miércoles, 29 de mayo de 2024

La historia de Edson Arantes do Nascimento transporta a la pobreza de una favela en Tres Coraçoes, municipio de 70.000 habitantes a 200 kilómetros de Sao Paulo en el interior de Brasil, donde el futbolista transformó su humilde niñez en una oda al fútbol.

Según expone la película biográfica «El nacimiento de una leyenda», Pelé disfrutaba descalzo en los campos de arena y deleitaba al personal del barrio con la ‘ginga’, una especie de ritual heredado de los ancestros africanos que emigraron en el siglo XIX a Brasil del cual también surgió la capoeira (la combinación de baile, acrobacia y expresiones corporales que causa furor en nuestros días).

Desde su casa construida con hojalata y madera, Pelé enarboló la bandera del ‘jogo bonito’, un tipo de fútbol consustancial a la alegría del pueblo brasileño que el mítico 10 del Santos llevó a la cumbre. La ‘ginga’ es un gesto original de tradiciones a base de ritmo, armonía y raíces. Aplicado al fútbol, el alma libre, el verso suelto y el placer de la libertad mezclado al juego y el resultado. Técnica pura, baile con el balón y ejercicio de destreza que Pelé nunca abandonó, pese a que algunos entrenadores le aconsejaron someterse al corsé de la táctica.

Un talento en la favela
Antes de ser quien fue, aquel niño famélico era Dico, como siempre le llamó su madre. Un chaval que limpiaba botas en la calle para ayudar a la familia en el pueblo de Minas Gerais. Navegan diversas versiones respecto al mote de Pelé, pero el más extendido indica que se debe a que el futbolista pronunciaba mal el apellido de su ídolo, un portero del Vasco de gama llamado Pilé.

Su talento en la favela fue capitalizado por el exjugador Waldemar de Brito, quien en 1956 lo transportó al club Baurú y lo presentó como el niño que será el mejor futbolista del mundo». Dos años después, con 15, ya estaba en la primera plantilla del Santos, el club de su vida.

En otro época de fútbol que no atraía el ingenio de los sudamericanos a Europa, Pelé construyó su grandeza en el Santos durante veinte años, de 1956 a 1975. Entonces emigró al Cosmos en una incompleta tarea de popularizar el fútbol en los Estados Unidos.

Rey del fútbol con 17 años
La trayectoria deportiva de Pelé fue profusa y única. Ganó el Mundial de Suecia 1958 con 17 años, el jugador más joven de la historia en levantar esa copa, y marcó dos goles en la final, uno al estilo ginga elevando el balón por encima de un defensa nórdico. Conquistó además el Mundial de Chile 62 con el 10 a las espaldas, convirtiendo ese dorsal en fetiche para los restos, y en alianza con otro mito brasileño, el regateador Garrincha. Y enlazó el Mundial 70 de México, ya con 30 años, en una selección legendaria con Carlos Alberto, Tostao, Rivelino, Gerson o Jairzinho.

En el Mundial 70 levantó Pelé otra fábula para su colección. El no gol más famoso de la historia. ‘O Rei’ observó la posición adelantada de Viktor, el portero de Checoslovaquia, y chutó en parábola desde más allá del centro del campo. La pelota no entró, pero la acción por ser de quien era tuvo un impacto tremendo y fue difundida como un pasaje increíble por las televisiones que entonces empezaban a poblar los hogares del planeta.

En 1969, durante una gira del Santos por África, las fuerzas que se mataban en una guerra civil en el antiguo Congo belga suspendieron la lucha para verle jugar y garantizar su viaje entre ciudades.

Una vida más allá del fútbol
Pasajero de una fama que lo retrataba como «el mejor futbolista del siglo XX», el delantero brasileño protagonizó todo tipo de episodios más allá del balón y las porterías. Icono de la publicidad en los años sesenta, actor protagonista en 10 películas, ministro de deportes de Brasil una vez retirado, futbolista-empresa que construyó una industria a su paso, ‘O Rei’ fue una celebridad que se codeó con presidentes de gobierno, estadistas, estrellas de Hollywood y magnates de los negocios. Mantuvo una disputa personal con Maradona a raíz de su complacencia con las autoridades de la FIFA, el brasileño Joao Havelange en particular, quien era un enemigo declarado del astro argentino

Maradona siempre tuvo conciencia de clase, proveniente de un barrio muy pobre, mientras que Pelé nunca hizo apología social de sus orígenes.

La rivalidad de estos dos genios es tema de eterno debate entre futboleros. ¿Quién fue el mejor jugador de la historia? Maradona para unos, Di Stéfano para los más veteranos, Pelé en todas las quinielas, Cruyff tal vez en minoría y Messi como representante de la modernidad. Autor de 1.284 goles en 1.115 partidos con el Santos, 114 goles con la selección brasileña y 56 con el Cosmos, propietario de dos Copas Libertadores y dos Intercontinentales y 45 títulos con el Santos, ‘O Rei’ deja un legado exclusivo al que no llegan sus almas gemelas en el olimpo del fútbol.

Fuente: ABC

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