
Los salesianos, a través de numerosas notas en periódicos locales y nacionales pero especial- mente a través de Pedro Marabini, responden rápidamente el informe de Zubiaur. Lo hacen en la publicación Los Salesianos del Sud. Allí citan notas en contra de Zubiaur, del corresponsal de La Prensa en Rawson y una nota del Gobernador Lezana, que tiene sus hijos en el colegio salesiano, publicada en El Pueblo de Rawson.
…Dejaremos que contesten las distinguidas matronas y los sensatos caballeros de la culta Buenos Aires (y podemos añadir, de todas las ciudades cultas) que eligen para la educación de sus hijas los Colegios dirigidos por religiosas, sabiendo que todos ellos tienen capilla con altares y confesionarios. La Voz de la Iglesia, 26 de junio de 1906.

Los salesianos trabajan con abnegación y no pierden tiempo en declamaciones y teorías siempre nuevas, para enseñar a leer, escribir, contar y trabajar […] contando ellos con las recompensas de Dios, que no suelen valer mucho en el concepto de ciertos maestros formados en la escuela laica. […]
Diferencia las misiones de Tierra del Fuego de aquellas para los tehuelches, en donde todavía no pudieron fundar un centro, pero en las que estaban fundando escuelas con internados.
Todavía los Salesianos del Sur no han podido fundar un centro de misión para los indios tehuelches, debiendo limitarse a visitar sus tolderías para catequizarlos y llenar los demás deberes del sagrado Ministerio.
Cuando habla de la misión salesiana de Isla Dawson relata cómo se les impone una nueva noción de trabajo y cómo deben someterse a ello para su manutención. Nada de lo propio de su cultura es considerado, y mucho menos su noción de trabajo.
llegan a la Misión Salesiana sin saber ni vestirse, ni saber que se debe trabajar para vivir, pues no conocen ellos otra ocupación que la caza. De allí se sigue que son enteramente a cargo de la misión, y sólo después de mucho tiempo y mucha paciencia comienzan los que son aptos, a cooperar a su manutención con su trabajo.
Marabini relata claramente cuál es la misión de los salesianos, tarea que es encomendada por el propio gobierno. En ella se logra reunir a los indios y liberar tierras para su ocupación.
La fundación de la Misión Salesiana era pues impuesta, en el concepto del gobierno, por la necesidad de reunir a los indios, concluyendo con esas deshonras para la nación, y, secundariamente, para habilitar también los terrenos de la orilla de Río Grande, campo preferido para las correrías de los indígenas.
Esa doble ventaja para la República la obtuvo la Misión Salesiana, habilitando el puerto de aquel Río (con los sacrificios que indicaré) y reuniendo y manteniendo a las tribus onas, temibles por sus venganzas.
Bajo el eufemismo Indígenas recogidos, relata las campañas de captura, para su posterior reclusión en las misiones.

En efecto, no solamente han seguido siempre recibiendo a cuantos se presentan, sino que van en expediciones a recogerlos. Una de tales campañas fue tan larga que dio margen a la noticia de la muerte de Mons. Fagnano por los salvajes, como se llegó a publicar en algunos diarios.
Ya se ha convenido en hacer una nueva expedición en el próximo verano para reducir a los demás indios refugiados en el Sur de aquella zona, calculándose que no pasaran de unos 300 los que aún quedan en estado salvaje. Con su llegada se reanimará la población que últimamente ha sido diezmada por la muerte.
Dada la alta tasa de mortandad de personas en las misiones, planificaron los paseos largos para que al menos se alegren, en esos paseos debían ahora llevar pases para circular por las tierras que les acababan de arrebatar.
En vista de que la libertad de las excursiones por los campos, si realmente no prolonga la existencia de los indígenas, a lo menos se la alegra, los Salesianos les han arreglado últimamente un sistema algo peripatético, muy bueno para el verano, concediéndoles con facilidad paseos largos, en que los acompañan generalmente algunos Salesianos o, a lo menos, una carta de pase para las estancias de los alrededores, armándolos con abundantes provisiones. Después de dos o tres semanas vuelven contentos como turistas que dan por terminada la excursión, porque se acaban los víveres, la caza escasea y los vestidos están rotos. La Misión es su casa y su Providencia.
Marabini explicita muy claramente el sistema de disciplinamiento. Los indios son educados para el trabajo, y respeto de los bienes de aquellos que les acababan de robar.
Luego ni siquiera es necesario que les paguen con dinero, sino que basta con la recompensa en artículos, tal como hacían ellos en la Misión. No solo se los despoja de su modo de vida, sino que se los educa para pasar a un estado de servidumbre de quienes se apropiaron de sus territorios.
Los indios, educados con el ejemplo de los Salesianos en la ley del trabajo y en la noción del respeto que se debe a la persona y a los bienes del prójimo, resultan aceptos a los estancieros de las cercanías, que ya los conocen por sus relaciones con la misión. Los ocupan deseosos en las faenas del campo, que han aprendido a desempeñar á satisfacción, y les dan en plata o, más acertadamente en artículos, lo que necesitan para la manutención personal y de sus familias; que es igualmente el método de recompensa seguido por la Misión salesiana.
El método de enseñanza parte de la premisa de la superioridad de la civilización y las ventajas de la vida con los cristianos.
Educación que se les imparte
La primera palabra que aprende el indio que se inicia en la civilización es la palabra: carne, porque para llegar á su corazón hay que pasar por la boca. El indio se atrae con la abundancia de alimento, y no hay otro modo de comenzar a persuadirle de las ventajas que le aportaría la vida con los cristianos.

A partir de allí desarrolla el método para civilizarlos.
También relata cómo los salesianos ayudaron a la instalación de los primeros estancieros, en las tierras que habían liberado pues no había más que indios y guanacos, elogian la estancia de Menéndez pues
…han dado ya el máximun de la población blanca para aquel paraje (unas 600 personas), donde no había más que indios y guanacos, al fundarse la Misión salesiana, hace sólo trece años.
En las conclusiones, uno de los argumentos más importante para sostener las misiones es porque salvan a los indígenas de las matanzas y vergüenzas que Ud [Zubiaur]. Indica. En este párrafo Marabini también reconoce las matanzas que estaban ocurriendo.
Hemos citado esta discusión, pues condensan los temas en debate acerca la educación en ese período. Vemos que se habla en lenguajes muy distintos y Marabini no logra responder a los planteos de fondo o más ideológicos que realiza Zubiaur. Es más, muchas de sus respuestas aportan a las críticas y argumentos de Zubiaur.
Todas estas discusiones dan la sensación de que la Congregación Salesiana competía con las escuelas laicas, y en un aspecto de la práctica cotidiana era así. Pero más allá de estas discusiones, los salesianos y el Estado eran parte de una misma agencia estatal, y esto lo comprendía el ejecutivo nacional que apañaba tanto a uno como a otros en las distintas gestiones. Los Salesianos y el Estado actuaron funcionalmente, aunque con distintas estrategias, en pos de la educación del ciudadano argentino en la Patagonia
Texto de “La educación en el Chubut 1810-1916” – Sergio E. Caviglia. Biblioteca Sarmiento, Puerto Madryn
