible para atacar el área de Vozinha y hasta se expuso a varios contragolpes que Cabo Verde no culminó porque erró en el último pase. Un gol anulado por fuera de juego tras pegar la pelota en el palo, un tiro libre de Valverde alto y un mano a mano muy forzado de Canobbio fue lo más que Uruguay pudo producir en el tramo final. La intrépida Cabo Verde, como a España, también se le atragantó a la selección de Marcelo Bielsa para reivindicarse como la gran revelación de esta primera fase del Mundial.
