Este sábado 17 de octubre, la localidad será escenario de una nueva edición de una celebración que reivindica la cocina tradicional, los saberes de los pueblos originarios y las recetas transmitidas de generación en generación; el 9° Encuentro Gastronómico Ancestral. Habrá curanto, cordero al horno de barro, comidas típicas, artesanías, danzas y representantes de distintas localidades y comunidades de la región.
Gualjaina volverá a reunir a cocineras, artesanos, productores y visitantes alrededor de una de las expresiones más profundas de la identidad cultural patagónica; la gastronomía ancestral. Este sábado 17 de octubre se realizará el 9º Encuentro Gastronómico Ancestral, una propuesta que, desde sus comienzos, busca mantener vigentes los sabores tradicionales y reconocer la historia que existe detrás de cada preparación.
La actividad tendrá lugar en el Gimnasio Municipal, con apertura prevista para las 11:30, y se extenderá hasta las 18. Además de los espacios gastronómicos, el predio contará con un paseo de artesanos y productores, presentaciones de danzas típicas y actuaciones de artistas locales. La inauguración oficial está programada para las 12:30.
El encuentro nació, entre otros motivos, como una manera de reivindicar el 12 de octubre, Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Con el paso de los años, fue creciendo hasta convertirse en una cita regional que convoca a representantes de diferentes localidades y comunidades, en torno a las tradiciones culinarias y culturales de la Patagonia.
El curanto será una de las preparaciones protagonistas de la jornada, junto con el cordero al horno de barro y una variedad de comidas que forman parte de la cocina tradicional de la región. Entre las propuestas también habrá charqui, ñaco, muday, pancutra y empanadas criollas, además de otras elaboraciones que conservan técnicas, ingredientes y costumbres transmitidas entre generaciones.

Detrás de cada plato hay mucho más que una receta. Hay conocimientos sobre los alimentos disponibles en el territorio, formas de conservación, modos de preparación y experiencias familiares que se mantienen vivas gracias a quienes continúan cocinando y compartiendo esos saberes.
El ñaco, elaborado tradicionalmente a partir de cereal tostado y molido, el charqui, asociado a antiguas técnicas de conservación de la carne, y las preparaciones de trigo que forman parte de la cocina regional son ejemplos de una gastronomía estrechamente vinculada con la historia y la vida cotidiana de las comunidades.
El curanto, por su parte, requiere una preparación particular; los alimentos se cocinan en un pozo en la tierra, utilizando piedras calientes y distintos ingredientes. Su elaboración demanda tiempo y trabajo, y constituye una experiencia que reúne conocimientos culinarios y prácticas compartidas.
En la edición anterior, la cocinera y vecina de Gualjaina Yolanda Ayalef, una de las impulsoras de la iniciativa, destacó el valor de mantener vivas las recetas que aprendió de su madre y sus abuelos. Esa transmisión familiar es uno de los aspectos que el encuentro busca poner en primer plano.
La novena edición es también una oportunidad para mirar el camino recorrido por esta propuesta. Lo que comenzó como una celebración vinculada con la diversidad cultural fue sumando participantes, preparaciones, expresiones artísticas y visitantes de distintos puntos de Chubut y de otras regiones.
En octubre de 2025, el octavo encuentro reunió a más de mil personas entre cocineras, artesanos, emprendedores y público de diferentes ciudades y pueblos. Aquella edición tuvo, además, una dimensión binacional con la participación de una delegación de Futaleufú, Chile, que compartió la jornada con representantes locales y regionales.

La presencia chilena permitió fortalecer los vínculos entre comunidades que comparten historias, tradiciones y características culturales a ambos lados de la cordillera. Hubo degustaciones, corderos cocinados al asador, verduras preparadas en horno de barro, danzas y música.
Para esta nueva edición, se confirmó la participación de cocineras, artesanos y representantes de Gualjaina, Trevelin, Esquel y las comunidades de Sierra Colorada, Lago Rosario, Nahuelpan, Colán Conhué, Aldea Epulef, Paso del Sapo y Cushamen, entre otras.
Uno de los rasgos centrales del Encuentro Gastronómico Ancestral es que los conocimientos no quedan únicamente en exhibición; son las propias personas que conservan y practican estas tradiciones quienes preparan los alimentos, explican sus características y comparten las historias que los acompañan.
La participación de cocineras y artesanas permite reconocer el trabajo que existe detrás de cada elaboración y de cada pieza artesanal. Muchas de estas prácticas se sostienen en el ámbito familiar y comunitario, a través del aprendizaje cotidiano y de la transmisión oral.
La presencia de artesanos y productores amplía esa mirada y permite que el público conozca otras expresiones de la identidad regional, desde los tejidos hasta los productos elaborados localmente. A esto se sumarán grupos de danzas de Gualjaina y Paso del Sapo, junto con artistas locales, que acompañarán la jornada y aportarán música y movimiento a la celebración.
La convocatoria permite visibilizar elaboraciones regionales, generar ventas y establecer vínculos entre quienes producen y quienes buscan conocer o adquirir productos de la zona. Al mismo tiempo, la llegada de visitantes moviliza la actividad local y contribuye a posicionar a Gualjaina como un destino donde la cultura y las tradiciones forman parte de la experiencia turística.

En esta edición también está prevista la participación de representantes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, con una propuesta vinculada a la relación entre la actividad turística y la producción en el espacio rural. La presencia de estudiantes y del Instituto Superior N.º 804 sumará una perspectiva educativa a la jornada.
La novena edición del Encuentro Gastronómico Ancestral invita a acercarse a Gualjaina para conocer y degustar preparaciones tradicionales, recorrer los puestos de artesanos y productores y disfrutar de las expresiones artísticas de la región.
Pero la propuesta también invita a detenerse en aquello que no siempre se ve a simple vista; las historias familiares, el conocimiento acumulado durante generaciones y el trabajo de quienes mantienen vivas estas prácticas.
Este sábado, Gualjaina volverá a celebrar una tradición que se construye alrededor del fuego, la cocina y la mesa compartida. Una jornada para descubrir que los sabores ancestrales no son solamente parte de la historia; siguen vivos en las manos de quienes los preparan y en las comunidades que los transmiten.

