jueves, 5 de octubre de 2023

La gran mayoría revisten la calidad de provincias argentinas, excepto la Gobernación de Los Andes y la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia.

A lo largo de nuestra rica Historia Patria, a las provincias originarias y existentes al momento de la instauración de la Primera Junta de Gobierno Patrio en mayo de 1810 y, más luego, la Declaración de la Independencia Nacional en julio de 1816, creadas por obra de la Corona Española, muy especialmente por medio de la Real Ordenanza de Intendentes de 1782, se le agregaron los Territorios Nacionales, posteriormente Gobernaciones, la gran mayoría de las cuales hoy revisten la calidad de provincias argentinas.

Pongo énfasis en decir que lo fueron la gran mayoría, porque algunas de ellas no lo alcanzaron, como seguidamente lo señalaremos; las que obtuvieron ese estatus político-institucional fueron: Chaco y La Pampa (1951, ley 14.037), Misiones (1953, ley 14.294), Formosa, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz – esta última bajo el nombre Patagonia comprendiendo a la Tierra del Fuego, lo que prácticamente no se concretó – (1955, ley 14.408) y, por fin Tierra, del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (1990, ley 23.775), aclarando que la recién nombrada fue temporalmente una gobernación marítima y que la ley de provincialización aludida fue sancionada por el Congreso Nacional en 1986, más recién en 1990, tras observar su artículo 1 – luego modificado -, fue promulgada por el Poder Ejecutivo Nacional.

Aparte de los estados provinciales citados, hubo dos gobernaciones que no alcanzaron el referido estado político-institucional. Se trata de la Gobernación de Los Andes y la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia.

La nombrada en primer término nace al sancionarse la ley 3.906 del 9 de enero de 1900, llamada “de Organización del Territorio de Los Andes” (B.O. número 1.917 del 17 de enero de 1900), como consecuencia de un conflicto de límites surgido con Chile y para asegurar la soberanía nacional en la Región de la Puna de Atacama, origen de aquellas diferencias diplomáticas.

Comprendía partes de los territorios de las actuales provincias de Catamarca, Jujuy y Salta, siendo su ciudad capital la ciudad de San Antonio de los Cobres, hoy territorio salteño.

Poco después, habiendo desaparecido los motivos que hicieron a su creación, más el muy escaso crecimiento poblacional -en realidad se trató de una notable baja de habitantes- el gobierno de facto del presidente Pedro Pablo Ramírez, dictó el decreto número 9.375 del 21 de septiembre de 1943, por medio del cual se disolvía esa Gobernación de los Andes, reasumiendo las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca la posesión de las porciones de tierra que oportunamente habían cedido para su conformación y cesando en su ejercicio las autoridades de aquélla.

Distinto origen debemos atribuir a la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, para lo cual es menester ubicarnos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial ocasión en la que fue creada por el gobierno militar de facto de entonces con el objeto de reforzar la protección de las riquezas hidrocarburíferas (gas y petróleo) existentes en la región del Golfo San Jorge, con incumbencia territorial de los por entonces territorios nacionales de Chubut y Santa Cruz, los que cedieron parte de su suelo para dar lugar a la misma, la cual, por decreto-ley número 13.941 del 31 de mayo de 1944 -suscripto por el presidente de facto, el militar Edelmiro J. Farrell-, fue transformada en la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia – hasta ese momento era “Zona Militar”-, con una superficie de 97.748 km2, estableciendo su capital en la ciudad hoy chubutense del mismo nombre.

Sin ser mencionada su vida político-institucional finalizó con el dictado de la ley 14,408 del 15 de junio de 1955 que erigió en estados provinciales – entre otros – a Chubut y Santa Cruz, con sus límites originales, como “ut supra” lo dijéramos, volviendo a esas provincias las tierras que históricamente le pertenecieran.

Todo ello es parte de episodios no muy conocidos de nuestra rica Historia Patria.

Por Armando Mario Márquez
Presidente de la Junta de Estudios Históricos del Neuquén. Presidente del Centro de Estudios Constitucionales del Comahue

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