domingo, 14 de junio de 2026

Sayhueque no había permitido a Moreno pasar a Chile en 1875, sólo lo autorizó llegar hasta la Gran Laguna. Continuó entonces por la pintoresca “senda que conduce desde Caleufú hasta el gran lago, en parte sobre altas lomas… y por las ásperas empinadas laderas de las montañas, en cuyo centro, en profunda grieta, corre el río Limay… Allí vi el rápido sonde naufragó el atrevido Cox y crucé el bellísimo Traful”, arribando al Nahuel Huapi el 22 de enero de 1876. “Al llegar al lago ansiado, hice reflejar por primera vez en sus cristalinas aguas los colores patrios y bebí con gozo sus frescas aguas en las nacientes del Limay”.

La grandiosidad del paisaje recompensó con creces las fatigas que debió soportar, y la satisfacción de ser el primer hombre blanco que llegara a ese lugar desde el Atlántico justificaba el esfuerzo realizado. Dos días permaneció a orillas del Nahuel Huapi y emprendió el regreso por el mismo valle del Limay.

El 18 de enero de 1880, procedente esta vez desde la zona de Esquel, llegó nuevamente a la margen sudeste del Nahuel Huapi, exactamente frente al lugar donde acampara en 1876, próximo a la naciente del Limay. “Allí, en la hermosa explanada, levanté la bandera argentina, que reflejaba por segunda vez sus colores en las aguas y en los hielos andinos”.

Recorrió durante varios días los alrededores y el 22 de enero fue tomado prisionero por los indios que respondían a Sayhueque, que lo condujeron a Caleufú, de donde logró huir y tras indescriptibles penurias llegó a la Confluencia (del Limay con el Neuquén) donde acampaba el ejército.

Durante todos sus viajes, Moreno llevaba bajo su chaquetilla la bandera argentina que se conserva en el museo de La Plata en la “Sala del Fundador”. En ella hay una leyenda original de Moreno: “1879-1880. Bandera usada durante la exploración a la falda andina. Flameó en Valcheta, Tecka, en Divortium Aquarum donde se fundó después la Colonia 16 de octubre, Nahuel Huapi, lago Gutiérrez. Primera que izara en esas regiones y la salvé guardándola en el pecho durante mi cautiverio en Caleufú y en la escapada”. Cuando en enero de 1944 sus restos mortales fueron trasladados a isla Centinela esa bandera fue colocada sobre el ataúd junto con los ponchos de Sayhueque, Catriel y Pincén.

En 1879 había quedado establecida la línea de defensa sobre los ríos Neuquén y Negro, de acuerdo con las disposiciones de la ley N° 215. Pero como el teniente coronel Napoleón Uriburu había sobrepasado esa línea y atacado a los caciques del sur del río Neuquén, éstos no concurrieron al gran parlamento convocado por el general Roca para acordar nuevos tratados. Esos mismos caciques además dieron asilo a los indígenas desalojados de la zona pampeana y adoptaron una actitud hostil hacia el ejército. Se produje-ron frecuentes ataques a las guarniciones y fortines construidos, como igualmente asaltos a los convoyes de abastecimiento, por lo que el General Roca, ya presidente de la República, dispuso realizar una batida contra los indios que ocupaban el territorio comprendido entre los ríos Neuquén, Limay y la cordillera de los Andes. La ejecución de este operativo, que se conoce como “Primera Campaña de los Andes”, fue confiada al general Conrado Villegas quien movilizó las tres brigadas que componían la división del ejército acantonado en la zona, que debían tener como punto de convergencia el Nahuel Huapi.

Las marchas se inician el 1 de marzo de 1881 y el 2 de abril llegó la Tercera Brigada al gran lago acampando en las orillas del río Nirihuau, es decir, en la parte sudeste del lago. Al día siguiente, 3 de abril, en un palo de roble que sirvió de mástil fue izada la bandera azul y blanca sobre el cerro más elevado que llamaron NUESTRA SEÑORA DEL CARMAN en homenaje a la Patrona del Ejército.

 

El 5 de abril, llegó a las nacientes del Limay, la Primera Brigada estableciéndose el campamento central en la margen norte del río. La Tercera Brigada cruzó el río Limay, a corta distancia donde el arroyo Chacabuco vuelca sus aguas en el Limay. El día 9 arribó al lugar la Segunda Brigada que venía avanzando por la margen izquierda del río Limay. “Los confines del Neuquén y Río Negro habían visto flamear la enseña de Belgrano, sostenida por el brazo armado de la Patria, para dejar demostrada la incuestionable soberanía sobre esos territorios”. Al día siguiente, 10 de abril, tuvo lugar una solemne formación con todos efectivos de las tres brigadas que integraban la división. Efectuada la revista por el comandante de la División fue leída la Orden del día; en ella expresaba Villegas: “Sois la primera División de las tres armas que viene a oír la repercusión del cañón de Maipú y Chacabuco, que en su eco llevará a los pueblos la feliz nueva de que el estandarte azul y blanco flamea en el gran lago Nahuel Huapi, como un centinela avanzado de la civilización y un guardián de los derechos de la patria”.

Pocos días después se presentó con sus capitanejos, indios de lanza y chusma, el cacique Inacayal, ostentando a su frente la bandera argentina, por lo que fue recibido por las tropas con los honores que correspondían a un soldado argentino.

El asta de roble y la bandera enarbolada en la formación del 3 de abril de 1881 se encuentran en el museo “Perito Francisco P. Moreno” de San Carlos de Bariloche, según afirmación del general Antonio Tiscornia en 1927, testigo presencial de aquella ceremonia. Sin embargo el general Villegas en su “Diario de la marcha de la Comandancia Gral. de la Div., día 6 de febrero 1883”, anota: “El asta de la bandera patria en el cerro del Carmen, el 3 de abril del mismo año [1881], no existió”.

 

Fragmento del libro “Patagonia azul y blanca”, de Clemente Dumrauf

 

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